FRASES PARA PENSAR.

SE DARÁ TIEMPO AL TIEMPO,
QUE SUELE DAR DULCE SALIDA A MUCHAS AMARGAS DIFICULTADES.

Cervantes en el Quijote.

miércoles, 31 de diciembre de 2025

No más que una esperanza.

Se habla estos días de la nieve que nos traerá el nuevo año de mano de los Reyes Magos. Hace muchos años que no la veíamos lo cerca que dicen que podremos verla. Es una esperanza, no más que una esperanza.

Pues iniciemos el 2026 con la esperanza, no solo de la nieve, sino de un año mejor, de un mundo mejor. Y con la determinación de hacer lo que esté en nuestras manos para que así sea.

¡¡¡¡¡FELIZ 2026!!!!!

 

lunes, 29 de diciembre de 2025

Un alud en Panticosa.


 

La noticia de la muerte hoy mismo, a causa de un alud en Panticosa, de Jorge García-Dihinx y su pareja, junto a una tercera persona, ha sorprendido tristemente al mundo montañero.

Era Jorge García-Dihinx pediatra en el hospital San Jorge de Huesca. Amante apasionado de la montaña lo conocí a través de su popular blog La meteo que viene donde daba partes meteorológicos muy ajustados a lo que luego sucedía, boletines de riesgo de aludes en invierno y primavera, y vídeos y fotografías de sus muchas y continuas excursiones y ascensiones. También, como médico trabajó mucho los temas relacionados con la salud y la montaña. Aparte del blog, artículos y libros completaban su aportación nada desdeñable a ese mundo del que estaba enamorado.

Durante tiempo lo seguí en su blog hasta que me fui alejando por mi oposición frontal a las carreras de montaña a las que él, y según tengo entendido más aún Natalia, su pareja, eran también aficionados y divulgadores.

Pero esto no es óbice para que lamente sus inesperadas y tempranas muertes, pues he de reconocer que hay muchas formas de acercarse a las montañas, de vivir en ellas, de amarlas, y no soy yo quien para juzgarlas. Solo digo que las carreras de montaña están en las antípodas de lo que para mí es la montaña.

La noticia me ha impactado. Que unas personas expertas como ellos, modelo y guía para muchos, hayan muerto de esa forma es difícil de asumir. En Panticosa, en el patio de su casa como quien dice. En un pico fácil, el Tablato de  2701 m. Si hubiera sido en una gran y difícil montaña, o en los Alpes, o en cualquier otra gran cordillera…

Y esto me ha llevado a una reflexión. La montaña es así. Te puede dar la vida y quitártela con la misma facilidad. Siempre sorprendente, inesperada, en ella puedes pasar, y lo sé por experiencia, del más intenso y arrollador gozo, al infierno más espantoso; de la alegría desbordante al horror sin límites.

Tiene además la capacidad de sacar en las personas, y lo sé también por experiencia, desde lo más hermoso y noble que podemos tener hasta lo más ruin y vergonzoso.

Nunca hay que perderle el respeto. Hay que ser consciente de que cuando entramos en ella nos ponemos en sus manos, y ella es más fuerte, mucho más fuerte que nosotros, y tan bella como caprichosa. Lo que hacemos en ella es porque nos deja hacerlo. Y esto en todas, desde las más altas a las más humildes. Desde el Himalaya hasta las Rodanas donde en un mal paso te puedes abrir la cabeza, o morir de hipotermia si en una noche fría de invierno, inmovilizado por cualquier causa, tardan en encontrarte.

En estos tiempos de vulgarización y masificación de las montañas, donde peligrosas filosofías baratas venden esas majaderías de que querer es poder, y de que todos podemos hacer de todo y otras sandeces semejantes, una tragedia como esta debe hacernos reflexionar muy seriamente.

Quiero acabar estas líneas con una frase, no sé ahora dónde la leí ni de quién es, que dice, la montaña, a veces, gusta de quedarse con quienes más la han amado. Y no dudo que esta pareja, Jorge y Natalia, con Eneko, la amaban profundamente.

Que su ascensión al Tablato, gozando de la vida, haya sido el primer paso a su entrada en la Vida para siempre.

La luz de la alta montaña, y más cuando está nevada, tiene algo de divino.

Descansen en paz.

domingo, 28 de diciembre de 2025

Cesa la lluvia y viene el frío.

Se ha cumplido de pe a pa lo que se veía el domingo pasado para la semana, solo con una excepción, las lluvias han sido y están siendo muy superiores a lo previsto, pero parece que les queda poco; quizá mañana sobre todo por la mañana.

