FRASES PARA PENSAR.

SE DARÁ TIEMPO AL TIEMPO,
QUE SUELE DAR DULCE SALIDA A MUCHAS AMARGAS DIFICULTADES.

Cervantes en el Quijote.

domingo, 15 de marzo de 2026

Enseñando el culo.


 

Entrábamos en el vestíbulo de un hospital para una visita y delante iba una señora con su hijo más o menos quinceañero, por ahí andaría, cuando le oigo decir, “hijo, súbete los pantalones que te estoy viendo todo el culo”, a lo que el mozalbete respondió sin volverse, “pues no lo mires”.

El mancebo en cuestión siguió en lo suyo mientras la madre decía, “ay estos muchachos”. La situación me pareció graciosa y discretamente la seguí. La señora continuaba hablándole, aunque ya no entendía muy bien qué decía porque se fueron alejando de nosotros, pero sí llegué a ver cómo un poco después el chaval se paraba y se subía los pantalones todo lo que daban de sí.

Ya no vi ni oí más, y me quedé riendo de la situación y pensando en lo predecibles, manipulables e iguales que son los adolescentes, ellos que quieren ser únicos, irrepetibles y originales, cuando su comportamiento está descrito con pelos y señales en cualquier manual de psicología evolutiva.

El problema no lo vi ni en la señora madre que no veía bien que su hijo anduviera enseñando el culo en un lugar público, lo que es bastante lógico y comprensible, ni en el chaval que actúa como actúa y es lo que es por la edad que tiene.

El problema lo vi, y lo veo, en el monumental negocio que hay montado alrededor de estas edades por gentes que también conocen, y muy bien, los libros de psicología evolutiva y se aprovechan de las características de los adolescentes llevándolos por donde quieren. La música, por llamarle de alguna forma a ciertas músicas con que los contaminan, y la moda sobre todo, resulta a menudo un espectáculo que llega al terreno de lo ridículo o peor aún, lo patético, que significa que da pena.

Y no es que en sí mismo esto, enseñar el culo, ir envuelto en ropa tres tallas superiores, o con los pantalones rotos, sea algo grave, ni siquiera importante. Es que me da rabia pensar que igual que los visten y las visten como ellos quieren, les hacen pensar también como ellos quieren.

Y ahora viene la pregunta del millón. ¿Quiénes son ellos?

No hay comentarios:

Publicar un comentario