FRASES PARA PENSAR.

SE DARÁ TIEMPO AL TIEMPO,
QUE SUELE DAR DULCE SALIDA A MUCHAS AMARGAS DIFICULTADES.

Cervantes en el Quijote.
Mostrando entradas con la etiqueta Cartas a Nuria. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Cartas a Nuria. Mostrar todas las entradas

viernes, 6 de marzo de 2020

Cartas a Nuria XI.¡Bienvenida, Laia!



Queridos Nuria y Alberto:

Faltaba poco para que acabara el seis de Marzo cuando ha salido al mundo la hermanita pequeña de Unai, Laia. Enhorabuena Nuria y Alberto, ¡enhorabuena!
Ya le he oído llorar por teléfono, y se le oía muy bien. Parece que ya ha dicho, ¡aquí estoy! ¡hola! ¿Se puede? Es bonito y emocionante el milagro de la vida, ¿verdad?
Os deseamos, Isabel y yo, que vuestra vida con la recién llegada y con su hermano que ya pisa fuerte, sea muy feliz. Que os queráis siempre mucho y que os sintáis queridos. Que conozcáis la soledad sólo cuando la busquéis para reposar en ella.
Que pasen vuestros años en un mundo libre y en paz, y que trabajéis para que eso pueda ser posible, y enseñéis a hacerlo a Unai y a Laia. Y de abuelitos, cuando abracéis a vuestros nietos, sintáis que ha valido la pena vivir.
Que les enseñéis a estar en la naturaleza y a disfrutar de ella como un gran regalo que no merecemos y que hemos de cuidar. Que les enseñéis a cuidarla y respetarla.
Nuria, Alberto, Unai, Laia, ¡que Dios os bendiga!

Isabel y Jesús.

lunes, 23 de abril de 2018

Cartas a Nuria X.¡Bienvenido Unai!



¡Ya está Nuria! Se ha resistido un poco a salir, ¿verdad? Es que se estaba tan bien ahí dentro, en la mamá... Pero al fin, Unai ha salido al mundo y lo ha hecho en abril, en plena primavera. Además en el Día del Libro y en el Día Internacional de la Lengua Española. Ni más ni menos.
¡Qué lujo de día! Naturaleza y cultura juntos, dos fuentes inagotables de felicidad y libertad. Que las goce a tope y vosotros con él.
Sí, es bonito venir al mundo un día así. Y es una inmensa responsabilidad para vosotros, para nosotros, para todos los que lo recibimos con alegría, pelear porque el mundo en el que va a vivir merezca la pena ser vivido.

Nuria, Alberto, Unai, ¡Enhorabuena y que Dios os bendiga!

martes, 25 de abril de 2017

Cartas a Nuria IX.¿Casualidades?


Querida Nuria:

Quiero compartir en el blog la monición de entrada que tuve el honor de escribir y después leer, por encargo vuestro, en la misa de vuestra boda.

Hace ya tiempo, exactamente el 11 de agosto de 1989, una niña pequeñita, muy pequeñita, subió su primera cima pirenaica. Era el pico Lákora, en Belagua, al norte de Navarra. ¿Quién iba a decirte, Nuria que Navarra iba a ser algo más que el escenario de tu primera ascensión? Y a ti Alberto, ¿quién iba a decirte que  una chiquilla nacida a orillas del Mediterráneo, que subía un día, con su familia, una montaña de tu tierra, iba, con el tiempo a convertirse en tu esposa? Y ¿Quién iba a deciros a los dos que os encontraríais en Irlanda? ¡Cosas de la vida!, ¡Cosas bonitas de la vida!
Pero si os dais cuenta, en estas cosas bonitas de la vida, no buscabais lo que habéis encontrado. Simplemente vivíais, que ya es mucho. ¡Claro que no fuisteis a Irlanda a enamoraros!, pero os enamorasteis, y aquí estáis. A punto de dar el paso del enamoramiento al amor ante Dios y los hombres. Porque enamorarse es fruto de circunstancias y casualidades que no podemos controlar, y es, además, pura emoción, pero amar es un acto voluntario y libre que da pleno y gozoso sentido al presente y tiene infinitas e insaciables ansias de futuro.
Hoy y aquí, en esta capilla de San Fermín, vais a dar ese paso. La vida, impredecible y caprichosa os juntó, ahora sois vosotros los que tomáis las riendas de esa vida  para vivirla juntos, porque queréis, porque os queréis.

