FRASES PARA PENSAR.

SE DARÁ TIEMPO AL TIEMPO,
QUE SUELE DAR DULCE SALIDA A MUCHAS AMARGAS DIFICULTADES.

Cervantes en el Quijote.

martes, 26 de julio de 2022

Incendio forestal en Calles.

Dicen que solo se ama lo que se conoce; y es verdad. Por eso me duele tanto el incendio forestal que ayer por la tarde se inició en Calles y que aún sigue. No sé en estos momentos cómo está, porque las informaciones a las que tengo acceso son contradictorias, pero aún en el caso de que ya esté controlado y en vías de extinción, la zona que ya ha devastado la conocía muy bien.

Frondosos y antiguos pinares, algunos de regeneración natural tras un anterior incendio, barrancos profundos, paredes rocosas y laderas verdes… E inmensos panoramas desde las cimas.

He recorrido sus sendas y caminos con sol y cielos azules; con nubes, nieblas, lluvia y tormenta; con frío y calor o con esa temperatura envidiable de nuestros otoños y primaveras. Me he tropezado con cabras montesas, con corzos, con jabalíes, con zorros. Han volado sobre mí águilas y buitres, y he sorprendido alguno en un peñasco, oteando el horizonte.

Es aquella una región hermosa y solitaria.

No quiero pensar qué me encontraré cuando pase todo, cuando todo se olvide, cuando casi todos lo olviden. Yo no lo olvidaré, no puedo olvidarlo, como no puedo olvidar tantos y tantos rincones que año tras año me han ido arrebatando.

Porque me los arrebatan. Me los roban. El monte no arde él solo por  mucho calor que haga; antes moriríamos nosotros asfixiados. Salvo los rayos, y solo alguna vez, todos los fuegos los iniciamos nosotros.

Con o sin intención, somos nosotros, nuestra estupidez, nuestra dejadez, nuestra indiferencia, nuestra maldad. Cierto que está el accidente puro y duro, aunque la mayoría de las veces sería evitable con prudencia y sentido común. Y a esto hemos de añadir el abandono, la gestión torpe e ineficaz y el cambio climático que nos augura veranos todavía peores que este que estamos sufriendo.

El monte, los árboles, son vida; malos tiempos corren para la vida. Pero, ¿a quién le importa? De verdad, ¿a quién le importa el fuego de Calles, el de Venta del Moro, el de la sierra de la Culebra…?

A mí sí me importa. Por eso no quiero ver imágenes del monte en llamas, sea el que sea, ni escuchar la declaraciones de los políticos, por “muy verdes” que sean. No hacen nada de verdad eficaz para evitar estos desastres.

Siempre me importa un incendio forestal, y me duele, pero cuando como el de Calles, lo que está arrasando formaba parte de mí desde hace tantos años, el dolor, la rabia, la indignación y la impotencia me hacen mucho, mucho daño.

Y el miedo también me hace daño, porque aún estamos en julio; aún queda mucho verano por delante. Y tengo un miedo que no consigo quitarme de encima.

 

A continuación, cinco fotos de algunas de las zonas a donde ha llegado o puede llegar el fuego. No lo sé con certeza. Las hice un día gris de primavera.






lunes, 25 de julio de 2022

Normalización de las temperaturas.

Parece ser que, al menos de momento, el calor extremo va a darnos una tregua. Excepto hoy, que seguirá agobiando, el resto de la semana las máximas no superarán los 32 y las mínimas irán descendiendo de los 24 de hoy a los 21 del próximo domingo. O sea un verano normal por estas tierras. Además seguirá entrando levante y según algunos modelos puede hasta haber alguna llovizna.

Sí, ya sé que agobia el ambiente de sauna que eso significa, pero tal y como están las cosas, es mejor que el poniente que podría desencadenar una catástrofe medioambiental.

Verano feo, muy feo. Y dicen que hemos de acostumbrarnos porque este será el mejor de los próximos. 

miércoles, 20 de julio de 2022

Golpe al montañero en el valle de Arán.


