FRASES PARA PENSAR.

SE DARÁ TIEMPO AL TIEMPO,
QUE SUELE DAR DULCE SALIDA A MUCHAS AMARGAS DIFICULTADES.

Cervantes en el Quijote.

sábado, 7 de febrero de 2026

¿Tu verdad? No; la verdad...

 

Es difícil en este país mantener la cabeza sobre los hombros y la ecuanimidad frente a la polarización que estamos sufriendo desde hace ya demasiados años. Sigue habiendo un empecinamiento funesto y dañino en mantenernos separados y enfrentados, unos contra otros, llegando incluso a veces hasta el entorno familiar.

¡Qué enfermiza obsesión en alimentar una suerte de revancha permanente que está provocando, aparte de la citada polarización, una reacción en contra de la “doctrina oficial”, peligrosa por su radicalización y su alta capacidad para aglutinar el cabreo, la indignación y el hartazgo de mucha gente!

Energías estas, perdidas en nombre de la libertad, la justicia y la memoria, que serían muy bien empleadas si de verdad se buscara la libertad, la  justicia y la memoria para todos y no solo para los míos en la línea que nos marcó la Transición, denostada ahora por los que no están siendo capaces de mirar adelante, de crear un futuro común en el que nadie quede excluido.

Es igual que la causa de esta incapacidad de progresar de verdad sea el no poder superar el odio y el rencor, cosa tristísima pero hasta cierto punto comprensible, u oscuros y mezquinos intereses políticos, lo cual no tiene perdón. En cualquiera de los dos casos el resultado es el mismo.

Y esta situación me resulta particularmente sangrante y dolorosa, quizá por deformación profesional, cuando la veo en la manipulación de las mentes de adolescentes y jóvenes, sembrando en ellas un odio artificial bien por afinidad o por reacción a lo que se les cuenta.

Cuando en un instituto de secundaria pasan a todo el centro la película “La invasión de los bárbaros”, por ejemplo. Hasta ahí correcto, pero incompleto. Luego deberían pasar también, “Un dios prohibido”, también por ejemplo, cosa que no creo que hagan, ¡ojalá! Y entonces, y solo entonces, podrían hacer una serie de actividades alrededor de ambas películas.

No entro ni en la calidad ni en la historicidad y veracidad de ambos films, aunque podría hacerlo, pues es un hecho demostrable que no están al mismo nivel ni en un aspecto ni en el otro. Lo que sí digo es que en una los buenos muy buenos son unos y en la otra los buenos buenísimos son los otros; y lo mismo pasa con los malos.

Y a esto es a lo que no hay derecho. Es una inmoralidad y una falta gravísima de respeto a los alumnos y a sus familias esa forma, no ya taimada, sino explícita y descarada de manipulación.

En ambas historias, de las que las películas es una interpretación, hay víctimas y verdugos. En ambas sufrimiento humano. En ambas ideales perseguidos y vidas truncadas. En ambas honestidad y mezquindad.

Igual que no me parecería bien pasar a los alumnos solo “Un dios prohibido”, tampoco es aceptable pasar solo “La invasión de los bárbaros”. Si les queremos hacer pensar, objetivo muy loable, pasemos las dos. Si les hacemos ver una sola, es manipulación, adoctrinamiento puro y duro; sea la que sea.

Podemos hacer tres cosas como educadores. Una, no meternos en ese berenjenal. Otra, si queremos entrar, hacerlo con honestidad. La otra, entrar para manipular y adoctrinar; y eso es lo que no se debe hacer.

Educar no es trasmitir mi forma de ver la vida y la historia. No es trasmitir mi verdad. Es abrir la mente de los alumnos para que sean ellos los que piensen y vayan descubriendo su verdad. No colarles la mía dada mi capacidad de hacerlo por muy seguro que esté de ella.

            Les diría yo, con palabras de Antonio Machado, a todos esos profesores que desde su posición de autoridad manipulan y adoctrinan, en nombre de los alumnos que no se lo pueden decir, que no se lo saben decir, que no se atreven a decírselo "¿Tu verdad? No; la verdad y ven conmigo a buscarla. La tuya guárdatela".

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