Recuerdo también los ecos secretos del silencio; la transparencia helada del vacío cristalino. Ese mundo se recoge en mí, más presente que el real, más vivo que la vida misma. Y me llena. Y me rodea. Y me protege.
sábado, 16 de septiembre de 2017
¡Cuánto hay detrás del cartelito!
Un
día de estos, en mis correrías por esos pueblos de Dios, llegué a uno
pequeñito, y a la entrada ponía este cartel que comparto sin comentarios. Creo
que no hacen falta.
No hay comentarios:
Publicar un comentario