El protagonista indiscutible de la próxima será el frío. El viento, de oeste y noroeste soplará en general flojo lo que hará que las lluvias que puedan aparecer miércoles o jueves sean débiles. Y el cielo con nubes y claros lo que nos permitirá ver el sol.

Así pues hablaremos de máximas de 13-15 y mínimas de 4-5, aunque en este punto de las temperaturas hay modelos que dan bastante más frío, acercándonos a los 1-2 grados al amanecer y no superándose los 12 a mediodía.

Habrá que verlo.

Y ahora a dejar que pase esta larga y contundente tormenta que ya está haciendo estragos en muchos sitios.


jueves, 25 de diciembre de 2025

Una exposición de belenes.

En Roma, en la plaza de san Pedro hay una exposición de belenes de todo el mundo. Es interesante y a veces divertidos ver de las mil formas en que se puede representar un mismo hecho, el nacimiento de Jesús en Belén. Madera, piedras, corcho, barro, papel, cubiertos, pintura, dibujos, hasta raquetas de tenis.

Comparto este día de Navidad frío, lluvioso y gris, lo que también tiene su encanto, las fotos que hicimos hace unos días de algunos de esos belenes.

Y feliz Navidad.






















miércoles, 24 de diciembre de 2025

El pueblo que caminaba en tinieblas vio una gran luz...


El pueblo que caminaba en tinieblas vio una gran luz;

Habitaban tierra de sombras y una luz les brilló.

Acreciste la alegría, aumentaste el gozo:

Se gozan en tu presencia, como gozan al segar,

como se alegran al repartirse el botín.

Porque la vara del opresor, el yugo de su carga,

el bastón de su hombro los quebrantaste como el día de Madián.

Porque la bota que pisa con estrépito y la capa empapada en sangre

serán combustible, pasto del fuego.

Porque uh niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado:

Lleva al hombre el principado, y es su nombre

Maravilla de consejero, Dios guerrero,

Padre perpetuo, Príncipe de la paz.

Para dilatar el principado, con una paz sin límites, sobre el trono de David y sobre su reino.

Para sostenerlo y consolidarlo con la justicia y el derecho,

desde ahora y por siempre.

El celo del Señor lo realizará.

 Is.9, 1.6.

 

Con la esperanza en esa gran luz y esa paz sin límites, os deseamos Isabel y yo, 

¡¡¡Feliz Navidad!!!.

domingo, 21 de diciembre de 2025

Empieza el invierno astronómico invernal.

Empieza el invierno astronómico invernal, como debe ser. Hoy, a las 16,03 la tierra ha pasado por ese punto en su trayectoria alrededor del sol en el que la noche es la mas larga del año en nuestras latitudes, el solsticio de invierno.

La semana va a ser incómoda si se cumplen las previsiones. Empezará ventosa para acabar lluviosa y con nieve en nuestras montañas más altas. El día de “mejor” tiempo será el miércoles, el día de Nochebuena.

Las mínimas oscilarán entre los 5 y los 6 grados y las máximas entre 13 y 15. Si de verdad por fin llueve a partir del jueves, las mínimas subirían un par de grados y las máximas bajarían otro par.

En cualquier caso habrá bastante nubosidad, aunque veremos el sol, y el viento empezará de poniente para girar al noroeste y finalmente a noreste, que es lo que nos traería la lluvia.

Lo dicho, una semana invernal para empezar el invierno, sin excesos pero invernal.


viernes, 19 de diciembre de 2025

Curiosos árboles de Navidad.



Es esta la escena que podemos disfrutar en muchas calles de Ribarroja estos días. Hay quien dice que son árboles de Navidad de un artista modernísimo y muy comprometido con el medio ambiente y que han costado un pastón porque ya se sabe, ese tipo de artistas cobran mucho por sus obras.

Sinceramente, yo veo montones de basura. De hecho pensaba que habría huelga del servicio de recogida pero no, me dijeron que lo que sucede es que han cambiado de empresa…. ¿¿¿!!!!

¡Pues bien empieza la nueva empresa!, digo yo.

No sé, y no quiero hablar de lo que no sé, qué diablos está pasando para que la basura se acumule en los contenedores y alrededor de ellos y nadie la retire.

Lo que sí que sé es que habrá un motivo para que esto suceda y una cadena de responsabilidades y responsables políticos y técnicos que cobrarán por ello y que no están haciendo lo que deben.

Estoy acostumbrado a ver basura en el monte y junto a los caminos, basura que no se retira o se retira de muy tarde en tarde. Pero como eso nadie lo ve… Pero en el pueblo nunca lo había visto, o al menos no recuerdo haberlo visto.