Y empezó una bonita y sentida ceremonia.
Vistas las cosas con la perspectiva que da el tiempo, me reafirmo más en lo asombroso y hermoso de las casualidades que nos llevaron a este gozoso 22 de abril. Y ese asombro, al verte en esta foto que encabezan estas líneas, es más asombroso, valga la redundancia, todavía.
Aunque no te lo creas, recuerdo perfectamente que no posabas. Te hice la foto sin que te dieras cuenta. Tú, con tus cuatro añitos, mirabas el horizonte como ensimismada. Mirabas al sur. Mirabas desde lo alto, la tierra de quien sería tu esposo veintiocho años después.
Y es que, como apuntó José Luis en la homilía, y como luego hablé con Pablo en el cóctel de bienvenida, los caminos del Señor son inescrutables. Y casi siempre se ven y se entienden con la visión que da el paso del tiempo, si abrimos los ojos para verlo y la mente para entenderlo.
Y esto es lo que os deseo, junto con Isabel, una larga y venturosa vida en común en la que poco a poco vayáis extrayendo de las “casualidades” que os han unido, todo su sentido, para así seguir viviendo la aventura del amor que, como os dije en la monición, es mucho más que el enamoramiento. Es ese acto libre y voluntario que consiste básicamente en poner la felicidad y el bienestar del otro por delante de tu felicidad y tu bienestar, respetando, como sagrada, su libertad.
Fijaos, Nuria y Alberto, qué maravilla si sois capaces de hacer esto los dos, siempre, siempre, siempre…Es lo más parecido al paraíso que podemos vivir en la tierra. Es el amor correspondido. Es como un soplo de Dios. El amor y la creación, esa creación que tú contemplabas allá en Lákora, a tus cuatro añitos.

¡Que Dios os bendiga!


sábado, 24 de enero de 2015

Cartas a Nuria VIII ¡Feliz cumpleaños!

Hoy, 24 de enero de 2015, hace treinta años que viniste al mundo. Y sólo cuatro años después subiste, por tu propio pie, tu primera cima pirenaica, el Lákora, de 1847 metros, allá en Navarra.
Te acompañábamos tus papás, nuestro amigo Javi, yo y ¡cómo no! tu hermana Laura que, por entonces tenía dos añitos y subió en la sillita, a la espalda de tu padre. Dejasteis una nota con vuestras “firmas” en la cajita que había para ese menester en la cima. Habías salvado 419 metros de desnivel.
Fue un día muy bonito y lo recuerdo, después de tanto tiempo, perfectamente. Había, como allí es frecuente, un extenso mar de nubes y el cielo tenía ese azul profundo propio de la alta montaña. Hierba, flores y hayas espectaculares. Nos encontramos con ovejas y caballos y los buitres volaban sobre nosotros.
El Anie o Auñamendi, al que iríamos pronto y el Orhy, nos vigilaban desde su altura, emergiendo orgullosos sobre las nubes.
Aquel día, como otros muchos días a lo largo de tu infancia, tus padres te estaban regalando uno de sus más preciados bienes, el amor a las montañas. Y yo también. Y para ellos y para mí fue un gran día.
Porque todo lo que en ellas hemos gozado y sufrido, en suma hemos vivido, nos ha llevado “a un cierto estilo de vida donde se mezclan la alegría de vivir y el sufrimiento, la meditación y la actividad febril, pero siempre se siente en el trasfondo personal un impulso formidable que invita a vivir, que convence de que la vida es muy bella…”
Bueno, la “parrafá” entrecomillada no es mía, es de un biólogo pirineísta francés, Claude Dendaletche, del que leí un libro de esos que dejas, se te olvida a quien lo has dejado, y no te lo devuelven. Pero es bonita, ¿verdad?, y cierta.
Pues este es nuestro deseo en el día de tu cumpleaños, que nunca te abandone ese impulso formidable que invita a vivir, que puedas decir siempre, por alta que venga la ola, que la vida es muy bella, siempre, siempre, siempre.

