Esta viñeta me hace pensar en la forma en que los
niños interpretan nuestros actos que, a menudo, no es la nuestra. Y siempre que esto
sea así, actuarán en consecuencia a una interpretación que desconocemos. ¡Ojo!
Recuerdo también los ecos secretos del silencio; la transparencia helada del vacío cristalino. Ese mundo se recoge en mí, más presente que el real, más vivo que la vida misma. Y me llena. Y me rodea. Y me protege.
No hay comentarios:
Publicar un comentario