![]() |
Recientemente han llegado a mis oídos noticias
alentadoras, buenas noticias. Porque es buena noticia que la gente se mueva mirando
adelante. Que ante el desánimo, la indignación, el cabreo, el pasotismo, el
revanchismo, haya quien se levante y plante cara al viento; “al vent, la cara al
vent”, como decía la vieja canción de Raimon que tantos cantamos con ilusión
hace ya muchos años…
Me gustaría tener carácter y estar en condiciones de
unirme a toda esa gente que en vez de lamentarse, inhibirse o
atrincherarse en los prejuicios de siempre, se lanza al duro ruedo de la
política, con honestidad, con ganas, con ideas frescas y mirando adelante. Pero
no es el caso
Lo que sí puedo hacer es saludar y aplaudir
públicamente a los que lo hacen. Por ejemplo, la idea, ya realizada, de crear
una agrupación local de Ciudadanos y presentarse a las próximas elecciones en
Ribarroja es buena, pienso que muy buena. Es bueno que gente con
ganas y con espíritu de servicio, que hasta ahora miraban la corrida desde la
barrera, entren en la arena, bien creando algo nuevo, como es el caso que he
comentado, bien incorporándose a lo que ya existía.
Quien me siga más o menos en el blog, sobre todo a
través de la sección reflexiones políticas, se habrá dado cuenta que nunca “me
he casado” con una opción política determinada, alabando o censurando, según mi
punto de vista, las acciones concretas que en cada momento han realizado los
diferentes partidos. Y esto voy a seguir haciendo. Por eso, esta entrada no es
una adhesión pública al anteriormente citado partido, sino un aliento y un
apoyo a los que han dado el paso de implicarse en la noble tarea de hacer una
sociedad mejor a través de la política, y repito, sea creando una nueva agrupación local, sea incorporándose a las que ya existían.
Ahora bien, no “casarse” con ningún partido, no
significa no votar y no apoyar cuando consideremos que debemos apoyar. Habremos
de votar a quien creamos que lo puede hacer mejor y apoyar las decisiones que
creamos acertadas, sean del partido que sean. Votar a un partido no es firmar
un cheque en blanco.
Pero llegados a este punto, se me podría preguntar,
¿según qué criterios votas a uno o a otro?, ¿según qué criterios apoyas unas
decisiones u otras? No tengo problema en exponerlos, más aún, creo que debo
hacerlo, por si a alguien le sirve mi reflexión. Y lo voy a hacer a modo de
decálogo, planteando lo que yo, como un anónimo ciudadano cualquiera, pido a
una opción política para poderme fiar de ella, para votarle con convencimiento,
con ilusión, no como mal menor, triste y frecuente forma ésta de votar. Porque
eso sí, votar hay que votar, no hacerlo me parece una irresponsabilidad.
1 Pido que su prioridad sea la justicia social, que supone trabajo,
educación, sanidad para todos, no desde perspectivas ideológicas ya caducas,
sino desde una gestión de lo público prudente e inteligente.
2 Pido que busquen un pacto por la educación para que,
dejando de utilizarla como herramienta política, lleguemos a un sistema
educativo estable y duradero donde el trabajo de alumnos y docentes pueda dar
sus frutos algún día.
3 Pido capacidad para superar la historia, que no
olvidarla, de cerrar de una vez por todas la vieja herida, la brecha entre
las dos Españas que tanto dolor ha causado y que tan rentable a algunos ha sido
ya demasiadas veces para perjuicio de todos.
4 Pido que no reduzcan el saludable juego
parlamentario a un intercambio de insultos y descalificaciones entre unos y
otros. Pido que entiendan el debate no como algo que se gana o se pierde, sino
como un instrumento para buscar el consenso y el bien del ciudadano.
5 Pido que en las campañas electorales, los partidos se
limiten a exponer sus programas, a decirnos que harán si ganas las elecciones,
y que dejen a los rivales en paz. El espectáculo habitual en las campañas parece una pelea ruin y
pueril. Ridícula. Me da mucha vergüenza.
6 Pido que no utilicen la corrupción como arma
política. No hay partidos corruptos. Hay personas corruptas en todos los
partidos. Y aquel partido que dice que en su seno no los hay, miente. Que los
localicen y los expulsen. Y punto. Porque en esto, quien esté libre de pecado,
que tire la primera piedra.
7 Pido la sensibilidad y tolerancia hacia “los otros”.
Hacia las otras formas de pensar, de ser, de vivir. Pido empatía social, tener
la capacidad de ponerse en la piel de quien no piensa como tú y encima no manda.
Nadie tiene la verdad absoluta, ni el gobierno, ni la oposición, ni los partidos minoritarios. Nadie.
8 Pido un sentido de la realidad. En el mundo complejo
y globalizado en el que estamos, hay cosas que no se pueden hacer, aunque
serían buenas en principio, pero sus efectos secundarios serían catastróficos.
La prudencia y el realismo son imprescindibles. Lo otro es populismo suicida. No hay que olvidar que a veces es peor el remedio que la enfermedad.
9 Pido la necesaria y urgente superación, de una
puñetera vez, de las palabras derecha e izquierda. Son palabras vacías de
contenido hoy en día, y seguir interpretando la realidad según esta clave, es
pura manipulación. Me da también vergüenza cada vez que escucho esta hueca
cantinela.
10 Pido que tenga respeto a las reglas del juego
democrático. El respeto a la
Constitución , y el estar abierto a la posibilidad de
reformarla siempre que se obtenga la mayoría parlamentaria suficiente para
hacerlo, lo veo fundamental.
Pues sí, esto es lo que pido. El partido que sacara
un diez en este examen me convencería y le votaría con ilusión. Pero, ¿hay
alguno? No sé, habrá que buscarlo. Y si ninguno alcanza el diez, al menos que se
acerque.
Observar, escuchar, pensar. Por el bien de todos, por
la democracia, se vota desde la razón, no desde la emoción, la rabia o el
cabreo. Tampoco desde la costumbre, la
tradición, o el prejuicio. Se observa y se escucha a todos. Luego, se piensa y después se vota.
Y ya está. Es fácil.
Bueno, esto es lo que pienso. Conozco y respeto otras formas de
pensar, aunque confieso que algunas me asustan.
NOTA:
Y puestos a pedir, pediría una cosita más, menos
importante que las anteriores, pero al menos para mí, muy significativa. ¡Que no
hagan el tonto con el lenguaje!
No hay comentarios:
Publicar un comentario