¡Feliz cumpleaños!
Isabel y Jesús.

Empezando la ascensión.
En una parada contemplando el increíble karst de Larra.
Ahí estás, con tus cuatro añitos, desafiando al vértigo. Al fondo el Rincón de Belagua.
Creo que en esta foto llevas mi piolet. Al fondo, el Petretxema, La Mesa de los Tres Reyes...
Cima del Lákora. Nuestro objetivo. Tu primera cima pirenaica.
Laura y tú muy cerca de la cima.
En la cima.
Panorama al norte.
Tú firmando la nota que dejamos en la cima.
Y esto es lo que firmasteis Laura y tú.
Esta foto me parece preciosa. Estáis dejando vuestra "huella" en la cima.
El Aníe, que subiríamos no muchos años después.
Paisajes de cuento.
Más paisajes.
Y más aún.
También me parece una foto preciosa.
¿Qué contemplabas a tus cuatro añitos, desde allá arriba?
Ya en el valle, a correr en la hierba...¡qué bonito!



miércoles, 5 de diciembre de 2012

Cartas a Nuria VII

Hola Nuria:

                 Esta es la carta de bienvenida. ¡Bienvenida a casa!

Está haciendo frío, ¿sabes?. Por fin está haciendo frío...
... el otoño da sus últimos coletazos...
... el brezo está espectacular...
...y la murta luce sus bayas rojas, como si se adornara para la Navidad.
Pasadas las lluvias de noviembre, el cielo casi siempre está muy azul...
...y a veces, también se tiñe de color; no es una aurora boreal, pero bueno... es bonito.
Los montes muertos, tantos montes muertos, esperan tristes que la primavera les devuelva algo de vida...
...y los que siguen vivos, se envuelven en brumas, en las frías mañanas de finales del otoño...
...y junto a tu río, frío y brumoso también por las mañanas, en tu pueblo te espera la gente que te quiere.
             ¿Y sabes qué es lo que te deseamos en esta bienvenida? Que disfrutes y goces de ésta, tu casa a la que vuelves, y que en Irlanda hayas estado como en tu casa, y que te lleven donde te lleven los senderos de la vida, estés siempre en casa. Sea el lugar que sea, sea ese lugar tu casa.

                Y para acabar, ya que vuelves al Mediterráneo, ahí va Serrat. Hasta pronto.

                             Isabel y Jesus

domingo, 2 de diciembre de 2012

Cartas a Nuria VI

 El camino, tiene a veces el cielo azul, y todo alrededor está muy verde...
...otras, está oscuro y hace frío...
...pero siempre es el camino que nos lleva a casa.

Hola Nuria:

            Ya nos veremos pronto. Tenemos ganas de verte “el careto”. ¿Está haciendo frío, eh? Aquí también, bastante frío. Es lo que toca.

            Ésta es la penúltima (la última será la siete, me gusta que sean siete) Cartas a Nuria, al menos estando tú en tierras irlandesas. Y pensando cómo ir concluyendo esta particular y para nosotros novedosa forma de comunicarnos contigo, recordé esta canción cuya letra y música siempre me ha gustado mucho. En el vídeo que te he puesto canta Rosa León. Ahí va simpaticona.

                                       Isabel y Jesús.

Tú no puedes volver atrás,
porque la vida ya te empuja,
como un aullido interminable,
interminable.

Te sentirás acorralada,
te sentirás perdida o sola,
tal vez querrás no haber nacido,
no haber nacido.

