FRASES PARA PENSAR.

SE DARÁ TIEMPO AL TIEMPO,
QUE SUELE DAR DULCE SALIDA A MUCHAS AMARGAS DIFICULTADES.

Cervantes en el Quijote.
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sábado, 8 de abril de 2023

Sábado Santo. Es lo que hay.

              

              

A nuestro amigo José Luis, que va cada día más allá de lo que hay.

 

Es lo que hay.

Sábado Santo.

Es lo que hay.

Desilusión, decepción, vacío.

Nada hay ya que hacer.

Todo se acabó.

Y de qué manera.

 

Parecía que todo iba a cambiar,

que se abría ante nosotros un mundo nuevo,

otra forma de vivir,

otra manera de existir más allá de las cadenas que apenas nos dejan ser.

Habíamos vislumbrado una luz que lo cambiaba todo.

 

Lo conocimos, sí;

caminamos con Él;

comimos, bebimos, lloramos, gozamos con Él.

 

Fue un sueño hermoso mientras duró.

Pero la realidad, transida de muerte,

la realidad terca y rotunda, ha arrancado todo de raíz.

 

Ya no está.

Solo nos queda volver a lo de antes,

a lo de siempre.

A esa vida estrecha y gris en la que estábamos instalados hasta que nos llamó.

Se ha ido.

 

Es lo que hay.

Es lo que hay.

Es lo que hay.

 

Sí, mañana volveremos a lo de siempre.

Mañana,

el primer día de la semana, muy temprano…


J.Q.S.

 

Isabel y Jesús

8 de abril de 2023


sábado, 17 de septiembre de 2022

Al pie de la cruz.


 

Este pasado Día del Cristo, publiqué un texto bíblico al que he acudido muchas veces en mi vida para poner, por decirlo de algún modo, las cosas en su sitio. Y siempre me ha dado paz.

Pero me quedé con ganas de compartir ese día un poema que tenía a medio escribir desde hacía tiempo y que no acababa de quitarme de las manos. Esta noche lo he acabado.

 

Ese niño arrastrando una maleta,

abandonando su casa con lo puesto y poco más;

ese otro que acaricia a su mascota,

a su peluche, al único juguete que le queda,

mientras espera a alguien que les lleve lejos, a salvo;

ese joven que aguanta el llanto mordiéndose los labios;

ese anciano que a duras penas camina sin saber a dónde,

ni por qué, ni hasta cuándo;

esa mujer que dibuja un corazón

en la ventanilla empañada de un tren

que se aleja dejando en el andén,

frente a la guerra,

a alguien muy querido;

son la imagen viva

de Cristo en la cruz.

 

Lejos queda

ahora

para ellos

la radiante mañana de Pascua.

Es tiempo de cruz.

 

¿Y dónde nosotros?

¿Dónde estamos nosotros?

¿Con quién nosotros?

 

¿Con los verdugos

de manos limpias?

¿Con los que las llevan

untadas de sangre?

¿Con los indiferentes?

¿Con los que ya olvidaron?

 

Al pie de la cruz.

Como María,

al pie de la cruz.

 

¿Más cómo estar al pie de la cruz,

impotentes ante el horror?

No sé.

Pero al menos,

estar al pie de la cruz.

 

¿Y qué hacer allí?

Señor,

¿Qué hacemos allí?

 

¿Esperar la mañana de Pascua?

¿Como María? 

¿Cómo esperar, quietos, ante el horror?

¿Cómo esperar, callados, mansos, ante el avance de la muerte?

¿Cómo esperar?

¿Cómo hacerlo con la conciencia en paz?


J.Q.S.

viernes, 13 de mayo de 2022

Trece de mayo.


 

Contempla en paz el navegante

la estela que a popa se pierde,

mientras el velero

avanza, sereno, hacia el poniente.

 

Muchas singladuras

se engarzan ya en la travesía.

Innumerables puertos

yacen en el recuerdo del marino.

Puertos amables, puertos hostiles.

 

Y en todos ellos,

palabras que debería haber dicho

y no dijo.

