FRASES PARA PENSAR.

SE DARÁ TIEMPO AL TIEMPO,
QUE SUELE DAR DULCE SALIDA A MUCHAS AMARGAS DIFICULTADES.

Cervantes en el Quijote.

jueves, 12 de diciembre de 2024

La magia de la Navidad.

 


Llega la Navidad y junto a ella parece ser que la magia. Por todas partes aparecen juntas de un modo tan cargante y abusivo que me resulta indigesto de puro hueco y ridículo.

Quien esté encantado con la magia de la Navidad que no siga leyendo.

La pregunta que cabe hacerse es qué diablos será eso de la magia de la Navidad, porque esta fiesta de origen cristiano tiene bien poco que ver con la magia. Hoy en día tampoco con lo que sucedió en Palestina hace unos dos mil años largos; habrá quien ni lo sabe.

Porque yo creo que la susodicha magia de la Navidad es primero que todo un descomunal incremento del consumo. En segundo lugar, unos días de intensificación de la vida social y familiar tanto para bien como para mal. También una mirada anual a la tradición, cada vez menos nuestra y más importada. Y cómo no, un tiempo de evadirse de lo cotidiano cada uno como pueda, si puede; viajes, fiestas y demás.

Esa es toda la magia de la Navidad. Eso sí, todo debidamente almibarado y con altas dosis de ñoñez.

Si vamos al diccionario de la RAE nos lo aclara un poco más. Magia también significa encanto o atractivo de algo o alguien. Así pues podemos decir que el atractivo de la Navidad es lo que antes he comentado, el consumo disparatado, recuerdo de tradiciones, encuentros familiares y sociales, o la posibilidad de alguna fiesta o viaje, por ejemplo.

Sí, puede estar bien. Nada tiene que ver con el nacimiento de Jesús, pero puede estar bien; pero no para todos. Lo que ocurre es que siempre he pensado que no todo el mundo puede gozar de esa magia, de ese atractivo, porque también creo que es un tiempo en el que las heridas que la vida nos infringe duelen más, cualquier herida.

Y este año, precisamente este año, cada vez que oigo esas dos palabritas juntas pienso en toda esa gente cuyas recientes y dolorosas heridas no encontrarán alivio alguno en esa magia. Porque las bombillas y los espumillones no iluminan. Porque esa magia es, después de todo, cartón piedra. Es una magia sin alma, sin raíces. No cura.

Quizá el verdadero sentido de la Navidad, pueda aliviar más, iluminar más. Habría que reencontrarlo y compartirlo, porque hay gente, mucha gente, que lo necesita para seguir viviendo.

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