jueves, 24 de enero de 2013

¡Qué regalo esta mañana!



¡Qué regalo esta mañana! Hacia las nueve, una tormenta breve, pero espectacular nos ha recordado que en estas tierras a veces también llueve, y mucho. El cielo negro, el viento recio, la lluvia intensa, algunos rayos y truenos…una mañana de enero, y por sorpresa.
Estaba en el colegio y nos hemos dejado llevar, mis alumnos y yo por el magnífico espectáculo. Hemos interrumpido la clase y apagado las luces del aula. Desde la penumbra que nos ha envuelto, a través de los ventanales, hemos admirado las furias desatadas de la naturaleza.
Veía la tormenta, y los veía a ellos disfrutando de la tormenta. Y yo he disfrutado de ambos espectáculos. Han sido no más de diez minutos, pero han valido la pena.
Reanudada la clase, aún con el cielo oscuro y lloviznando, alguien ha dicho: ¡mirad, ya viene el azul!, y otro, ¡qué cielo! Me ha parecido pura poesía, y... estábamos en clase de lengua y literatura.
Conserven siempre mis alumnos y yo mismo, esa capacidad de asombro y admiración ante la naturaleza poderosa y salvaje. Y ojalá se asombren y admiren también, y si no lo hacen aprendan a hacerlo, las pequeñas flores del campo, la brisa suave, el color malva del cielo del este al atardecer…

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