jueves, 13 de diciembre de 2018

Una tontería colosal.



Advierto que esta entrada es un desahogo. Desahogo tras escuchar hace un rato, en la radio, a una individua que al hilo de su activísimo feminismo, y como colofón a una perorata muy en la línea de los tiempos que corren, ha acabado diciendo textualmente, “porque las mujeres no mentimos.” Y ha rematado la tontería colosal añadiendo que “porque no tenemos tiempo” , y no sé qué otra cosa que ya no he escuchado dado mi estado de estupefacción.

Repuesto del impacto de digo a esta señora:

Señora mía, cuyo nombre y obra ignoro y quiero seguir ignorando, no se pueden decir semejantes imbecilidades. Usted como yo sabemos que todo bicho viviente miente, y con bastante frecuencia. En treinta años de orientador escolar he visto mentir como bellacos y bellacas, mil veces, a hombres, mujeres y niños, (y niñas ¿eh?) ¡ faltaba más ! ¿Qué majadería es esa de que las mujeres no mienten?
¿Sabe usted el daño que hacen a la noble y justa causa del feminismo palabras como las suyas? Ese maniqueísmo de género, vamos a llamarlo así, que practican algunas de ustedes, está siendo un escollo, una rémora para la causa que creen defender. ¿Sabe usted que quien más y quien menos, escuchando esa afirmación, como mínimo se descojona? Y discúlpeme la expresión.
De verdad que me ha cabreado su tontería. “Las mujeres no mentimos” decía. Y al decirlo, usted, mujer, estaba diciendo una mentira tan evidente que entraba en el terreno de lo ridículo. Señora mía, no es esta una historia de mujeres buenas y hombres malos. Por culpa de planteamientos como éste y majaderías como la suya, tardaremos mucho más en llegar a donde hemos de ir.
Porque al fin llegaremos. Porque inevitablemente llegará un día en que hombres y mujeres vivirán en absoluta igualdad, ¡menos mal!, pero entérese, habrá sido a pesar de gente como usted.

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