Pero tú siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti, pensando en ti,
como ahora pienso.

La vida es bella, ya verás,
como a pesar de los pesares,
tendrás amigos, tendrás amor,
tendrás amigos.

Un hombre solo, una mujer,
así tomados, de uno en uno,
son como polvo, no son nada,
no son nada.

Entonces siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti, pensando en ti,
como ahora pienso.

Nunca te entregues, ni te apartes
junto al camino, nunca digas
no puedo más y aquí me quedo,
y aquí me quedo.

Otros esperan que resistas,
que les ayude tu alegría,
que les ayude tu canción,
entre sus canciones.

Entonces siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti, pensando en ti,
como ahora pienso.

La vida es bella, ya verás,
como a pesar de los pesares,
tendrás amigos, tendrás amor,
tendrás amigos.

No sé decirte nada más,
pero tú debes comprender,
que yo aún estoy en el camino,
en el camino.

Pero tú siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti, pensando en ti,
como ahora pienso.

                                       José Agustín Goytisolo.



jueves, 22 de noviembre de 2012

Cartas a Nuria V


Hola Nuria:

¿Lo has pasado bien con Laura y Josep? Se ve que “yes”. Nos han dicho que aquello es bonito, que se está bien, que Dublín es una ciudad cómoda y acogedora, y que tú estás a gusto. Nos alegramos de verdad.

Nos hablaban de que es una ciudad limpia, la gente es muy educada, en los típicos pubs irlandeses nadie grita…¡vamos, igual que aquí!

Y yo pienso que por estos, y otros motivos más importantes,  que tú conoces mejor que nadie, debes tener sentimientos contradictorios de cara al regreso. Nuria, creo que de entrada deben ganar los sentimientos positivos. La alegría del reencuentro con la gente que quieres y que te quiere, el sol mediterráneo, tu tierra, maltrecha pero tuya…Goza de esto, y luego recuerda que el mundo es grande, bueno ya lo sabes, muy grande, y haz frente al monstruo que te espera al regreso.

Mira Nuria: estás muy bien preparada. Tienes tu título universitario, tus mil cursos, cursillos y cursetes, tus idiomas, castellano, inglés,  valenciano y algo de francés; has viajado por Europa; tienes carácter, criterio y un montón de amigos; sabes mandar y obedecer; has hecho con gran acierto diferentes faenas, en particular en educación, y te ha ido muy bien tanto a nivel de voluntariado como profesional; y tienes un  montón de ganas de trabajar.

Perseverancia, creatividad, imaginación, resistencia. Son armas que necesitas para no perder ni la ilusión ni la esperanza. No sé cómo decirte que sigas peleando, que no te canses, que no te rindas. No sé como decírtelo; o sí sé… diciéndotelo: ¡adelante! Los monstruos, los fantasmas se rompen cuando les haces frente.

Hoy no me enrollo más. Disfruta de esa ciudad acogedora y limpia. De los pubs irlandeses con música celta en directo, de la gente del norte.

Día llegará en que recordarás esta estancia tuya en Dublín, y tendrás nostalgia de la juventud. Disfruta ahora pues. Ya te llegará el tiempo de la nostalgia. Y que te llegue con paz  y plenitud.

Te queremos.

                                               Isabel  y Jesús


NOTA:

                Te enviamos como felicitación esta foto, porque mira por dónde, también eres músico y hoy es Santa Cecilia ¡Felicidades!


martes, 13 de noviembre de 2012

Cartas a Nuria IV

Macizo del Posets desde el refugio de Viados, al atardecer. Agosto de 2007.
Hola Nuria:

Va pasando el tiempo, ¿verdad? Parece ayer cuando me dijiste que te ibas en octubre a Irlanda, y mira, ya estamos a mediados de noviembre. “Tempus fugit” como diría Virgilio.

