Me digo estas palabras, en estos tiempos que corren, muchas veces. Y las vuelvo a decir esta tarde, a quien quiera oírlas, y a mi mismo una vez más:
Espera en el Señor, sé valiente,
ten ánimo, espera en el Señor.
Salmo 27
Recuerdo también los ecos secretos del silencio; la transparencia helada del vacío cristalino. Ese mundo se recoge en mí, más presente que el real, más vivo que la vida misma. Y me llena. Y me rodea. Y me protege.
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