FRASES PARA PENSAR.

SE DARÁ TIEMPO AL TIEMPO,
QUE SUELE DAR DULCE SALIDA A MUCHAS AMARGAS DIFICULTADES.

Cervantes en el Quijote.

miércoles, 28 de enero de 2026

Receta. Postre de bosque.


No es propiamente una receta sino un descubrimiento que hice por casualidad. Igual alguien que lea esto ya lo conocía y diga, ¡pues vaya descubrimiento! En cualquier caso para mí ha sido un descubrimiento.

Se trata de un postre sanísimo, buenísimo y elegante si queremos vestirlo de fiesta. Ahora bien, barato no es. Los ingredientes son muy sencillos.

Fresas.

Arándanos.

Azúcar o sacarina.

Batiremos los ingredientes, fresas y arándanos, a partes más o menos iguales, y el azúcar o la sacarina según lo dulce que queremos que esté. Advierto que al batirlo reduce mucho por lo que hay que poner buena cantidad, por eso no es barato.

Y ya está. Veremos que tras batirlo todo bien quedará un líquido muy espeso y de un bonito color rojo muy oscuro. Lo verteremos en los recipientes donde vayamos a servirlo, vaso de agua ancho, taza, bandeja, y lo dejaremos fuera de la nevera un par de horitas o algo más.

Y ahora viene la sorpresa; lo que era un espeso líquido se habrá convertido en una especie de flan vegetal, con una textura que hará que nos pregunten por la gelatina.

No, no lleva gelatina ni hay que enfriarlo en la nevera. Es así porque es así. Será porque fresas y arándanos, al ser de bosque y montaña, se llevan muy bien, y forman una sola sustancia (parece filosofía y todo). Bueno, supongo que habrá una explicación física para el fenómeno.

La decoración es muy fácil. Hay mil formas. Podemos ponerle encima unas fresas, o una sola con sus hojitas verdes, o unos arándanos en círculo o en cruz, o según caigan… En fin, según nuestra creatividad nos ilumine.

¡A disfrutarlo!

martes, 27 de enero de 2026

Y claro, ya no hay justicia.


 

Voy hablar desde mi absoluta ignorancia de una cuestión muy espinosa. Por eso esta entrada es más bien una pregunta abierta a cualquier respuesta que una exposición de mis ideas al respecto.

El tema es la justicia, y vaya por delante que si hay unos estudios que no hubiera hecho en mi vida son los de derecho. Es un mundo que al ser tan complejo fácilmente puede ser manipulado más allá de la justicia. Y tan hermético que nos está vetado a la mayoría de los mortales, simplemente porque no lo entendemos.

Soy de los que piensan eso de que en pleitos te veas aunque los ganes es una de las mejores y más pavorosas maldiciones que le puedes echar a alguien para atraer hacia él la desgracia.

El símbolo de la justicia es una señora con los ojos vendados sujetando una balanza en una mano y una espada en la otra, o simplemente la balanza sin señora. Pero para la pregunta que me hago me resulta más ilustrativa el de la señora con balanza pero sin espada.

Obsérvense los ojos vendados y la balanza con el fiel en el centro exacto. La justicia. Es muy evidente el símbolo, ¿verdad? ¿Y no sería también muy evidente que el símbolo de los jueces llamados progresistas fuera la señora sin venda en los ojos y con la balanza inclinada a la izquierda, y la de los llamados conservadores fuera la misma señora con la balanza a la derecha? Faltaría que la túnica de una fuera roja y la de la otra azul.

Otra pregunta. ¿No es esa división en la judicatura, asumida sin rebozo por todos, incluso institucionalizada, la prueba más clara de que realmente ya no hay justicia? ¿No es la prueba de que el poder judicial ha claudicado ante las presiones políticas renunciando a su función esencial para la democracia y el verdadero progreso social?

Son preguntas que me hago cada vez que oigo o leo eso de las asociaciones de jueces progresistas y demás zarandajas. Y me asombra que hayamos asumido con toda naturalidad que ante el mismo delito tipificado en la ley, unos pidan para el autor la libertad “cum laude” si tal cosa existiera, y otros la pena máxima y el destierro a una isla perdida en el océano y llena de caníbales; si pudieran claro. Aunque creo que a este paso a todo llegaremos.

Pues eso. Son solo preguntas que me hago. Igual lo que pasa es que a la señora de los ojos tapados una ventolera le ha quitado la venda, y al ver la pobre el percal, ha malvendido la balanza y la espada y se ha retirado a un convento de clausura, que eso está de moda ahora. Y en su lugar han puesto a dos monigotes, uno rojo y otro azul.