Y es verdad. El tiempo corre muy deprisa. Estos últimos tiempos están sucediendo cosas que me hacen pensar y que me recuerdan esto con mucha contundencia. Acontecimientos gozosos, como el amor, descubierto tarde, que se supera cada día a sí mismo; el discurrir de vuestras vidas al calor incondicional de vuestros padres; el calor distinto del compañero del alma que encontrasteis en el camino y con quien os lanzáis hacia el futuro; la alegría de la mamá, vuestra “abuelita”, a sus años; el trabajo, el esfuerzo, el paso del tiempo vivido con sentido y dignidad; el recuerdo de los que ya partieron que no se desdibuja con el paso del tiempo. También acontecimientos tristes, como la muerte de Pep, un hombre bueno, como dice José Luis, que me ha tocado hondo; muchos bosques de nuestra pobre tierra, perdidos ya para siempre; la desilusión profunda de los que en los años setenta creímos que entre todos íbamos a cambiar la historia…

Este jueves cumplo cincuenta y siete ¡Ya ves! No me imagino tan cerca ya de los sesenta. Miro atrás y os recuerdo de muy “pitufas” andando por las montañas, contandoos cuentos para que no os aburrierais por el sendero que llevaba al lago o a la cima. El Lákora, la primera, el Anie de muy pequeñitas, el Salenques, tú  y yo solos, los Culfreda, ya con Héctor… Pasa el tiempo.

Y cuanto más mayor me hago, más siento ese discurrir de las horas y los días… y más me gustan los atardeceres. Me encuentro en ellos. Esta entrada la abre un atardecer desde Viadós ante la grandiosa majestad del Posets. Y creo que es porque me voy identificando con ellos; el paso del tiempo nos lleva hacia ese punto en el horizonte donde se pone, al fin, el sol.

No, no te hagas ilusiones. No te voy a decir que el tuyo acaba de salir. Ya salió hace tiempo. El tuyo está ahora elevándose sobre el horizonte. Iluminando con ganas, calentando. Es el momento de pisar fuerte, pelear, “echarle morro”, para que cuando ese mismo sol empiece a bajar hacia el horizonte, el cielo se tiña de colores, y la luz decline, mires atrás y digas, ¡pues ha valido la pena! Y lo digas con alegría, con paz, con un puntito de nostalgia, ¿por qué no? Y siga entonces teniendo sentido el presente.

           Bueno chica, que lo paséis muy bien cuando te encuentres mañana o pasado con Laura y Josep. Disfrutad. El sol está ahí arriba, y si vienen tormentas, pasarán. Las tormentas van y vienen. Y limpian la atmósfera. Que no os asusten.

Sed felices. 

                                        Isabel y Jesús


NOTA:

                Las fotos que tienes a continuación son para recordar dos viajes. Los dos más antiguos de los que tengo fotos digitales. Las diapositivas las está escaneando Isabel y aún no habéis nacido. “Tempus fugit” por lo tanto “carpe diem”.

Laura y tú subiendo al Pelopín. Observad lo elaborado de las polainas. Diciembre de 2004.
El Tozal del Pilón desde el Pelopín. Diciembre de 2004.
Rumbo a la cima, la familia en pleno. Diciembre de 2004.
En la cresta del Culfreda con Héctor. Agosto de 2007.
En la primera cima de los Culfreda. Tu y yo. Agosto de 2007.
Héctor y tú sobre las nubes. Agosto de 2007.

domingo, 4 de noviembre de 2012

Cartas a Nuria III


Es más lo que nos une que lo que nos separa.

Bon viatge pels guerrers que al seu poble són fidels.
Afavoreixi el déu dels vents,
el velam del seu vaixell.
I malgrat llur vell combat,
tinguin plaer dels cossos més amants.
Omplin xarxes de volguts estels,
plens d'aventures, plens de coneixença.

Bon viatge pels guerrers, si al seu poble són fidels.
Que el velam del seu vaixell,
afavoreixi el déu dels vents.
I malgrat llur vell combat,
l'amor ompli el seu cor generós
trobin els camins dels vells anhels,
plens d'aventures, plens de coneixences.