Menos mal que no estamos en verano.


martes, 16 de diciembre de 2025

Regalos de la lluvia.


Hacía mucho tiempo que disfrutábamos de lluvia como esta, tranquila, pausada, suave. Cierto que habrá gente a la que le molestará, pero es necesaria y buena cuando cae así, acariciando la tierra, los árboles, las plantas.

A mí personalmente me resulta relajante, me invita a parar, a detenerme, a entrar en mí mismo. Y me llegan recuerdos de experiencias vividas en las que ella, la lluvia, estaba presente, como esta tarde en que me he acordado de dos momentos, uno de ellos muchas veces repetido pero siempre hermoso.

Hablo de la lectura del libro El Camino de Miguel Delibes, de gratísimo recuerdo para mí, y me consta que para muchos de mis alumnos. Y en concreto del capítulo XX, el entierro del Tiñoso.

Faltaba poco para acabar el libro y los tres chiquillos, Daniel, Roque y Germán, se habían convertido en compañeros de clase. La lectura de este capítulo, siempre en un profundo silencio y lagrimillas asomando en los ojillos de más de uno, la hacía yo, y recuerdo que se me hacía un nudo en la garganta. Me costaba acabarlo. Y la lluvia estaba presente.

Mi referencia a la hora de imaginar el pueblo donde se desarrolla la novela siempre ha sido Durro, un pequeño pueblo del valle de Bohí, en el Pirineo, donde hace ya muchos años trabamos amistad con Pep, un buen hombre, ya mayor, del que guardo muchos y entrañables recuerdos.

Cuando nos enteramos de su fallecimiento y pudimos ir a dar el pésame a su familia, siempre acogedora, nos acercamos al pequeño cementerio, anejo a la iglesia a visitar su sepultura, en la tierra, y rezar un responso con nuestro amigo José Luis. El cielo estaba muy gris, y acabó lloviendo también. Bajo los paraguas acabamos de rezar y regresamos a su casa.

La vida y la literatura, una vez más, se fundían en una sola experiencia, cuyo recuerdo esta tarde de lluvia ha vuelto a mí. Los buenos ratos con mis alumnos, los buenos ratos con Pep… Mis alumnos, Pep.

Todo ha pasado, pero fue hermoso, tuvo sentido. Y recordarlo esta tarde ha sido un bonito regalo de la lluvia.

Y otro regalo, releer una vez más el capítulo XX de El Camino, el del entierro de Germán el Tiñoso, mientras fuera sigue lloviendo. Este lo comparto. Aquí lo tenéis.

Es expresivo y cambiante el lenguaje de las campanas; su vibración es capaz de acentos hondos y graves y livianos y agudos y sombríos. Nunca las campanas dicen lo mismo. Y nunca lo que dicen lo dicen de la misma manera. Daniel, el Mochuelo, acostumbraba a dar forma a su corazón por el tañido de las campanas. Sabía que el repique del día de la Patrona sonaba a cohetes y a júbilo y a estupor desproporcionado e irreflexivo. El corazón se le redondeaba, entonces, a impulsos de un sentimiento de alegría completo y armónico. Al concluir los bombardeos, durante la guerra, las campanas también repicaban alegres, mas con un deje de reserva, precavido y reticente. Había que tener cuidado. Otras veces, los tañidos eran sordos, opacos, oscuros y huecos como el día que enterraron a Germán, el Tiñoso, por ejemplo. Todo el valle, entonces, se llenaba hasta impregnarse de los tañidos sordos, opacos, oscuros y huecos de las campanas parroquiales. Y el frío de sus vibraciones pasaba a los estratos de la tierra y a las raíces de las plantas y a la médula de los huesos de los hombres y al corazón de los niños. Y el corazón de Daniel, el Mochuelo, se tornaba mollar y maleable — blando como el plomo derretido— bajo el solemne tañir de las campanas.