Y claro, ya no hay justicia.

domingo, 25 de enero de 2026

Seremos castigados sin misericordia, sin compasión...

Como ya avanzaba en la última actualización iniciaremos mañana una semana para olvidar en lo meteorológico. Un poniente fuerte y constante nos acompañará todos los días haciendo incómodo, antipático e incluso peligroso salir a la calle. El día en que soplará más flojo será mañana lunes.

Las temperaturas máximas sufrirán notables altibajos, pasando de los 14 del miércoles, el día más frío, a los 23 del jueves, el más cálido. Las mínimas serán más constantes, oscilando entre los 10 y los 13. Pero no siendo bajas, el ambiente será frío o muy frío por culpa del viento.

El cielo, al entrar de poniente, tendrá nubes de paso que podrían dejar alguna llovizna o chubasquillo, pero poca cosa. Y además tenderá a despejar del todo hacia el fin de semana.

Esto es lo que se ve hoy. Pero ¡ojo!, con lo movidita que está la atmósfera podría ocurrir cualquier cosa, aunque lo mejor que nos podría pasar que es que encalmara el viento, al menos en parte, no creo que suceda. Nos castigará con toda su furia día tras día, sin misericordia, sin compasión… 


viernes, 23 de enero de 2026

Actualización fin de semana del 24-25 de enero de 2026.

Es interesante esta actualización porque anticipa lo que se nos viene encima la próxima semana. Lluvia y nieve en abundancia regarán y cubrirán casi toda España, y a nosotros, como tantas otras veces, nos llegará solo el viento, un viento muy fuerte de poniente que durará días y días haciendo muy desagradable y antipático salir a la calle.

No hará frío, 8-13 el sábado y 9-17 el domingo, pero la fuerza del viento hará que la sensación térmica se sitúe entre 1-3 mañana y 1-7 pasado mañana.

Y no es que no vayamos bien servido de agua, no. El martes pasado cayeron 14, menos da una piedra, pero es que el poniente, al que tantas veces en este blog he calificado de maldito, nos va a hacer maldecir más de una vez durante muchos días.

¿Llover? Alguna llovizna o algún chaparrón hacia mediados de semana, pero poco más. Aquí el poniente solo molesta, y mucho. No trae nada de bueno. Solo nubes de paso, cielos limpios y crepúsculos espectaculares.

¿Y si se equivocaran como suelen hacer al predecir la lluvia por estas tierras? Pero no, no creo. Con el poniente no se equivocan.


miércoles, 21 de enero de 2026

Todo en estado de oración parece,


           Escuchaba el otro día una discusión en la tele sobre si los atardeceres y los crepúsculos eran o no eran poesía. No lo sé, depende de lo que entendamos por poesía; lo que sí sé es que siempre me han parecido un espectáculo maravilloso, y en la soledad y la paz del monte más todavía.

Además, y lo recuerdo muy bien, casi desde niño ha sido ese momento del día en que rezar me ha resultado más fácil. Había una roca sobre el río, cerca del chalet donde veraneábamos en La Cañada, a la que acudía muchas tardes.

Abierto el panorama a poniente, el sol se ponía por detrás de Ribarroja. Como si cada día me dijera que allí, en ese pueblo desconocido entonces por mí, iba a enraizar mi vida, que allí vivía una niña que iba a ser mi esposa.

Comparto hoy, junto a doce fotos, un himno de vísperas ideal para rezar frente al cielo de poniente cuando cae la tarde y la noche acecha, cuando la sola contemplación es ya oración.

 

Todo en estado de oración parece,

la santidad, que empapa todo el aire,

rebosa de los cielos como de ánfora,

y se filtra en las venas del deseo.

Todo sube en afán contemplativo,

como a través de transparencia angélica,

y lo más puro que hay en mí despierta,

sorbido por vorágine de altura.

Tiene alas la tarde, unción y llama.

Todo yo en la plegaria he naufragado;

se levantan mis manos como lámparas;

por el silencio, el corazón respira.

Se ha encendido el crepúsculo en mi frente,

y la lumbre de Dios transe mi carne.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu,

por los siglos de los siglos. Amén.















martes, 20 de enero de 2026

Raíces.



 


Andaba un día de estos por un bonito sendero, a orillas de un río cuyas limpias aguas saltaban entre las rocas, permitiéndome disfrutar de lo que podríamos llamar el canto del agua. No había nadie.

De pronto un perrito minúsculo vino alegre hacia mí. Le saludé y enseguida llegó el dueño al que también saludé. Era un señor muy mayor que andaba como podía, apoyado en un bastón.

