FRASES PARA PENSAR.

SE DARÁ TIEMPO AL TIEMPO,
QUE SUELE DAR DULCE SALIDA A MUCHAS AMARGAS DIFICULTADES.

Cervantes en el Quijote.

lunes, 12 de mayo de 2025

Francisco. Esperanza. La autobiografía.


En esta cuarta entrada sobre el papa Francisco voy a hablar de su autobiografía, la primera que escribe un papa. Estaba leyéndola, ya hace algún tiempo, y disfrutando con ella de tal modo que ralentizaba la lectura para que no se acabara demasiado pronto. El domingo de Pascua leí el penúltimo capítulo, y apunto estuve de leer el último, pero decidí dejarlo para el lunes por la noche, en el que estaría en el Pirineo. No podía imaginar que lo acabaría con él ya en la Casa del Padre.

Es un libro que recomiendo muy encarecidamente; es como un resumen, no solo de su vida, sino de todos sus escritos, encíclicas, cartas pastorales, discursos, y también de sus actos, siempre llenos de Evangelio. De un Evangelio libre del lastre que más 2000 años de historia le han ido echando encima. Libre como fue Jesús. Libre como ha sido él, en la medida de sus posibilidades.

En el libro, muy ameno de leer, Francisco nos ha ido narrando su vida iluminada por su experiencia personal de fe. Los acontecimientos son contemplados a la luz del Evangelio. Y aunque hay capítulos muy duros, y no pocos, siempre brilla la esperanza.

Ha tenido para mí este libro un gran impacto. Desde el primer momento supe que no me iba a dejar indiferente, que de algún modo marcaría un antes y un después no solo en mi fe, sino en otros muchos aspectos de mi vida. Y así ha sido.

Pero no acababa de darle forma a la experiencia, de ponerle nombre, por decirlo de alguna forma. ¿Qué ha pasado en mí leyendo al papa Francisco? Porque aunque he leído sus encíclicas y otros documentos suyos, al ver todo ello ensamblado en su propia vida, ha cobrado un significado diferente; ha sido como el testimonio personal, íntimo, de un hermano en la fe, ¡y qué hermano!

El sábado pasado, por la noche, cenando con unos amigos, compartíamos nuestra alegría por lo que ha sido para la Iglesia y para nosotros el papa Francisco, y por lo poco que de momento vemos y sabemos del papa León XIV. Les contaba yo ese impacto que el libro ha tenido en mí. Les decía que me ha quitado muchos miedos, que me ha reavivado la esperanza, que me ha dado alegría, pero no la alegría de la evasión, de la ignorancia de la realidad, sino otra muy diferente…

Y hablando de esto, uno de ellos, más bien una, mirándome y sonriendo me dijo, Pentecostés. Eso es, ¡claro!, esa ha sido la experiencia, esa la palabra que andaba buscando. Pentecostés, ese viento recio que entra en la habitación cerrada y lo limpia todo, lo ilumina todo, lo cambia todo. La presencia viva de Jesús resucitado.

Y que nos hace vivir de otra forma, que nos da ánimos para, pese a nuestras debilidades, nuestras dudas, nuestras limitaciones, nuestras miserias, encontrarle un sentido a la vida, porque nos regala la esperanza de que “hemos nacido para vivir para siempre” y de que “los días mejores están por venir”, según sus propias palabras.

Y todo eso gracias a la infinita misericordia de Dios que a lo largo del libro va dejando de ser una palabra manida y clerical para convertirse en la piedra angular sobre la que sostiene la esperanza.

De verdad que es este libro un grandísimo regalo del papa Francisco, que ha sido a su vez un regalo de Dios para la Iglesia y para el mundo.

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