Estaba lloviznando y tras don José, revestido de sobrepelliz y estola, caminaban los cuatro hijos mayores del zapatero, el féretro en hombros, con Germán, el Tiñoso, y el tordo dentro. A continuación marchaba el zapatero con el resto de sus familiares, y detrás, casi todos los hombres y las mujeres y los niños del pueblo con rostros compungidos, notando en sus vísceras las resonancias de las campanas, vibrando en una modulación lenta y cadenciosa. Daniel, el Mochuelo, sentía aquel día las campanas de una manera especial. Se le antojaba que él era como uno de los insectos que coleccionaba en una caja el cura de La Cullera. Se diría que, lo mismo que aquellos animalitos, cada campanada era como una aguja afiladísima que le atravesaba una zona vital de su ser. Pensaba en Germán, el Tiñoso, y pensaba en él mismo, en los nuevos rumbos que a su vida imprimían las circunstancias. Le dolía que los hechos pasasen con esa facilidad a ser recuerdos; notar la sensación de que nada, nada de lo pasado, podría reproducirse. Era aquélla una sensación angustiosa de dependencia y sujeción. Le ponía nervioso la imposibilidad de dar marcha atrás en el reloj del tiempo y resignarse a saber que nadie volvería a hablarle, con la precisión y el conocimiento con que el Tiñoso lo hacía, de los rendajos y las perdices y los martines pescadores y las pollas de agua. Había de avenirse a no volver a oír jamás la voz de Germán, el Tiñoso; a admitir como un suceso vulgar y cotidiano que los huesos del Tiñoso se transformasen en cenizas junto a los huesos de un tordo; que los gusanos agujereasen ambos cuerpos simultáneamente, sin predilecciones ni postergaciones.

Se confortó un poco tanteando en su bolsillo un cuproníquel con el agujerito en medio. Cuando concluyese el entierro iría a la tienda de Antonio, el Buche, a comprarse un adoquín. Claro que a lo mejor no estaba bien visto que se endulzase así después de enterrar a un buen amigo. Habría de esperar al día siguiente.

Descendían ya la varga por su lado norte, hacia el pequeño camposanto del lugar. Bajo la iglesia, los tañidos de las campanas adquirían una penetración muy viva y dolorosa. Doblaron el recodo de la parroquia y entraron en el minúsculo cementerio. La puerta de hierro chirrió soñolienta y enojada. Apenas cabían todos en el pequeño recinto. A Daniel, el Mochuelo, se le aceleró el corazón al ver la pequeña fosa, abierta a sus pies. En la frontera este del camposanto, lindando con la tapia, se erguían adustos y fantasmales, dos afilados cipreses. Por lo demás, el cementerio del pueblo era tibio y recoleto y acogedor. No había mármoles, ni estatuas, ni panteones, ni nichos, ni tumbas revestidas de piedra. Los muertos eran tierra y volvían a la tierra, se confundían con ella en un impulso directo, casi vicioso, de ayuntamiento. En derredor de las múltiples cruces, crecían y se desarrollaban los helechos, las ortigas, los acebos, la hierbabuena y todo género de hierbas silvestres. Era un consuelo, al fin, descansar allí, envuelto día y noche en los aromas penetrantes del campo.

El cielo estaba pesado y sombrío. Seguía lloviznando. Y el grupo, bajo los paraguas, era una estampa enlutada de estremecedor y angustioso simbolismo. Daniel, el Mochuelo, sintió frío cuando don José, el cura, que era un gran santo, comenzó a rezar responsos sobre el féretro depositado a los pies de la fosa recién cavada. Había, en torno, un silencio abierto sobre cien sollozos reprimidos, sobre mil lágrimas truncadas, y fue entonces cuando Daniel, el Mochuelo, se volvió, al notar sobre el calor de su mano el calor de una mano amiga. Era la Uca—uca. Tenía la niña un grave gesto adosado a sus facciones pueriles, un ademán desolado de impotencia y resignación. Pensó el Mochuelo que le hubiera gustado estar allí solo con el féretro y la Uca—uca y poder llorar a raudales sobre las trenzas doradas de la chiquilla; sintiendo en su mano el calor de otra mano amiga. Ahora, al ver el féretro a sus pies, lamentó haber discutido con el Tiñoso sobre el ruido que las perdices hacían al volar, sobre las condiciones canoras de los rendajos o sobre el sabor de las cicatrices. Él se hallaba indefenso, ahora, y Daniel, el Mochuelo, desde el fondo de su alma, le daba, incondicionalmente, la razón. Vibraba con unos acentos lúgubres la voz de don José, esta tarde, bajo la lluvia, mientras rezaba los responsos: —Kirie, eleison. Christie, eleison. Kirie, eleison. Pater noster qui es in caelis...

A partir de aquí, la voz del párroco se hacía un rumor ininteligible. Daniel, el Mochuelo, experimentó unas ganas enormes de llorar al contemplar la actitud entregada del zapatero. Viéndole en este instante no se dudaba de que jamás Andrés, "el hombre que de perfil no se le ve", volvería a mirar las pantorrillas de las mujeres. De repente, era un anciano tembloteante y extenuado, sexualmente indiferente.  arpillera al lado del féretro y Andrés arrojó en ella una peseta. La voz de don José se elevó de nuevo:

—Kirie, eleison. Christie, eleison. Kirie, eleison. Pater noster qui es in caelis...

Luego fue el Peón quien echó unas monedas sobre la arpillera, y don José, el cura, que era un gran santo, rezó otro responso. Después se acercó Paco, el herrero, y depositó veinte céntimos. y más tarde, Quino, el Manco, arrojó otra pequeña cantidad. Y luego Cuco, el factor, y Pascualón, el del molino, y don Ramón, el alcalde, y Antonio, el Buche, y Lucas, el Mutilado, y las cinco Lepóridas, y el ama de don Antonino, el marqués, y Chano y todos y cada uno de los hombres y las mujeres del pueblo y la arpillera iba llenándose de monedas livianas, de poco valor, y a cada dádiva, don José, el cura, que era un gran santo, contestaba con un responso, como si diera las gracias:

—Kirie, eleison. Christie, eleison. Kirie, eleison. Pater noster qui es in caelis... Daniel, el Mochuelo, aferraba crispadamente su cuproníquel, con la mano embutida en el bolsillo del pantalón. Sin querer, pensaba en el adoquín de limón que se comería al día siguiente, pero, inmediatamente, relacionaba el sabor de su presunta golosina con el letargo definitivo del Tiñoso y se decía que no tenía ningún derecho a disfrutar un adoquín de limón mientras su amigo se pudría en un agujero. Extraía ya lentamente el cuproníquel, decidido a depositarlo en la arpillera, cuando una voz interior le contuvo: "¿Cuánto tiempo tardarás en tener otro cuproníquel, Mochuelo?". Le soltó compelido por un sórdido instinto de avaricia. De improviso rememoró la conversación con el Tiñoso sobre el ruido que hacían las perdices al volar y su pena se agigantó de nuevo. Ya Trino se inclinaba sobre la arpillera y la agarraba por las cuatro puntas para recogerla, cuando Daniel, el Mochuelo, se desembarazó de la mano de la Uca—uca y se adelantó hasta el féretro:

—¡Espere! —dijo.

Todos los ojos le miraban. Notó Daniel, el Mochuelo, en sí, las miradas de los demás, con la misma sensación física que percibía las gotas de la lluvia. Pero no le importó. Casi sintió un orgullo tan grande como la tarde que trepó a lo alto de la cucaña al sacar de su bolsillo la moneda reluciente, con el agujerito en medio, y arrojarla sobre la arpillera. Siguió el itinerario de la moneda con los ojos, la vio rodar un trecho y, luego, amontonarse con las demás produciendo, al juntarse, un alegre tintineo. Con la voz apagada de don José, el cura, que era un gran santo, le llegó la sonrisa presentida del Tiñoso, desde lo hondo de su caja blanca y barnizada:

 —Kirie, eleison. Christie, eleison. Kirie, eleison. Pater noster qui es in caelis... Al concluir don José, bajaron la caja a la tumba y echaron mucha tierra encima. Después, la gente fue saliendo lentamente del camposanto. Anochecía y la lluvia se intensificaba. Se oía el arrastrar de los zuecos de la gente que regresaba al pueblo.

 Cuando Daniel, el Mochuelo, se vio solo, se aproximó a la tumba y luego de persignarse dijo:

—Tiñoso, tenías razón, las perdices al volar hacen "Prrr" y no "Brrr".

Ya se alejaba cuando una nueva idea le impulsó a regresar sobre sus pasos. Volvió a persignarse y dijo:

—Y perdona lo del tordo.

La Uca—uca le esperaba a la puerta del cementerio. Le cogió de la mano sin decirle una palabra. Daniel, el Mochuelo, notó que le ganaba de nuevo un amplio e inmoderado deseo de sollozar. Se contuvo, empero, porque diez pasos delante avanzaba el Moñigo, y de cuando en cuando volvía la cabeza para indagar si él lloraba.

lunes, 15 de diciembre de 2025

Ojo con los cantos de sirena.


Siempre que voy a Roma, ciudad en la que desde la primera vez que fui me siento como en casa, vivo como una especie de “reseteo” cultural; algo así como un volver a los orígenes de lo que soy y cómo soy.

Desde el más absoluto respeto a otras culturas he de decir que me siento orgulloso de la mía que hunde allí sus raíces. Fue Roma, la que impregnándose de Grecia y después del cristianismo, evolucionó a lo largo de los siglos para acabar en lo que hoy conocemos como cultura occidental.

Y quizá esa denominación nos ha ocultado una realidad que cada vez veo más clara. El Imperio Romano no se destruyó, se trasformó. Como una serpiente que cambia la piel pero sigue siendo la misma serpiente. A lo largo de los siglos ha ido cambiando de piel sin dejar de ser lo que es.

Las lenguas romances, hijas de latín y hermanas, a menuda mal avenidas, la filosofía, la literatura, la arquitectura, la pintura, la escultura, la música, el derecho, la política, la red de calzadas sobre las que están muchas de nuestras autopistas y un sinfín más de elementos, muchos de ellos cotidianos, como las tabernas o las termas, los spas actuales, nos hacen más romanos de lo que pensamos.

Esto, y otros aspectos, que por cotidianos nos pasan desapercibidos, son un fruto madurado con esfuerzos y sacrificios a lo largo de los siglos. Fruto del árbol cuya semilla plantó Roma integrando en él a Grecia y al cristianismo. Y eso es lo que está ahora en peligro.

Si no somos capaces de conocer, valorar y defender lo nuestro a la vez de respetar lo que no lo es, asistiremos al fin de una cultura, la nuestra.

Porque hasta ahora ha sido la piel de la serpiente lo que ha ido cambiando, pero lo que puede pasar es que se muera la serpiente, asfixiada por mil contradicciones, tremendas incoherencias y una especie de obsolescencia programada por otras culturas de las que podemos aprender, a las que hay que respetar, pero de las que hemos de defendernos cuando sus planteamientos sean contrarios a nuestras más altas conquistas, como el respeto a la dignidad humana, la justicia social, la libertad o la misma democracia.

Podría aterrizar ahora en lo concreto, pero voy a hacerlo solo un poco, al menos de momento, porque esta entrada no quiere ser más que una reflexión en voz alta a modo de aviso a los navegantes. ¡Cuidado que por estas aguas hay sirenas cuyos cantos nos llevarán a escollos que nos pueden hacer naufragar!

La adulteración de la democracia, los nacionalismos desintegradores, la exclusión del cristianismo como elemento cultural, los atentados a la igualdad entre hombres y mujeres, los integrismos religiosos, la tiranía de lo políticamente correcto, son entre otros muchos, peligrosos escollos hacia los que hechizadores cantos de sirena nos pueden arrastrar.

Esto pensaba estos últimos días paseando por Roma. Y pensaba también que solo una Europa unida, abierta al mundo pero segura de sus valores y defensora de ellos, puede llevarnos a buen puerto.

domingo, 14 de diciembre de 2025

Semana fresca y lluviosa.

Parece que nos espera una semana fresca y lluviosa. Las temperaturas oscilarán entre los 10-11 de mínima y los 13-15 de máxima. Poca oscilación debido al cielo muy nuboso o cubierto que tendremos. Poco sol.

El viento, flojo, que empezará de levante, irá rolando a noreste, para pasando por norte, acabar soplando del noroeste hacia el fin de semana, cuando cesará la posibilidad de lluvias.

Lluvias que, no siendo nada del otro mundo, pueden acumular algunos litros más, hoy han caído cinco, alcanzando así la barrera de los 600 litros por metro cuadrado a lo largo de este año, lo que no está mal, pues la media es de 500.

Lo de la alerta roja… Pues bien, más vale prevenir que curar y gato escaldado del agua fría huye, pero no creo que en esta comarca los acumulados, cuando pase este episodio, sean muy importantes, aunque nunca se sabe. Por eso hay que ser prudente y estar informado.


jueves, 11 de diciembre de 2025

Jugando en el sendero.

Andaba hace unos días con unos amigos por el alto Mijares que bajaba caudaloso entre paredes y pinares, atravesando un bosque de ribera aún en otoño, cuando sorprendimos a esta pareja de cabras jóvenes jugando en el sendero.

Tan entregadas estaban a su juego que no se percataron de nuestra presencia, lo que nos permitió hacerles unas cuantas fotos. Esta que comparto es la que más me gusta de las que hice.

En cuanto nos vieron, se fueron con el resto del rebaño, saltando sobre el río y encaramándose de un modo inverosímil por las paredes que nos envolvían.

Todo un espectáculo.



lunes, 8 de diciembre de 2025

Será lo que quiera ser.


La conversación tuvo lugar en la peluquería de un pueblo del Pirineo, y nos la contaron de primera mano. ¡Alucinante!

Estaba la peluquera en su faena y quien nos contó la historia esperando turno, cuando entró una chica joven con un bebe de muy pocos días y una señora más mayor que a todas luces era la abuela de la desdichada criatura.

Tras los saludos pertinentes, los qué tal fue, y los huy que bebé más mono, de rigor, sea como sea el bebé, llegó la pregunta natural en estas circunstancias, ¿es nene o nena?

¡Qué has dicho! La abuela, no la madre, saltó como un resorte respondiendo, "será lo que quiera ser”. La peluquera se hundió en los pelos en los que estaba trabajando, y quien nos contó la historia nos dijo que no sabía dónde mirar, ni qué cara poner, y acabó muy concentrada en la publicidad de un champú.

Permitídmelo. ¿Se puede decir una majadería, una necedad, una imbecilidad, una tontería, una estupidez más grande? ¿Se puede ser más majadera, más necia, más imbécil, más tonta, más estúpida? A buen seguro que sí, pero esta señora no se quedaba corta en ese ranking de gilipollez absoluta.

Vamos a ver. El tema es muy sencillo. El bebé en cuestión o tiene un pitito o un agujerito. Y genéticamente  es XY o XX. Y si no se ajusta a ninguno de estos dos patrones, cosa muy, muy poco frecuente, es una cuestión estrictamente médica y por cierto, preocupante. Luego, de mayor, si le dejan crecer en libertad, y respetan el delicado proceso de formación de su identidad, sin intromisiones ideológicas, ni presiones de ningún tipo, sí será lo que quiera ser. Y ojalá lo sea. Pero ahora, en esa peluquería era lo que era. Macho o hembra, por decirlo claro. 

Esto pasó este pasado verano, y cada vez que he pensado, para escribir estas líneas, en esta señora tan moderna y liberal, he ido pasando del descojono inicial, disculpad el palabro, a una cierta pena que ha acabado en compasión. A lo pobre mujer le han comido el coco hasta el punto de atreverse a decir semejantes tonterías creyéndose que está diciendo algo serio, sesudo y comprometido con la liberación de la féminas y las tan necesarias libertades sexuales.

Y esto es digno de compasión.

Y demuestra una vez más la despiadada y brutal manipulación ideológica que desde hace muchos años estamos sufriendo. Manipulación acompañada de una represión que llega hasta el atrevimiento de decirnos cómo hemos de hablar y escribir si no queremos ser excluidos de la sociedad por indignos de ella.

Por todo esto y más, he dicho desdichada criatura, porque el ambiente en que se criará y educará, muy probablemente no es, desde luego, el que una persona necesita para construirse como tal, a no ser que esta abuela sea el garbanzo negro de la familia; y aun así, cuidadín, cuidadín con la abuelita.

 

domingo, 7 de diciembre de 2025

Cierta normalización de las temperaturas.

Parece ser que la próxima semana podemos hablar de una cierta normalización de las temperaturas que, aunque seguirán siendo altas para el mes de diciembre, no serán la barbaridad de estos dos últimos días.

Las máximas tendrán tendencia a bajar pasando de los 19-20 de mañana y pasado a los 14-15 del fin de semana. Las mínimas, por el contrario, irán subiendo, pasando de los 8-9 a los 11-12 al estar el cielo más cubierto a medida que pasen los días.

El viento, esperemos que flojo, será de poniente, girando a noroeste y finalmente a norte hacia el sábado, día en que podría llover algo.

Este es lo que se ve ahora, pero hay que decir que la previsibilidad de la situación meteorológica de esta semana es muy baja a partir del miércoles; dicho de otra manera, que en realidad no sabemos qué tiempo hará más allá del martes. A seguir las previsiones día a día.


viernes, 5 de diciembre de 2025

Actualización fin de semana del 6-7 de diciembre de 2025.

Ha molestado el viento bastante más de lo previsto estos dos últimos días, viento seco que daba la sensación de mucho más frío de lo que marcaban los termómetros.

El fin de semana empezará aún con viento que irá perdiendo fuerza para encalmar casi del todo el domingo, y con unas temperaturas primaverales. Mínimas de 14 mañana y de 11 el domingo, y máximas dos o tres grados por encima de los 20 ambos días. El cielo, algo nuboso al principio del fin de semana para acabar del todo despejado.

Una aberración para estar en diciembre; menos mal que será breve y que, aunque no vendrá frío, la situación se normalizará un poco la semana próxima. Hay que pensar que 14 grados es una máxima normal en diciembre, no una mínima.

Pero es lo que tenemos. 


miércoles, 3 de diciembre de 2025

Ignorancia, prejuicios, resentimiento.

¿La rompemos? Como es religiosa. Un bloque de mármol es neutro.

