sábado, 21 de junio de 2014

Llega el verano sobre una tierra agostada.

Ya llegó. Hace unas pocas horas el verano ha llegado sobre una tierra agostada. Así es y así hay que decirlo.
Es evidente que agostar y agosto son palabras de la misma familia y significa secar o abrasar las plantas a causa del excesivo calor. Lo propio de agosto. No de junio. Que el verano llegue por estos lares cuando los montes y los campos ya hace mucho tiempo que están agostados es terrible.
Porque el mes que viene no es septiembre y el otro octubre, con los días más cortos, tormentas, temporales de levante, temperaturas más suaves, no. El mes que viene es julio y el otro agosto. Julio y agosto ¡Qué miedo!
Sólo nos queda esperar que este verano que por estas tierras acostumbra a ser largo y duro sea benévolo. Que llueva algo, aunque sea con tormenta, que no sean demasiado altas las temperaturas y sobre todo, que no entre el poniente. ¡Que no entre el poniente, por Dios!
¿Es mucho pedir?

Así está el romero. Pasas la mano y caen las hojas.
Esto es tenía que estar verde. Está seco. Este año no habrá moras.
Este triste aspecto tienen las jaras. Muchas no han llegado a florecer.

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