I malgrat llur vell combat
tinguin plaer dels cosos més amants.
Omplin xarxes de volguts anhels,
plens d'aventures i de coneixences.

                                                                                    Lluis Llach

Hola Nuria:

              ¿Cómo va?, frío aparte. Deseamos que te vaya muy bien. Que te vaya muy bien en este viaje y muy bien siempre. Y justo de esto va la tercera parte de la canción que llevamos entre manos. De desearte un buen viaje.

            En la primera parte nos habla del objetivo: “tingues sempre al cor la idea d´Itaca”. En la segunda, de superar las dificultades que seguro surgirán en el camino: “més lluny dels arbres caiguts que ara us empresonen” Y ahora, en la tercera nos desea un muy buen viaje.

            Y ese es nuestro deseo. "Afavoreixi el déu del vents el velam del teu vaixell", y que pese a lo duro del combate, tengas siempre esa mano amiga en tu hombro, ese abrazo acogedor que te defienda de ese frío que no se vence con mantas ni estufas, ese cuerpo amante y amado junto al tuyo.

            Y así, que el paso del tiempo sea, junto con los que te quieren y a los que quieres, un camino hacia la plenitud, y vayas paso a paso “omplín xarxes de volguts estels, plens d´aventures, plens de coneixença”.

            Pero ojo, la canción dice “Bon viatge pels guerrers , si al seu poble son fidels”. Es la condición. Ser fiel a tu pueblo. Sé fiel a tu pueblo, sea cual sea. Eres libre de elegir tu pueblo. Yo ahí no entro. Sólo puedo decirte cual es el mío. ¿Te lo digo?

            El hombre, Nuria, el hombre. El hombre con mayúsculas. Sin distinción de raza, lengua o nación. Cada día veo más claro que el único pueblo al que hemos de ser fieles es la humanidad entera. Nos va la vida en ello. Ante la tentación de ser fieles sólo a los que viven a la sombra de mi campanario, hablan mi lengua, tienen mi religión, mi ideología; ante la tentación de ser fiel a ese pueblo estrecho, pequeño, vital y culturalmente endogámico, está el reto de abrirse al mundo, de salir al aire libre, de buscar lo que nos une en vez de lo que nos separa. Y así desde mi historia y mi identidad a las que amo y respeto, mirando adelante, encontrarme con los otros, que también son los míos.

            Hay una frase de un tal Arnold Lunn, con la que siempre me he identificado, y con la que quiero acabar esta carta. Dice así:

“Soy señor de senderos estrellados y ciudadano libre de las cumbres”

Ciudadano libre de cualquier senda bajo las estrellas, cualquier cumbre…Que nadie me diga quiénes son los míos y quiénes son los otros, que nadie me diga en qué lengua tengo que hablar, que nadie me diga “a  partir de aquí ya no es tu tierra”…

Te queremos

Isabel y Jesús

martes, 23 de octubre de 2012

Cartas a Nuria II

Més lluny, heu d'anar més lluny
dels arbres caiguts
que ara us empresonen,
i quan els haureu guanyat
tingueu ben present no aturar-vos.

Més lluny, sempre aneu més lluny,
més lluny de l'avui
que ara us encadena.
I quan sereu deslliurats
torneu a començar els nous passos.
Més lluny, sempre molt més lluny,
més lluny del demà
que ara ja s'acosta.
I quan creieu que arribeu,
sapigueu trobar noves sendes

                                                               Lluis Llach

Hola Nuria:

           ¿Cómo va eso! Deseamos de verdad, de verdad, de verdad de la “güena” que te vaya muy bien. Estamos enterados de que las primeras impresiones han sido buenas.

