Andaba
hace unos días con unos amigos por el alto Mijares que bajaba caudaloso entre
paredes y pinares, atravesando un bosque de ribera aún en otoño, cuando
sorprendimos a esta pareja de cabras jóvenes jugando en el sendero.
Tan
entregadas estaban a su juego que no se percataron de nuestra presencia, lo que
nos permitió hacerles unas cuantas fotos. Esta que comparto es la que más me
gusta de las que hice.
En
cuanto nos vieron, se fueron con el resto del rebaño, saltando sobre el río y
encaramándose de un modo inverosímil por las paredes que nos envolvían.
Todo
un espectáculo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario