miércoles, 20 de diciembre de 2017

Diez días de silencio.


Diez días de silencio bloguero. Hoy, un buen amigo me ha preguntado si pasaba algo. No, no pasa nada y pasa mucho. He enmudecido por varias cuestiones, ninguna grave, todas importantes.
Pero de entre todas quiero hacer mención especial de una de ellas que es la que me llevó a tomar la decisión de “descansar del blog”. Empezaba a resultarme “importante” el número de visitas que recibía. Y eso no me gustó. Temía que empezara a preocuparme el agradar, y eso me quitaría libertad y ahogaría la creatividad.
Escribo porque me gusta, porque me sirve para aclararme las ideas, porque me complace compartir experiencias y pensamientos, porque me desahoga, porque creo que lo que escribo puede serle útil a alguien. Lo demás está de sobra.
No puedo negar que agradezco los comentarios vía internet o personales que recibo, y que he echado de menos la ausencia de ellos en algunos casos muy concretos. Pero no puede ser la guía y el objetivo del blog la búsqueda de estas recompensas. Sería traicionarme a mí mismo.
Sí, debo romper el silencio. Mañana entra el invierno y quiero recibirlo. Mañana nos jugamos el futuro en Cataluña y quiero hablar de ello. Durante estos días han pasado cosas que me ha costado no comentar; las comentaré. Y se acerca la Navidad. Debo romper el silencio.
Ya lo he roto.

No hay comentarios:

Publicar un comentario