O palabras que no debería haber dicho

y fueron dichas.

Y todo aquello que debería haber sido hecho

y no hizo,

o todo lo que hizo

que nunca debería haber sido hecho.

 

Y aunque también hubo días,

muchos y bellos,

de vino, música y rosas,

de amigos y de fiesta,

de trabajo y de alegría,

de gratitud,

los recuerdos del marino pesan.

 

Y sabe bien por ellos que

ese profundo océano encrespado

lo habría hecho suyo,

lo habría a la postre engullido

en su seno oscuro.

Lo sabe.

 

Pero un buen día de otoño

se enroló en aquel velero

luminoso y blanco

que esperó paciente su llegada,

amarrado a puerto,

proa siempre a mar abierto.

 

Y zarparon juntos

hace ya largos años,

pintando de azul

un océano azabache.


J.Q.S.

miércoles, 23 de marzo de 2022

La lluvia está encinta de esperanza.


Puede resultar triste la lluvia. De hecho lo es para mucha gente, y más en esta tierra donde no es ni mucho menos frecuente. ¡Tantos días sin sol! ¡Todo húmedo! ¡Esa luz apagada, mortecina!

Lo entiendo. Aunque a mí me gusta, entiendo que resulte triste. Pero pasar por esa tristeza es necesario para gozar del estallido de vida que vendrá después. Y solo con saber que es el camino para gozar de esa vida que en silencio se está gestando gracias a ella, hace que la tristeza sea más llevadera.

Sobre esta idea he escrito el poema que comparto a continuación titulado La lluvia está encinta de esperanza.

 

La lluvia está encinta de esperanza.

Es triste.

nos refugiamos de ella,

rompe nuestros planes,

nos quita la luz,

el cielo azul,

el sol

y sus caricias.

Todo lo pinta de gris.

 

La lluvia está encinta de esperanza,

porque la tierra,

que en silencio la acoge,

queda felizmente fecundada.

Y a su debido tiempo,

surgirá la vida

que dará vida.

Vida que abierta al sol,

bajo un cielo limpio,

será una fiesta en la luz.

 

La lluvia está encinta de esperanza,

como tantos

días duros,

tantos esfuerzos rudos,

tantos dolores aceptados,

tantos tiempos,

como la lluvia,

grises,

tristes,

pero preñados de esperanza.

 

J.Q.S.

domingo, 6 de febrero de 2022

El almendro en flor.


El almendro en flor.


Está la tierra seca y polvorienta,

el campo pardo y mustio.

Hace frío.

El largo y ancho abrazo de la lluvia,

quedó ya lejos,

la caricia tierna de la nieve

ni ha llegado este año.

Lluvia y nieve caen en el olvido.

 

Más en esa tierra seca y polvorienta,

en ese campo pardo y mustio,

en ese frío de invierno,

como una protesta,

una rebelión,

un desafío,

un desquite,

rotundo, bellísimo,

se eleva el almendro en flor.

 

El almendro en flor,

una promesa de vida,

un desplante a la muerte.


J.Q.S.

miércoles, 5 de enero de 2022

¡Ojalá que los Reyes Magos...!


 

Ojalá que los Reyes Magos nos traigan

la libertad.

La libertad de ir y venir,

sin miedo.

De andar por la calle

a cara descubierta.

De reunirnos tranquilos

con la familia y los amigos.

Ojalá que los Reyes Magos nos traigan

la bendita libertad

de besarnos y abrazarnos,

del franco apretón de manos,

de ver la sonrisa del otro

Iluminándole la cara.

 

Ojalá que los Reyes Magos

nos devuelvan la vida,

y se lleven ese dolor

añadido a nuestros dolores,

esa incertidumbre

añadida a nuestras incertidumbres,

ese miedo

añadido a nuestros miedos,

esa tristeza

añadida a nuestras tristezas,

ese cansancio,

ese profundo cansancio

de vivir como vivimos

hace ya demasiado tiempo.

 

Ojalá que los Reyes Magos

nos devuelvan la vida y la libertad.

