domingo, 23 de enero de 2022

Belleza del frío.

Tras ocho días de vacaciones blogueras vuelvo a la faena compartiendo unas fotos que hice un día de estos, de mañanas frías y azules, sin viento, hermosamente invernales.

La humedad de la noche, helada sobre rocas y plantas, las había cubierto de miles de cristales de hielo, y aunque hacía tiempo que había amanecido, el frío del ambiente los mantenía tal cual hasta que, alcanzados por el sol, se fundirían rápida y silenciosamente.

Y ese momento era mágico. Brillaban entonces alcanzando su máxima belleza poco antes de su desaparición. Pude verlo.























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