FRASES PARA PENSAR.

SE DARÁ TIEMPO AL TIEMPO,
QUE SUELE DAR DULCE SALIDA A MUCHAS AMARGAS DIFICULTADES.

Cervantes en el Quijote.

domingo, 10 de mayo de 2026

En fin, primavera.

Por fin acertaron los modelos que daban lluvias algo más consistentes. Ayer sábado recogimos 15 litros, algo es algo, no está mal.

Esta semana se presenta con posibilidad de lluvia hacia el jueves, pero queda lejos para asegurar algo. Por lo demás empezará muy cálida, con máximas de 26 mañana, para ir descendiendo hasta los 21 del fin de semana. Las mínimas no cambiarán tanto, oscilando entre los 11 y los 13.

El viento empezará de poniente, haciéndose notar, para hacerse más cambiante del jueves en adelante, y el cielo tendrá más sol que nubes, no habiendo ningún día totalmente despejado ni totalmente cubierto.

En fin, primavera.


viernes, 8 de mayo de 2026

Actualización fin de semana del 9-10 de mayo de 2026.

Tras la lluvia de ayer, once litros, tenemos por delante un fin de semana con dos caras. Un sábado fresco, gris y lluvioso, con temperaturas entre 13-14 y 19.20, y con viento de norte, y un domingo algo más soleado, sin lluvia y más cálido, 12-13 y 25-26, con poniente que se hará notar. Hoy también será gris y con riesgo de alguna llovizna o chubasquillo.

No están siendo grandes lluvias pero están viniendo muy bien, pues estaba todo empezando a secarse demasiado. Esto garantiza que mayo haga honor a su fama de ser el mes más bonito del año, el esplendor de la primavera.


jueves, 7 de mayo de 2026

Tormenta y comida junto al fuego.


 

He salido esta mañana con dos amigos a hacer una ruta por la Calderona. Sabíamos que había riesgo de lluvia y posibles tormentas, pero como cada parte decía una cosa y últimamente nunca llueve aunque todos lo digan, pese a la alerta amarilla nos hemos decidido.

Tras el pertinente almuerzo hemos iniciado la ruta en Segart. Cielo gris con ratos de sol, hasta que del mar una masa oscura de nubes avanzaba borrando el paisaje con una densa y hermosa cortina de agua.

Cuando atravesábamos el altiplano de la Penya Roja, un trueno nos ha indicado que era una tormenta lo que unos momentos después se abalanzaba sobre nosotros.

Cada vez llovía con más fuerza, granizaba con cierta ternura, y los truenos se sucedían uno tras otro. Un altiplano, sin árboles, abierto al mar, de donde venía la tormenta, era el peor sitio posible para estar. Así que deprisa, pero sin correr, no se debe correr en estas situaciones, lo hemos atravesado con cierta inquietud.

El camino que nos llevaría al restaurante donde íbamos a comer era un hermoso río de aguas rojas e impetuosas. Ya no nos podíamos mojar más de lo que ya estábamos, así que avanzábamos con calma, agradeciendo esta lluvia tan necesaria para el monte y gozando de la perspectiva de una inminente comida junto al fuego.

Porque sí, hay en la sierra un restaurante donde aparte de comer muy bien, siempre tienen un buen fuego encendido para hacer brasa. Y claro, llegar calados de arriba abajo, pese a los chubasqueros, y encontrarse con una mesa junto al fuego… ¡Qué queréis que os diga!

Buena compañía y buena comida, mientras fuera llueve, todo un placer. Y luego, regreso a Segart bajo un cielo de nuevo amenazante, pero llegada en seco, por pelos, pero en seco.

¿Qué más puedes pedirle a un día de montaña?

domingo, 3 de mayo de 2026

Tiempo revuelto con poca lluvia.

Semana esta que viene de difícil previsión. La variabilidad de los vientos, que sin ser fuertes se harán notar, indica una atmósfera muy revuelta lo que lamentable y probablemente no se traducirá en lluvias por aquí; al menos de momento no se ven, como no sea alguna llovizna como las de este fin de semana que nos han dejado tres miserables litros.

En cuanto a las temperaturas, se moverán entre los 13-14 de mínimas, con algún desliz por arriba o por bajo, y los 22-23 de máxima, también con algún gradito por arriba o por bajo algún día.

El cielo más turbio y nuboso cuando el viento entre del mar, y más despejado con nubes de paso cuando venga de tierra.