 

Es mi carta a Sus Majestades

esta noche de Reyes.


J.Q.S.

jueves, 23 de diciembre de 2021

Gris.

 

Fue ayer un día gris, oscuro, tristón. Solo en casa, recordaba otros tiempos y, por qué no decirlo, sentí una inmensa nostalgia. Me senté frente al ordenador y este poema salió de un tirón, en un momento. Lo comparto hoy, la víspera del día de Nochebuena. 

 

Cielo gris,

gris como los tiempos que vivimos,

gris como vemos el mañana.

Cielo gris,

gris como las ilusiones perdidas,

gris como los proyectos cercenados.

Cielo gris,

gris como las distancias obligadas,

gris como las soledades impuestas.

Cielo gris,

gris sin brillo, sin matices.

gris, gris, gris.

 

Y la vida se recoge

aturdida, acobardada,

envuelta en un manto gris,

en algún lugar quieto

y gris.

 

Y recuerda otros tiempos

ya lejanos,

ya casi perdidos en el ayer,

de fiesta, música y color,

de besos, abrazos y calor humano,

de luz y cielo azul.

Pero pronto el recuerdo se tiñe de gris

y se pierde en un opaco, turbio, triste

cielo gris.

 

Mas allá, en lo más hondo,

en algún  lugar perdido

en la vastedad del alma,

a ratos brilla una chispa

pequeña y muy débil

que titila como las estrellas.

 

Es la esperanza.


J.Q.S.

miércoles, 15 de diciembre de 2021

Regreso al hogar.


Este poema, sin rima, es la expresión de una experiencia grata, reconfortante, liberadora, mil veces vivida.

 

La tarde serena va cayendo

en la noche.

Las últimas luces tiñen de rosa

el poniente.

Es malva el cielo a levante,

y en el cénit

las primeras estrellas,

 lejanísimas,

parecen tiritar de frío.

 

El caminante regresa

al hogar.

En el bosque ya reina

la noche.

Bulle la vida,

y el silencio se puebla

de secretos sonidos.

Algo huye del sendero,

un súbito aleteo sobresalta,

el ulular de la lechuza

resuena en la espesura.

 

Pero el caminante

no siente miedo.

El caminante retrasa

el paso.

Se funde con la noche fría,

con el bosque oscuro,

con el alto cielo,

ya estrellado,

con la vida tan hermosa

como secreta

que le envuelve.

Mas hay que regresar

a la tierra de los hombres.


Y sigue caminando

hasta ver, a lo lejos,

las luces del pueblo.

Y piensa,

“esto es bello, muy bello,

pero también lo es

el calor del hogar,

la compañía grata,

de aquellos que amo.

Los brazos abiertos

de aquella  a quien amo,

que junto al fuego me espera”.

Y se siente en paz.

 

J.Q.S.

sábado, 11 de diciembre de 2021

El hombre perdido.


 

Días de grandes nevadas. Es hermosa la nieve, pero traicionera. Es fácil perderse. Este es el tema del poema que podéis leer a continuación. Su estructura es la siguiente: siete cuartetos con rima consonante  ABBA, diferente en cada uno de ellos, de versos heptasílabos.

 

Perdido en la montaña

buscaba algún sendero,

en el cielo un lucero,

una humilde cabaña.

 

Veloz la luz huía

y del lobo el aullido

a aquel hombre perdido

la sangre helaría.

 

Y el viento, y aquel frío,

y la vasta soledad

de un espacio, en verdad

entregado al vacío.

 

Cerró la noche helada.

Y la nieve profunda

le arrebata, rotunda,

su esperanza quebrada.

 

Y vencido, se entrega.

Sí, el frío le ha de dar

dulce fin. Su vagar

acaba. Ella llega.

 

Un muy próximo aullido,

sentido ya lejano…

Sin esfuerzo, ya vano,

él se duerme, rendido.

 

Yace en la nieve quieto.

En lo alto no hay estrellas,

en la nieve no hay huellas.

Fue este su postrer reto.


J.Q.S.