Fue el
14 de octubre del año 2012 el día en que inicié el blog. Una primera entrada
explicando el porqué del nombre, Los ecos secretos del silencio, y una segunda,
el mismo día, hablando de la devastación que el fuego había provocado aquel
verano en muchos de nuestros montes.
Porque
fueron los incendios los que me impulsaron a hacerlo. La brutal y rabiosa
impotencia que sentía y siento ante esto, y la consiguiente necesidad de
desahogo, es uno de los motivos. El hacer algo, por poco que sea, es el otro.
Escribir, a veces, puede ser útil. ¡Qué más puedo hacer!
Decía
un día un amigo que al escribir un blog uno lo que está haciendo es buscarse a
sí mismo, buscar el reconocimiento de los demás. No es mi caso, y mucho menos
en el tema del fuego. Si alguna de las muchas entradas sobre este tema alguien
la hace suya y la publica en su nombre, lo que se llama plagio, no tengo ningún
problema.
Todo
el blog está abierto a cualquiera que desee hacerlo suyo. Permiso para plagiar.
Porque, y hablando del fuego, la función de desahogo de mi impotencia ante los
incendios estará cumplida, y si alguien con más predicamento que yo, hace
públicas mis reflexiones y denuncias como si fueras suyas, ¡bendito sea Dios!
Y en
esta línea escribo hoy, una vez más con el fuego como protagonista. Me he
resistido a hacerlo porque me había planteado descansar dos meses y porque me
cuesta mucho escribir sobre esto sin perder los estribos. Pero las trágicas
circunstancias se imponen.
El
tema del fuego es la crónica de una muerte anunciada. Mil veces anunciada. Pero
poco o nada se hace para evitar esa muerte. Más aún, todavía hay quien tiene el
cinismo y la sinvergonzonería de acusar del desastre al cambio climático en un
simplificación de la realidad burda y ridícula.
No
señor, no. No y mil veces no. Cínico y sinvergüenza hay que ser para decir eso
y quedarse tan terne. Las causas son varias, y el cambio climático es una de
ellas y no la más importante.
Pero
claro, para eso hace falta ser capaz de hacer un análisis de la realidad más
allá de ideologías y partidismos. Hace falta priorizar necesidades e invertir
en atenderlas. Y prioridades hay tres, educación, sanidad y medio ambiente. Lo
demás viene detrás.
Sobre
todo esto hablaré en una próxima entrada que quiero publicar mañana. Hoy acabo
reseñando algunas de las muchas que he escrito sobre este tema en la sección
Montes verdes. Podéis leerlas tecleando el nombre en el buscador del blog, en
su versión web, tanto en el móvil como en el ordenador.
Fue el
verano de 2012.
¡¡¡Cuidadín!!!
Estamos en un polvorín.
El
monte vuelve a ser un polvorín.
Era
muy bonito pero no hay que fiarse.
No
estaría de más.
Evitar
lo evitable.
Empieza
el verano. Aviso importante.
¿A
quién advierte el cambio climático, sr. Sánchez?
Desahogo
desde el miedo y la tristeza.
Villanueva
de Viver. Y dicen que progresamos.
…

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