jueves, 13 de marzo de 2014

¡Bendita lluvia!

De la tierra reseca brota la vida, no sé muy bien cómo.
Esta mañana, no sé muy bien a qué hora sería, un rumor, que hacía largo tiempo no escuchaba, me ha sacado de esa duermevela de quien está “pachucho” y harto de cama, pero aún no está bien para estar en otro sitio.
Isabel me ha dicho, llueve. Sí, era el repìqueteo sordo de la lluvia en la terraza y en el patio. Llovía, llovía con ganas, por fin. Me he dejado envolver por tan esperado y grato sonido, y pensando en nuestros campos, nuestros montes, nuestros pinares recibiendo la bendición del agua, me he sentido bien, a gusto y arrebujándome de nuevo entre las sábanas, me he dormido como un bendito.
Luego, en total sólo han caído 12 litros, pero buenos son. Al fin y al cabo, desde agosto, sólo en febrero llovió un día así; desde agosto, y estamos en marzo.

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