Seguí mi camino y un momento después vi a una señora que sería su mujer. Muy mayor, también andaba como podía. Paró junto a mí y me preguntó, -¿conoce usted esto?-. Le dije que sí, que algo lo conocía y entonces me hizo una pregunta que todos los años me hacen en los Pirineos en verano, -¿falta mucho para el lago?- Me hizo gracia.

Le dije que no, que ya estaba muy cerquita, pero que no era un lago sino un ensanchamiento del río que tras atravesar una estrecha garganta se remansa entre paredes y pinares para poco después seguir su curso, ya más sereno.

Como le di toda la explicación tuvo a bien decirme que su marido estaba mal de la cadera y ella de la rodilla, pero que excursiones cortitas aún hacían.

Ya me había dado cuenta de que su forma de hablar era inequívocamente argentina, y quizá por eso se sintió en la obligación de decirme que ella era valenciana. Y lo dijo con orgullo y satisfacción. Pero que de muy pequeña sus padres emigraron y había vivido allí hasta que sus chicos, como dijo, la “rescataron” a ella y a su marido y se los trajeron a vivir a España, y en concreto a Valencia. También me contó que vivían en la zona 0 de la DANA. -¡Qué miedo pasamos!-

-Ya somos muy mayores, y estamos conociendo nuestra tierra mientras aún podamos, aunque sea cojeando y poquito a poco-. Y yo, a modo de despedida, le deseé que siguiera mucho tiempo con su marido conociendo esa tierra que le vio nacer.

Fue un encuentro agradable, y la conversación breve y entrañable. Seguí caminando, aún me quedaban muchas horas, pensando en esas raíces invisibles pero poderosas que a muchos nos atan a esa pequeña parte del mundo donde nacimos y donde vivimos la infancia.

Es el hogar, es “la terreta”, y pensé también en lo cruel y lo injusto que es que millones de personas se vean obligadas a abandonar su tierra para seguir viviendo.

lunes, 19 de enero de 2026

Pero no.


Vaya por delante la consternación que nos produce una tragedia como la acontecida en Andalucía con los dos trenes de alta velocidad. El respeto por las víctimas y sus familiares y amigos es prueba de calidad personal. Y el silencio debería ser la respuesta de quienes poco o nada podemos hacer.

Pero no.

Esta mañana, mientras me dirigía en coche a almorzar para luego hacer una rutita por el monte, he puesto radio 5 para informarme mejor de lo sucedido. Había una tertulia que me ha costado seguir sin que la vergüenza y la indignación alteraran mi capacidad de conducir correctamente.

De un modo machacón y reiterativo toda la preocupación de los contertulios, muy serios y conspicuos todos ellos, con voz grave y afectadamente serena dadas las circunstancias, era el problema de los bulos y la desinformación alimentados por las redes sociales y determinados medios de comunicación. Pedían respeto, serenidad, veracidad y sobre todo que no se politizara la catástrofe, que no se polarizara más aún a la sociedad aprovechándose de ella; cuando ellos mismos lo estaban haciendo exculpando al Gobierno con justificaciones como la mala suerte o eso de que en otros países con más experiencia en este tipo de trenes también han pasado cosas así, junto a otras muchas y asombrosas lindezas.

He llegado al bar, he almorzado, y cuando he vuelto al coche seguían con la misma cantinela, dándole vueltas a lo mismo y de la misma forma. Y he puesto música.

Lo mismo sucedió con la DANA en Valencia desde el minuto cero de la tragedia. Entonces aprovecharon unos para arremeter contra los que les había tocado en suerte bailar con la más fea. Ahora se apresuran a defenderse porque son ellos los que están en esa situación y saben que ahora son las víctimas. Y piden que no se haga lo que ellos hicieron. Ahora no hay que hacerlo. Entonces sí.

Tanto en una situación como en la otra, a los errores humanos se sumaron casualidades nefastas, variables azarosas inesperadas e imprevisibles. Y la única respuesta digna y honesta es reconocer y asumir lo que es fruto del azar de lo que nadie es responsable, y buscar la verdad en lo que sí podemos controlar nosotros para evitar que vuelva a repetirse algo semejante sin más interés que el bien común y no el rédito político.

Sería bonito que lo que llaman derechas no pagaran en este momento con la misma moneda. Que no devolvieran mal por mal. Pero esto es Evangelio, y si hay algo del todo ausente en la vida política es el Evangelio; y adviértase que he dicho Evangelio, no religión.

En fin, más de lo mismo. Hacer política aprovechándose del dolor, de la muerte. La forma más abyecta concebible. La mayor perversión de la democracia.

Y callo. No voy a hablar más de esto porque el asunto va para largo y dará mucho asco. A fin de cuentas lo único importante es ayudar como mejor se pueda a toda la gente cuyas vidas se han roto y honrar a quienes nos han dejado.