FRASES PARA PENSAR.

SE DARÁ TIEMPO AL TIEMPO,
QUE SUELE DAR DULCE SALIDA A MUCHAS AMARGAS DIFICULTADES.

Cervantes en el Quijote.
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miércoles, 21 de enero de 2026

Todo en estado de oración parece,


           Escuchaba el otro día una discusión en la tele sobre si los atardeceres y los crepúsculos eran o no eran poesía. No lo sé, depende de lo que entendamos por poesía; lo que sí sé es que siempre me han parecido un espectáculo maravilloso, y en la soledad y la paz del monte más todavía.

Además, y lo recuerdo muy bien, casi desde niño ha sido ese momento del día en que rezar me ha resultado más fácil. Había una roca sobre el río, cerca del chalet donde veraneábamos en La Cañada, a la que acudía muchas tardes.

Abierto el panorama a poniente, el sol se ponía por detrás de Ribarroja. Como si cada día me dijera que allí, en ese pueblo desconocido entonces por mí, iba a enraizar mi vida, que allí vivía una niña que iba a ser mi esposa.

Comparto hoy, junto a doce fotos, un himno de vísperas ideal para rezar frente al cielo de poniente cuando cae la tarde y la noche acecha, cuando la sola contemplación es ya oración.

 

Todo en estado de oración parece,

la santidad, que empapa todo el aire,

rebosa de los cielos como de ánfora,

y se filtra en las venas del deseo.

Todo sube en afán contemplativo,

como a través de transparencia angélica,

y lo más puro que hay en mí despierta,

sorbido por vorágine de altura.

Tiene alas la tarde, unción y llama.

Todo yo en la plegaria he naufragado;

se levantan mis manos como lámparas;

por el silencio, el corazón respira.

Se ha encendido el crepúsculo en mi frente,

y la lumbre de Dios transe mi carne.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu,

por los siglos de los siglos. Amén.















lunes, 22 de septiembre de 2025

Bienvenido sea el otoño. ¡Ojalá se comporte!

Hoy, a las 20,19 horas de la mano del equinoccio entra el otoño. Es la estación que más me gusta del año por muchos motivos, uno de los cuales es que queda lejos del próximo verano. Aún quedarán después el invierno y la primavera, antes de una nueva tortura.

Antes no era como ahora. El verano era también bonito, tenía su gracia, se pasaba bien, no había que soportarlo, como ahora. Aun así siempre he preferido el otoño. El frío ganando terreno, los días más cortos, los cielos grises y los azules, que también los hay, más azules, la lluvia, también antes llovía más,  y sobre todo el espectáculo que la naturaleza nos ofrece cada año.

Para recibirlo, con la esperanza de que no sea como han sido los dos últimos, el pasado no llovió demasiado pero cuando lo hizo fue a lo bestia, y el anterior no llovió prácticamente nada, comparo unas fotos de un otoño en el valle de Tena.































 


martes, 3 de junio de 2025

Un pequeño panal.

Andando por esos montes me encontré un día de estos con este pequeño panal colgado de un tronco, tan cerca del sendero que no creo que dure mucho tiempo, porque cualquier gilipollas lo arrancará y disculpad el palabro, para llevárselo de recuerdo a casa, o alguno de estos vehículo sin motor (también con él) que proliferan descontroladamente, se lo llevará por delante.

Estuve un rato contemplándolo. Por lo que he podido averiguar era un panal de abejas jóvenes que en ese momento estarían en su faena entre las flores de esta primavera. El panal era también nuevo, pues aún no había adquirido los tonos dorados que adquieren por el trabajo en ellos de las abejas.

Era precioso. La perfección de su estructura, el blanco de la cera nueva, la forma en que colgaba del tronco, me maravillaron. Y el imaginar al pequeño enjambre construir aquello, más.

En fin, una vez más, que me quiten lo “bailao”. Yo lo pude disfrutar. Ahora ya no creo que esté. Pero no pasa nada, estamos todos muy concienciados con eso del medio ambiente y la sostenibilidad es siempre nuestro criterio de actuación. ¿A que sí?







viernes, 14 de marzo de 2025

Llovizna sobre las jaras.

Me cogió ayer, poco antes del mediodía, una ligera llovizna. Me gusta ver llover en el monte, siempre que no sea excesivo. Lo cercano brilla y el paisaje lejano se difumina. Y el agua, al caer mansamente, crea en las hojas, las ramas, las flores, delicados y fugaces lienzos que, al menos a mí, me invitan a detenerme un ratito y contemplarlos, mientas oigo el tenue murmullo del agua sobre la tierra.

Reparé en las jaras, muy abundantes este año. Las diminutas gotitas de lluvia decoraban sus flores ofreciendo a quien lo aceptara este precioso regalo que ahora comparto.







sábado, 23 de noviembre de 2024

Cuando el cielo se viste de gala.


Muchas veces la naturaleza nos ofrece momentos únicos, de una absoluta belleza que, por poca sensibilidad que uno tenga, hacen que aunque sea fugazmente dediques unos segundos a la contemplación.

Pero si tienes la fortuna de que en esos momentos te encuentras en la soledad y el silencio de la montaña, la experiencia resulta ya abrumadora. Y eso es lo que me ocurrió el jueves pasado por la tarde.

Salí un rato después de comer a que me diera el aire. Esperaba que el día, ventoso y nuboso, se despidiera de un modo espectacular y no me equivoqué. Pero la realidad superó ampliamente mis expectativas.