Recuerdo también los ecos secretos del silencio; la transparencia helada del vacío cristalino. Ese mundo se recoge en mí, más presente que el real, más vivo que la vida misma. Y me llena. Y me rodea. Y me protege.
sábado, 29 de febrero de 2020
Como si tuviera luz propia.
Descendía
un día del “Alt del Pi”, en Serra, con el sol ya muy bajo, y me sorprendió esto
que veis en la foto. La cruz de la cima del Oronet, reflejando las últimas
luces del día, brillaba como si tuviera luz propia. Me senté un rato a contemplar.
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