Me enteré un día de estos del veto a los montañeros en favor del turismo, y otras actividades de montaña, en el valle de Arán. Me explico tanto para quienes conocen el valle como para los que no.

Hay en Arán tres valles, Valartíes, Aiguamotx y la Artiga de Lin que dan acceso a amplias y hermosas zonas de altas montañas y lagos. Pues bien, las autoridades han cerrado los tres valles para evitar las aglomeraciones de coches que en sus cabeceras se producían. Hasta ahí, muy, muy bien. Era un desacato.

La solución ha sido poner en dos de ellos unos taxis que por un módico precio te suben hasta arriba, y en el otro un trenecito turístico. Muy bien también, en principio, porque esos vehículos inician el servicio todos los días a las ocho de la mañana. Antes, los tres valles permanecen cerrados con barrera.

Para el turista, que va a ver el valle y a hacer como más una pequeña excursión es buena hora. Para el montañero, que va a subir montañas más altas y lejanas, o a hacer grandes recorridos, es muy tarde. De hecho, empezando a andar más tarde de las ocho, cuando llegue arriba el vehículo que hayas cogido, es imposible acceder a muchas de ellas o hacer algunas travesías llegando a tiempo para coger el último taxi o trenecito del día.

Conclusión. El montañero que madruga para encontrarse con el sol en la montaña y ganar altura con el frescor de la noche, queda excluido. El valle se abre al turismo de masas y se cierra al montañero.

¿Alternativa? Contratar un taxi, pagando mucho más, y quedar con el taxista a una hora para salir y a otra para que suba a recogerte. O alojarse en un refugio, cosa difícil y a menudo imposible, pues están copados por las empresas de aventura. Además son pocos y pequeños.

Esto es un golpe injusto a quienes hacemos montaña, porque soluciones hay, como poder subir con tu coche mucho antes de la ocho, por ejemplo, de 4 a 6 de la mañana, y bajar antes del cierre de la barrera. No subirían tantos, y quienes lo hicieran serían de fiar

Pero no, eso (que lo hacen en Francia en muchos sitios) sería pensar en los montañeros que, después de todo, somos los que hemos dado a conocer aquellas tierras a la gente. Y no somos tantos.

De verdad que me ha dado mucha rabia. Porque no hay derecho. Me parece injusto y ofensivo, y por utilizar una palabra de moda, nada inclusivo. Me siento excluido, ignorado y olvidado.

Por eso, ante la lamentable deriva que está tomando la gestión del Pirineo, me aferro, como dije hace poco, a eso de “que me quiten lo bailao”, porque lo que entre unos y otros están haciendo con estas montañas es matar la gallina de los huevos de oro.

Menos mal que tengo ya 66 años…

domingo, 17 de julio de 2022

¡Ay bendito fresquito y bendita lluvia! ¡Qué lejos quedáis!

La única buena noticia es que siguen entrando levantes flojos durante toda la semana. Por lo demás, calor y más calor, algo menos agresivo que la semana pasada pero excesivo, desagradable y sofocante.

Por lo demás cielos despejados, como diría Juan Ramón Jiménez, "de plata calcinada". Y de lluvia, nada de nada.

¡Ay bendito fresquito y bendita lluvia! ¡Qué lejos quedáis! 

viernes, 15 de julio de 2022

Actualización fin de semana del 16-17 de julio de 2022.

Fin de semana horrible, sería el resumen. Máximas, sin dar tregua, de 36 o 37 y mínimas de 22 o más. Cielos despejados y viento, el sábado del noroeste, ¡¡¡peligroso!!! y el domingo del sureste.

No me gusta el verano, pero este menos. No hay por dónde cogerlo. Habrá que irse a Groenlandia cuando asome julio.


jueves, 14 de julio de 2022

No solo es cuestión de educación.


Digo yo que me sorprenden las palabras del señor Clariana aún estado de acuerdo con él en todo excepto en que es un problema de educación. Y lo es, pero no solo de educación.

