¿Qué
puedo decir de León XIV? Todo lo que pienso se resume en una palabra, y es
justamente la palabra que da título a la autobiografía del papa Francisco,
esperanza.
El que
sea agustino, san Agustín es un santo a tener muy en cuenta; norteamericano de nacimiento,
conoce bien el pesar y sentir de la gente de aquel país; misionero en Perú, en
una diócesis muy alejada de la capital, durante muchos años; “joven” para ser
Papa, tiene mi edad, (yo no soy Papa) dos meses más para ser exactos; nació el
día del Cristo de 1955; colaborador estrecho del papa Francisco, que lo nombró
cardenal hace menos de dos años; buen conocedor de los entresijos de la curia
vaticana…
Y más
aspectos que se me quedan en el tintero y que me gustan. Además sus primeras
palabras dejaron muy clara su honda preocupación por la paz, una paz desarmada
y “desarmante”, según sus propias palabras, siguiendo así al papa Francisco, al
que citó con agradecimiento y respeto.
Y el
nombre. Nada más escucharlo me vino a la mente la encíclica Rerum Novarum, que
estableció la doctrina social de la Iglesia en una época convulsa, en la que al
capitalismo salvaje y desatado se le enfrentaba el comunismo y el socialismo, a
menudo violentamente. Y fue el papa León XIII quien la promulgó, defendiendo la
justicia social y los derechos y la dignidad de los trabajadores.
No es
este nombre casualidad, y significa algo, como significó el nombre de
Francisco. La Iglesia sigue mirando pues a los descartados, a las periferias,
al sur, a los que sufren, estén donde estén. Es toda una declaración de
intenciones.
Decían
del papa Francisco que había iniciado procesos, pues era bien consciente de que
el tiempo no le daría para terminarlos, si es que algún día habían de terminar.
Creo que los cardenales lo han tenido muy claro, y pronto. León XIV es quien
puede liderar, en un mundo cada vez más incierto y difícil, la continuación de
estos procesos. Ahora hay que darle tiempo.
Por
todo esto, y más, viendo y escuchando
ayer por la tarde a León XIV, sentí esperanza.
¡Que
Dios le bendiga!

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