¿Existe la posibilidad de que llueva de verdad? Algún modelo así lo indica, pero viendo como se está desarrollando la primavera, parece que el paraguas mediterráneo se ha abierto, y eso significa que a largo y medio plazo se anunciarán lluvias abundantes para luego quedar en nada.

Veremos.


Nanas de la cebolla, de Miguel Hernández.


Comparto hoy, día de la madre, un poema de Miguel Hernández titulado Nanas de la cebolla. Es un poema impresionante, escrito en la cárcel, en Madrid,  en septiembre de 1939, como respuesta a una carta de su mujer diciéndole que solo tienen para comer pan y cebolla. Son tiempos duros, postguerra, hambre, el marido ausente, el futuro incierto. Y la madre amamanta y acuna al niño como puede, con lo que puede.

Y lo comparto porque me parece que el poema entero es como una pintura prodigiosa, creada con palabras a modo de pinceles, sobre el lienzo del tiempo y el espacio trocado en dolorosa distancia. Un  poema serio que bien se puede dedicar a las madres, alejado de tópicos y cursilerías tan abundantes un día como hoy.


La cebolla es escarcha

cerrada y pobre:

escarcha de tus días

y de mis noches.

Hambre y cebolla:

hielo negro y escarcha

grande y redonda.

 

En la cuna del hambre

mi niño estaba.

Con sangre de cebolla

se amamantaba.

Pero tu sangre,

escarchada de azúcar,

cebolla y hambre.

 

Una mujer morena,

resuelta en luna,

se derrama hilo a hilo

sobre la cuna.

Ríete, niño,

que te tragas la luna

cuando es preciso.

 

Alondra de mi casa,

ríete mucho.

Es tu risa en los ojos

la luz del mundo.

Ríete tanto

que en el alma al oírte,

bata el espacio.

 

Tu risa me hace libre,

me pone alas.

Soledades me quita,

cárcel me arranca.

Boca que vuela,

corazón que en tus labios

relampaguea.

 

Es tu risa la espada

más victoriosa.

Vencedor de las flores

y las alondras.

Rival del sol.

Porvenir de mis huesos

y de mi amor.

 

La carne aleteante,

súbito el párpado,

el vivir como nunca

coloreado.

¡Cuánto jilguero

se remonta, aletea,

desde tu cuerpo!

 

Desperté de ser niño.

Nunca despiertes.

Triste llevo la boca.

Ríete siempre.

Siempre en la cuna,

defendiendo la risa

pluma por pluma.

 

Ser de vuelo tan alto,

tan extendido,

que tu carne parece

cielo cernido.

¡Si yo pudiera

remontarme al origen

de tu carrera!

 

Al octavo mes ríes

con cinco azahares.

Con cinco diminutas

ferocidades.

Con cinco dientes

como cinco jazmines

adolescentes.

 

Frontera de los besos

serán mañana,

cuando en la dentadura

sientas un arma.

Sientas un fuego

correr dientes abajo

buscando el centro.

 

Vuela niño en la doble

luna del pecho.

Él, triste de cebolla.

Tú, satisfecho.

No te derrumbes.

No sepas lo que pasa

ni lo que ocurre.

La sucesión de hermosísimos símiles y metáforas es abrumadora. El dolor contenido, impresiona, desbordándose no obstante los sentimientos que parecen fluir con serenidad. El niño y su madre son el futuro que el poeta no tiene, la vida que le falta, la libertad que añora.

Es la madre, que envuelve y arropa a su hijo trasformando la triste cebolla en ese hilo a hilo que lo vivifica, la que permite reír al bebé, la que también le da vida a él a través de la risa presentida de su hijo; la que le da un futuro. “Tu risa me hace libre, me pone alas. Soledades me quita, cárcel me arranca. Boca que vuela, corazón que en tus labios relampaguea. Es tu risa la espada más victoriosa. Vencedor de las flores y las alondras. Rival del sol. Porvenir de mis huesos y de mi amor”.

Pero la realidad, brutal, se impone. Los cinco dientecitos del bebé “Frontera de los besos serán mañana, cuando en la dentadura sientas un arma. Sientas un fuego correr dientes abajo buscando el centro”.

Y acaba diciéndole “Vuela niño en la doble luna del pecho. Él, triste de cebolla. Tú, satisfecho. No te derrumbes. No sepas lo que pasa ni lo que ocurre”. Porque mientras la madre esté ahí, triste de cebolla, el niño estará satisfecho. Y mientras el niño siga siendo niño junto a su madre, mejor que no sepa lo que pasa ni lo que ocurre.

Todo un triste e inmenso poema a la grandeza de ser madre.

¡Feliz día a todas las mamás!

