No
solo es que el fin de semana se presenta feo de narices por el calor, es que la
semana que viene va a ser aún más fea e insoportable con la segunda ola de
calor del verano.
Las máximas
empezarán a subir mañana mismo, día tras día, hasta llegar a los 39-40 hacia el
miércoles. Las mínimas se quedarán en los 22-23. Es posible que a partir de ahí
bajen un par de graditos; menos da una piedra.
El
cielo seguirá despejado y el levante también seguirá con nosotros,
afortunadamente. Porque si con levante llegaremos a 40, no quiero pensar qué
pasaría en una “ponentá”.
El
otro peligro, aparte del calor desbocado, es la posible formación de tormentas
que, aunque no está previsto que lleguen aquí, pueden provocar incendios por el
interior, pues las cantidades de agua no serán muy cuantiosas y los rayos, en
el monte seco…
En
resumen, un fin de semana, preámbulo de otra mala semana. Como veréis mal, todo
bastante mal aunque podría ser peor, mucho peor.
Y aún
no hemos llegado a la canícula.
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