De entrada no es respetar la montaña atraer a ella a multitudes cuyo objetivo no es el conocimiento y disfrute de la montaña sino otros ajenos a ella, y muy agresivos, sin tener en cuenta para nada la sostenibilidad de esas actividades en un medio tan frágil como el Pirineo.

Pero da dinero, y claro. Poderoso caballero…

Lo que está pasando es consecuencia directa y evidente de muchos factores.

Primero. Una publicidad exagerada y engañosa para atraer multitudes a las montañas. Ya están ahí, y ahora no sabemos qué hacer con ellas. Y luego pasa lo que pasa.

Segundo. La trasformación del medio natural, en particular las montañas, en un polideportivo. Las carreras de montaña y las bicicletas son una seria agresión que no solo no se regula sino que se incentiva. Y luego pasa lo que pasa.

Tercero. La confusión entre montañero, turista y deportista. Nada tienen que ver. El turista va una vez y no vuelve o lo hace de tarde en tarde. Al deportista le importa su deporte, no la montaña. Y luego pasa lo que pasa.

Cuarto. Las redes sociales y la obsesión de mucha gente por exhibir sus “proezas”. Son las redes las gradas de ese polideportivo en el que han convertido a los Pirineos y a la montaña en general.

Quinto. La nefasta influencia en muchísima gente de individuos como Kilian Jornet o Jesús Calleja que enseñan una forma de acercarse a la montaña muy agresiva y nada sostenible.

Después de todo recogemos lo que sembramos, como siempre. Pero no nos quejemos si siembro tomates y cosecho tomates. ¿Cómo pretenden que la gente vaya en condiciones por el valle de Benasque, por ejemplo, si dentro de nada tendrá lugar el trail del Aneto? ¿Cómo van en esa carrera?

Y como esto, todo.

Y a buen seguro que hay más factores que explican lo que está pasando. A mí me da pena y rabia, pero me consuelo pensando, “que me quiten lo bailao”. Durante años, muchos, disfruté de unos Pirineos limpios, libres, solitarios, donde sólo había montañeros y montañeses.

Y gracias a esos años, hoy puedo encontrar parajes intactos donde es posible no ver a nadie en un día espléndido de julio o agosto, aunque sea fin de semana. Sé cuándo y por dónde subir cimas “con nombre” como lo hacía hace 40 años. Y sigo descubriendo cumbres y valles, cuyos nombres a nadie le dicen nada, pero que tienen la rotunda belleza que cuando era un adolescente me cautivó enganchándome para toda la vida. Sé dónde encontrar la sagrada soledad de las montañas, y envuelto en esa soledad aún puedo escuchar los ecos secretos del silencio.

miércoles, 13 de julio de 2022

¡Ojito con el Aneto!

Así estaba el Aneto el 20 de julio de 1984, cuando lo subí por primera vez. Nada que ver con lo de ahora.

Comparto esta breve entrevista, publicada ayer en el Heraldo de Aragón, hecha al presidente de la Asociación de Guías del valle de Benasque, estando de acuerdo en casi todos sus planteamientos. Destaco tres frases que veo muy ilustrativas de la lamentable situación actual del Pirineo.

"Le hemos perdido el respeto a la montaña".

“El problema es que se prepara la montaña para la gente, en lugar de preparar a la gente para ir a la montaña”.

“Desde hace unos años viene mucha gente sin experiencia”.

 

Jordi Clariana: "Le hemos perdido el respeto a la montaña"

El presidente de la Asociación de Guías del Valle de Benasque se suma a las voces que piden prudencia evitando el glaciar del Aneto en la ascensión.

Jordi Clariana (Barcelona, 1955) lleva 30 años trabajando de guía y viviendo en Castejón de Sos.

La Guardia Civil ya ha avisado dos veces del peligro de subir al Aneto por el glaciar. ¿Aconseja renunciar a la ascensión?