            Seguimos con “Viatge a Ítaca”, ¿vale? Segunda parte de la canción. “Mes lluny, dels arbres caiguts, del avui, inclús del demá”. ¡Cuántas veces me ha venido estas palabras a la cabeza a lo largo de mi vida! Aparte de que me parecen muy bonitas, poéticas, hay ocasiones en que son necesarias. Sí, a veces es necesario escucharlas y dejarse arrastrar por la fuerza que encierran.

            Más lejos de los árboles caídos que ahora nos aprisionan, más lejos del hoy que nos encadena…, más lejos del mañana que ya se acerca.

            Son palabras que nos dicen, que te dicen, que adelante, que no te pares, ni cuando estés mal, ni cuando estés bien; y ¡ojo!, es en este segundo caso cuando más difícil es seguir caminando. ¡Qué peligroso es pararse, conformarse, decir, hasta aquí hemos llegado! Lo sé todo, lo he hecho todo, nada me sorprende, nada me ilusiona, no hay nada nuevo… Tú nunca has hecho eso. Ni cuando lo has pasado bien, ni cuando lo has pasado mal. No lo hagas nunca.

            Pienso que en la vida hay estaciones, pero todas deben ser de paso. No es bueno pararse en ninguna antes de tiempo. Es renunciar a lo que queda de viaje. Y eso es una lástima.

            Bueno chica, pues a seguir viajando. Sin prisa pero sin pausa.


                                Hasta pronto. Sé feliz.


                                                    Isabel y Jesús.

miércoles, 17 de octubre de 2012

Cartas a Nuria I



Quan surts per fer
el viatge cap a Ítaca,
has de pregar que el camí sigui llarg,
ple d'aventures, ple de coneixences.
Has de pregar que el camí sigui llarg,
que siguin moltes les matinades
que entraràs en un port
que els teus ulls ignoraven,
i vagis a ciutats
per aprendre dels que saben.

Tingues sempre al cor la idea d'Ítaca.
Has d'arribar-hi, és el teu destí,
però no forcis gens la travessia.
És preferible que duri molts anys,
que siguis vell quan fondegis l'illa,
ric de tot el que hauràs guanyat fent el camí,
sense esperar que et doni més riqueses.

Ítaca t'ha donat el bell viatge,
sense ella no hauries sortit.
I si la trobes pobra, no és que Ítaca
t'hagi enganyat.
Savi, com bé t'has fet,
sabràs el que volen dir les Itaques

                                                                                           Lluis Llach
Hola Nuria:

            ¡“Bienllegada” a Dublín!
Hoy has llegado a un puerto (aeropuerto) "que els teus ulls ignoraven" y a una ciudad "per aprendre dels que saben". No solo inglés. Seguro que hay más cosas que aprender. Apréndelas y disfrútalas.
            Y ten siempre en tu corazón la idea de Ítaca, aunque a veces parezca difuminarse, escurrirse como el agua entre las manos. Ítaca te lanza a la travesía; que sea una hermosa y larga travesía y que en ella vayas enriqueciéndote y creciendo de tal manera, que cuando seas mayor, muy mayor, viejecita, sabia como te habrás hecho, no encuentres pobre a Ítaca, porque ya tengas muy claro entonces qué son las Ítacas.
            De tal modo que que en el otoño de tu vida, al volver la vista atrás, veas el camino que gracias a Ítaca has recorrido, y lo veas bello, digno de haber sido recorrido. No fácil, no cómodo. Bello y digno de haber sido recorrido.
            Nuria, te deseamos que en estos dos meses seas feliz. Sabemos que te gusta el sol del mediterráneo, el cielo azul, la luz de estas tierras. Sabemos que desde el otoño irlandés, verde, gris, lluvioso, echarás de menos tu tierra, tu gente, gente mediterránea como tú.
           Piensa entonces en Ítaca y goza de ser joven, de abrirte al mundo, de conocer y entender otras gentes, otras tierras. Goza de Irlanda. Tú ya has viajado más que nosotros en toda nuestra vida. Sigue, sigue adelante…Es el camino.
            Estás haciendo lo que debes.


                                                               Isabel y Jesús