Voy
hablar desde mi absoluta ignorancia de una cuestión muy espinosa. Por eso esta
entrada es más bien una pregunta abierta a cualquier respuesta que una
exposición de mis ideas al respecto.
El
tema es la justicia, y vaya por delante que si hay unos estudios que no hubiera
hecho en mi vida son los de derecho. Es un mundo que al ser tan complejo
fácilmente puede ser manipulado más allá de la justicia. Y tan hermético que
nos está vetado a la mayoría de los mortales, simplemente porque no lo
entendemos.
Soy de
los que piensan eso de que en pleitos te veas aunque los ganes es una de las
mejores y más pavorosas maldiciones que le puedes echar a alguien para atraer
hacia él la desgracia.
El
símbolo de la justicia es una señora con los ojos vendados sujetando una
balanza en una mano y una espada en la otra, o simplemente la balanza sin
señora. Pero para la pregunta que me hago me resulta más ilustrativa el de la
señora con balanza pero sin espada.
Obsérvense
los ojos vendados y la balanza con el fiel en el centro exacto. La justicia. Es
muy evidente el símbolo, ¿verdad? ¿Y no sería también muy evidente que el
símbolo de los jueces llamados progresistas fuera la señora sin venda en los
ojos y con la balanza inclinada a la izquierda, y la de los llamados conservadores
fuera la misma señora con la balanza a la derecha? Faltaría que la túnica de
una fuera roja y la de la otra azul.
Otra
pregunta. ¿No es esa división en la judicatura, asumida sin rebozo por todos,
incluso institucionalizada, la prueba más clara de que realmente ya no hay
justicia? ¿No es la prueba de que el poder judicial ha claudicado ante las
presiones políticas renunciando a su función esencial para la democracia y el
verdadero progreso social?
Son
preguntas que me hago cada vez que oigo o leo eso de las asociaciones de jueces
progresistas y demás zarandajas. Y me asombra que hayamos asumido con toda
naturalidad que ante el mismo delito tipificado en la ley, unos pidan para el
autor la libertad “cum laude” si tal cosa existiera, y otros la pena máxima y el destierro a una isla
perdida en el océano y llena de caníbales; si pudieran claro. Aunque creo que a
este paso a todo llegaremos.
Pues
eso. Son solo preguntas que me hago. Igual lo que pasa es que a la señora de
los ojos tapados una ventolera le ha quitado la venda, y al ver la pobre el
percal, ha malvendido la balanza y la espada y se ha retirado a un convento de
clausura, que eso está de moda ahora. Y en su lugar han puesto a dos monigotes, uno rojo y otro azul.
Y
claro, ya no hay justicia.

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