 

NOTA: Este poema lo popularizó cantándolo Juan Manuel Serrat.

sábado, 2 de mayo de 2026

Reflexión un dos de mayo.

 


El 29 de abril de 2013 publiqué una entrada a propósito del 2 de mayo que se acercaba. Hoy, 2 de mayo, la publico de nuevo pues lo dicho en ella es desgraciadamente vigente 13 años después. Y lo que te rondaré morena.

Se acerca el 2 de mayo y se me ocurre que podríamos celebrar tan marcada fecha (cuyo significado desconoce la mayoría de nuestros actuales alumnos, dicho sea de paso) de dos maneras distintas e incompatibles entre sí, desde luego. Hay que elegir. Por eso lo digo con tiempo. Veámoslas.

Primera propuesta. Nos ponemos de acuerdo cada 500 ciudadanos, cosa harto difícil en este país, buscamos un francés, o una francesa, hay que ser "lingüísticamente" correctos, y al grito unánime de ¡Agustina! ¡Agustina!, nos abalanzamos, sobre él, o ella, y lo liquidamos o la liquidamos. Por sorpresa, sin compasión, henchidos en amor patrio. Después, sobre sus despojos, aún calientes y sanguinolentos, representantes del pueblo, previa y democráticamente elegidos, deben inundar el aire con hermosos discursos llenos de emoción por los caídos, admiración por Agustina y satisfacción por hacer justicia a la memoria.

Segunda propuesta. Hacer algo parecido a lo que hicieron en el precioso pueblo de Hecho, en el Pirineo aragonés. Lo cuento. Aquel verano, el de 2009, hacía 200 años que el ejército francés, cruzando las montañas, cayó sobre el pueblo provocando una gran matanza y la casi total destrucción. Para conmemorar tan terrible acontecimiento, ondeaban en el balcón del ayuntamiento y en las calles del pueblo las banderas de ambos países. Al caer la tarde, en la plaza, franceses y españoles juntos, guardamos unos minutos de silencio, mientras manteníamos encendidos mecheros y candelas. Las campanas de la iglesia tocaban a muerto. No hubo discursos, no hubo palabras. Solo luz, silencio y el tañer de las campanas en la calma de un anochecer de verano. El sol se ponía tras las montañas en paz. Las dos banderas ondeaban juntas.

Me imagino que todo el mundo estará de acuerdo en celebrar el 2 de mayo según la segunda propuesta, claro. Es que de aquello ya hace mucho tiempo. La memoria histórica no llega tan lejos.

Pero yo me pregunto, ¿ dónde está la ecuación que nos permite encontrar el número que marca el límite entre recordar de una u otra manera los acontecimientos históricos? ¿No será HH=RP ? Sí, yo creo que es ésta la ecuación. Cuando el hecho histórico es igual a rentabilidad política, hay que hurgar en él, hozar en el fango del odio, la revancha, la venganza, la violencia. Mantener la herida abierta. Aunque hipotequemos el futuro.

Decía Antonio Machado: “Españolito que vienes al mundo, te guarde Dios, que una de las dos Españas ha de helarte el corazón” Y al fin, en un terrible verano, se heló el corazón de España entera. Y el poeta ya lo había advertido; lo dijo a principios del siglo XX.

Principios del siglo XXI. Esa triste y vieja herida parece ser que sigue siendo rentable. Lo dice la ecuación. Hay que hacer que siga abierta, supurando.

Yo, por mi parte, me quedo con lo que viví en Hecho. Las dos banderas ondeando juntas, asumiendo el pasado, no olvidándolo, superándolo. ¿Cuánto tiempo habrá de pasar para que ondeen juntas las dos Españas mirando al futuro?

viernes, 1 de mayo de 2026

Actualización fin de semana del 2-3 de mayo de 2026.

Parece que de nuevo entramos en la dinámica esa de que viene que viene para no venir nada. No es la primera vez que en esta primavera, de momento seca, a largo y medio plazo se ven lluvias abundantes para desvanecerse cuando se acercan. Y ya hace falta que llueva.

Pero no, como máximo tendremos lloviznas este fin de semana y es posible que ni eso. Eso sí, dos días grises, temperaturas suaves oscilando entre 14-15 y 23-24, y vientos del mar, húmedos pero inútiles de cara a la lluvia porque les falta el aire frío en altura que ha tenido a bien, otra vez, irse por otros lares.

Igual nos hemos de conformar con los dos litros que han caído esta pasada madrugada, y la semana que viene, que parecía que iba a ser muy lluviosa… Ya hablaremos el domingo.