FRASES PARA PENSAR.

SE DARÁ TIEMPO AL TIEMPO,
QUE SUELE DAR DULCE SALIDA A MUCHAS AMARGAS DIFICULTADES.

Cervantes en el Quijote.

viernes, 4 de abril de 2025

Actualización fin de semana del 5-6 de abril de 2025.

Pues ya veis, de las supuestas lluvias de miércoles a viernes tan solo nos han llegado ligeras lloviznas, a la espera de lo que pueda llover ahora, pues un frente con algún núcleo importante de precipitación avanza hacia nosotros tan lentamente que igual no llega o se deshace antes.

El fin de semana sí se ve claro. Poniente flojo, subidón de temperaturas y cielos despejados. Las máximas entre 24-25 y las mínimas entre 11-13. Un buen fin de semana para disfrutar, con respeto, de un monte que está espléndido. Absolutamente primaveral.


jueves, 3 de abril de 2025

No dejéis que os desgracien.


 

Cada vez se levantan más voces denunciando la situación lamentable de la educación en España. Nada que ya no sepa y no haya experimentado a lo largo de mi vida laboral, ya extinta.

Hablando ayer de estos asuntos, se me removió una vez más la indignación, y para aplacarla acudo esta mañana al blog, como otras veces. Esta es una de sus funciones.

Voy a presentar una prueba de cómo el nivel educativo ha descendido, al menos dos cursos, en estos últimos 38 años. Y digo que es una prueba porque hay muchos testigos que pueden corroborar mis palabras, mis alumnos de entonces.

Cuando empecé como profesor de lengua y literatura española en la EGB, el examen final, porque había examen final, en 8º, tenía dos partes. Una oral y otra escrita. Octavo era lo que ahora es 2º de ESO, ¡ojo!

La parte oral consistía en unas fichas, más de cien, de autores en las que constaban sus datos biográficos, pensamiento y obras. Estas fichas las elaboran los alumnos a lo largo del curso. El día del examen, de uno en uno, me daban el taco de fichas, las barajaba y sacaba cuatro. Leía el nombre del autor y les dejaba hablar. A dos puntos y medio como máximo cada una, y de ahí salía la nota sobre diez.

La escrita era un examen de tres horas. Una, un comentario de texto en el que podían utilizar todo el material que quisieran, libro, apuntes, fichas, diccionario… La otra consistía en preguntas de literatura, épocas y movimientos literarios sobre todo. Y la tercera, análisis morfológico y sintáctico de oraciones simples y compuestas.

Aparte de esto, durante el curso leíamos libros de autores consagrados, no literatura tontona para niños y adolescentes. Delibes, García Márquez, Machado, Juan Ramón Jiménez, Bécquer… Trabajaban en equipo y hacían exposiciones orales. Y cuidábamos la ortografía y la presentación de los trabajos y tareas.

Y aprobaban casi todos. Haced esto ahora en 2º de ESO.

No me quiero enrollar, pues corro el riesgo. Ni utilizar los términos feos que bien se merecen los que han causado este despropósito.

Las víctimas, los alumnos, todos, sobre todo los mejor dotados. Y los profesores, agobiados por la burocracia inútil, confundidos por continuos cambios y reformas, a cada cual más estúpida, vigilados por una sociedad que no les reconoce nunca la presunción de inocencia, desarmados ante una indisciplina cada vez mayor en las aulas… ¿Sigo?

¿Y los verdugos?, ¡ay los verdugos! Primero los políticos que utilizan descaradamente a la educación como arma contra sus adversarios y como herramienta de adoctrinamiento, imponiendo su ideología y esa letal estupidez de lo políticamente correcto. ¿Cuántas leyes de educación hemos tenido en la democracia? ¡Qué vergüenza!

Y la Universidad, que ahora se queja del nivel con que les llegan los alumnos, pero que ha sido en ella donde “expertos” psicólogos y pedagogos que en su vida han pisado un aula, han estado haciendo, y siguen, experimentos que mejor sería hacer con gaseosa. Y luego a vivir de ellos, claro. Conferencias, publicaciones, cursillos…

En fin, mejor acabar ya. Y lo hago con una última reflexión, ¡no hay derecho! Y un llamamiento a los alumnos, no dejéis que esta tropa de sinvergüenzas os desgracien el futuro.