FRASES PARA PENSAR.

SE DARÁ TIEMPO AL TIEMPO,
QUE SUELE DAR DULCE SALIDA A MUCHAS AMARGAS DIFICULTADES.

Cervantes en el Quijote.

lunes, 8 de diciembre de 2025

Será lo que quiera ser.


La conversación tuvo lugar en la peluquería de un pueblo del Pirineo, y nos la contaron de primera mano. ¡Alucinante!

Estaba la peluquera en su faena y quien nos contó la historia esperando turno, cuando entró una chica joven con un bebe de muy pocos días y una señora más mayor que a todas luces era la abuela de la desdichada criatura.

Tras los saludos pertinentes, los qué tal fue, y los huy que bebé más mono, de rigor, sea como sea el bebé, llegó la pregunta natural en estas circunstancias, ¿es nene o nena?

¡Qué has dicho! La abuela, no la madre, saltó como un resorte respondiendo, "será lo que quiera ser”. La peluquera se hundió en los pelos en los que estaba trabajando, y quien nos contó la historia nos dijo que no sabía dónde mirar, ni qué cara poner, y acabó muy concentrada en la publicidad de un champú.

Permitídmelo. ¿Se puede decir una majadería, una necedad, una imbecilidad, una tontería, una estupidez más grande? ¿Se puede ser más majadera, más necia, más imbécil, más tonta, más estúpida? A buen seguro que sí, pero esta señora no se quedaba corta en ese ranking de gilipollez absoluta.

Vamos a ver. El tema es muy sencillo. El bebé en cuestión o tiene un pitito o un agujerito. Y genéticamente  es XY o XX. Y si no se ajusta a ninguno de estos dos patrones, cosa muy, muy poco frecuente, es una cuestión estrictamente médica y por cierto, preocupante. Luego, de mayor, si le dejan crecer en libertad, y respetan el delicado proceso de formación de su identidad, sin intromisiones ideológicas, ni presiones de ningún tipo, sí será lo que quiera ser. Y ojalá lo sea. Pero ahora, en esa peluquería era lo que era. Macho o hembra, por decirlo claro. 

Esto pasó este pasado verano, y cada vez que he pensado, para escribir estas líneas, en esta señora tan moderna y liberal, he ido pasando del descojono inicial, disculpad el palabro, a una cierta pena que ha acabado en compasión. A lo pobre mujer le han comido el coco hasta el punto de atreverse a decir semejantes tonterías creyéndose que está diciendo algo serio, sesudo y comprometido con la liberación de la féminas y las tan necesarias libertades sexuales.

Y esto es digno de compasión.

Y demuestra una vez más la despiadada y brutal manipulación ideológica que desde hace muchos años estamos sufriendo. Manipulación acompañada de una represión que llega hasta el atrevimiento de decirnos cómo hemos de hablar y escribir si no queremos ser excluidos de la sociedad por indignos de ella.

Por todo esto y más, he dicho desdichada criatura, porque el ambiente en que se criará y educará, muy probablemente no es, desde luego, el que una persona necesita para construirse como tal, a no ser que esta abuela sea el garbanzo negro de la familia; y aun así, cuidadín, cuidadín con la abuelita.

 

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