La alerta partió de una reunión entre el Greim de Benasque, Montaña Segura, el Parque Posets-Maladeta, los guías y el guarda del refugio de la Renclusa. Incluso hubo comentarios sobre el cierre del acceso al Portillón, pero eso nos pareció muy drástico. Lo que sí intentamos es mentalizar a la gente de que en lugar de ir por la cara norte, por el glaciar, vaya por rutas alternativas, por la cara sur, por el ibón del Salterillo, que permite salvarlo.

¿Esta es una ruta más segura?

Es la que hacemos los guías a partir de junio y julio.

¿Y por qué todavía hay montañeros empeñados en ir por el glaciar sabiendo que al desaparecer la nieve aflora el hielo?

Porque es la ruta más conocida. La verdad es que algunos no saben ni dónde van. No llevan ni mapa ni nada y siguen a los demás. «¿El Aneto es por ahí?», preguntan. Les importa subir a la cima, la ruta les es indiferente.

Pese a la alerta sigue habiendo rescates.

Hay gente a la que no le llega la información y otra, que no hace caso. A alguno lo rescatan porque ha sufrido un accidente, pero a otros porque no llevan material. Tal y como está el glaciar, aunque sepas, tienes que ir controlando. Pero si además no sabes, es peligrosísimo. El problema es que desde hace unos años viene mucha gente sin experiencia. Han leído que se sube al Aneto, que es el más alto del Pirineo, y ¡hala!

¿Y qué les puede pasar?

Pues que se maten por un resbalón. O sufrir quemaduras por el rozamiento y golpes contra las piedras. Es como meterte en un tobogán de hielo gigante y deslizarte hasta una zona de piedras.

¿La información no llega?

El 10 de julio empezamos las charlas de Aneto Seguro, donde recalcamos las rutas alternativas.

¿Y se hace caso de las recomendaciones de los guías?

A veces me miran como si estuviera loco. Igual es que se le ha perdido el respeto a la montaña. Algunos se ven seguros porque hacen carreras por montaña y suben en 5 horas cuando a un guía le cuesta 10.

¿En algún momento se han planteado alguna restricción?

Se ha comentado, pero en la montaña ¿qué restricciones vas a poner? Es difícil. Se hablaba de instalar en el puente de Mahoma una cuerda fija o una cadena porque sería más fácil pasar, pero si lo ponemos más fácil va a subir aún más gente con menos nivel. El problema es que se prepara la montaña para la gente, en lugar de preparar a la gente para ir a la montaña. Intentamos que los recorridos sean más cómodos. Con la actual afluencia, hay más inexpertos, sin preparación, sin material. Preguntamos a alguien que quiere ir al Aneto: "¿Has usado alguna vez crampones y piolet?" Y contestan: "No, pero si se alquilan, los alquilo y voy".

En los Alpes hay restricciones.

La ruta más habitual del Montblanc cruza por una canal donde caen piedras como pianos. Existe un paso con un cable que te permite atravesar corriendo y si tienes suerte, no te toca. Lo llaman la bolera por lo de esquivar las piedras. El año pasado cerraron esa ruta por seguridad. Además, en un collado, guías o gendarmes controlan a los que acceden para ver si tienen reserva de alojamiento y llevan el material.

¿Lo podríamos copiar?

Es complejo cerrar una ruta. Y además, ¿qué vas a poner, a la Guardia Civil para que no pasen? Hay rutas alternativas. ¿Quiénes somos para decirle a la gente que no puede ir por allí ?

¿Se frivoliza con una ruta que es muy exigente?

Ves en las redes sociales alguno que sube y baja en seis horas.

¿Qué es lo más inusual que ha visto en sus 30 años de experiencia como guía en el valle de Benasque?

Mucha gente en pantalón corto y zapatillas y sin material. El martes unos amigos vieron a un padre y su hijo de unos 12 años por el glaciar sin crampones ni piolet, con bastones. Es un problema de educación, y más ahora con el auge de las actividades de montaña. Por eso queremos incidir en la información y la difusión.


Y ahora digo yo…

Y lo que digo yo lo compartiré en la siguiente entrada, para no hacer esta demasiado larga. 

Porque tiene narices la cosa.