lunes, 24 de enero de 2022

Cosas bonitas.


 

En estos tiempos que corren creo que estamos faltos de lo que podríamos decir cosas bonitas. Y haberlas haylas, aunque a menudo no las veamos, bien porque no están, estuvieron pero ya no están, o porque están y no las vemos cegados por estas brumas oscuras, colectivas y muchas veces personales, que nos envuelven.

Yo vi una de esas cosas bonitas el otro día y quiero compartirla. Fue muy sencilla, pero me hizo sonreír y respirar hondo. ¡Ay, respirar hondo y sonreír!

Andaba por la calle y justo cuando pasaba frente a una farmacia salió de ella una pareja joven. Fue rápido. De repente él la cogió a ella por la cintura y la elevó dándole una vuelta completa que acabó con un beso y un abrazo de esos de película americana de las de toda la vida. Y luego siguieron su camino muy juntos, cogidos de la mano; y entonces es cuando sonreí y respiré hondo. ¡Qué bonito!, pensé.

No sé qué pudo provocar ese momento. Una buena noticia, desde luego. Y me dediqué a pensar en posibles buenas noticias que puedan darse en una farmacia.

Ya veis, vi algo bonito que me hizo pensar en buenas noticias, en cosas bonitas.

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