Para
contrarrestar la horrible foto de la anterior entrada, comparto unas cuantas de
la cola del embalse de Loriguilla hechas anteayer. ¡Impresionante! Nunca lo había
visto tan alto. Se puede entrar en barca por el cañón del Turia; vimos una a
motor que lo hacía. Y la cascada de Domeño desaguando a lo grande. Todo un
espectáculo. Y hoy, que he estado también por allí, aún lo he visto más más
alto. Sigue entrándole el agua de la cascada, la que baja por el cauce y la del
río Tuejar.
Recuerdo también los ecos secretos del silencio; la transparencia helada del vacío cristalino. Ese mundo se recoge en mí, más presente que el real, más vivo que la vida misma. Y me llena. Y me rodea. Y me protege.
No hay comentarios:
Publicar un comentario