Llevo días sin encontrar un momento para sentarme a escribir, y hoy que lo he encontrado voy a hacerlo a propósito de una noticia de poca trascendencia aparente pero muy significativa.

El Gobierno autonómico de Castilla-La Mancha ha decidido quitar las palabras Navidad y Pascua en el calendario escolar del año que viene por tener connotaciones religiosas, y poner en su lugar descanso trimestral o algo así que resulta, según ellos, más neutro.

Sinceramente, estoy hasta las mismísimas narices, y más allá, de tanta estupidez fruto de la ignorancia y los prejuicios. Hay que ser muy mentecato y superficial para decidir estas majaderías. Majaderías que están provocando el efecto contrario al deseado y deseable, dando fuerza a posturas contrarias, tan mentecatas y superficiales como las primeras.

Resultado final: radicalización, división y enfrentamiento. No hay más que ver lo que está pasando.

Un ignorante con prejuicios y con poder es letal para una sociedad. Y de estos, hace tiempo, tenemos muchos.

Veamos. La cultura occidental, la nuestra, no se entiende, mal que le pese a quien le pese, sin el cristianismo. Grecia, Roma y el cristianismo han hecho de nosotros lo que somos hasta el punto de que la tan cacareada Declaración Universal de Derechos Humanos está directamente inspirada en la ética cristiana.

Y no solo esto, faltaba más, la arquitectura, la pintura, la escultura, la música, la literatura, la filosofía y el lenguaje están profundamente impregnados de cristianismo. También la gastronomía, la topografía, las costumbres y muchos más aspectos de nuestra vida cotidiana. El cómputo del tiempo por ejemplo; estamos acabando el año 2025 después de Cristo. Y toda nuestra historia.

El problema que tienen estos señores es, aparte de la ignorancia y los prejuicios, un resentimiento patológico hacia todo lo religioso que les impide ver esta realidad. Y lo más importante, distinguir entre religión y fe.

La religión, en concreto el cristianismo, es un elemento clave de nuestra cultura y nuestra historia. Eliminarla es una forma de harakiri cultural. Privar a las nuevas generaciones de un conocimiento completo de la religión es hacerlos ignorantes, incultos, con todo lo que eso significa. No olvidemos que la cultura es libertad y proporciona felicidad y espíritu crítico.

Otra cosa es la fe. La fe es ante todo creer que Jesús es el Hijo de Dios, que murió y resucitó, y que por eso mismo puedo establecer con Él una relación personal que orienta y da sentido a mi vida.

Una catedral, la capilla Sixtina, la Piedad, el Requiem de Mozart, los poemas de Santa Teresa, la filosofía de Kant, y muchísimas palabras y expresiones de nuestra lengua, como Navidad y Pascua o adiós, son “elementos” religiosos que conforman junto a otros, nuestra cultura. Y no hablemos de los potajes de cuaresma, la cerveza de los monasterios, los nombres de pueblos, montañas y hasta países, y tantas y tantas costumbres ligadas a las fechas clave del año litúrgico sin que nos apercibamos de ello. Y conocer y disfrutar de este inmenso bagaje no implica para nada tener fe, ser creyente.

Por esto mismo la religión, en nuestra cultura el cristianismo, debe ser protegida y trasmitida como un bien cultural esencial, sin el cual no podríamos entender nuestra propia cultura, no podríamos entendernos a nosotros mismos. Y es lo que ya nos está pasando.

La fe es otra cosa. El conocer la religión y su presencia, a menudo inadvertida, en nuestra vida no implica tener fe. Tener fe sí nos lleva a conocer y practicar la religión, pero eso es algo personal que a nadie se le puede imponer jamás.

No señores, no. No me confundan la gimnasia con la magnesia. ¡Qué atrevida es la ignorancia! ¡Que cegadores los prejuicios! ¡Qué triste el resentimiento! 


 

lunes, 1 de diciembre de 2025

Invierno desvaído.

La semana que empezamos hoy, la primera del invierno meteorológico, no va a ser muy invernal.

Las temperaturas mínimas se moverán ente los 6 y los 8 grados, y las máximas, aunque el jueves serán más frescas, entre los 13 ó 14, los demás días rondarán los 17 para subir hasta los 19 hacia el fin de semana.

El cielo, todos los días con bastante nubosidad, no como hoy que ha estado prácticamente cubierto, y el viento seguirá entrando del oeste y noroeste más bien flojo. Y de lluvia nada. Con estas situaciones de poniente aquí no llega el agua.

De momento, invierno desvaído, como viene siendo últimamente.