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| El 6 de agosto del año pasado fue repuesta en la cima. Pude verlo desde muy cerca. |
He
esperado unos días para escribir algo sobre lo ocurrido con la cruz del Aneto
porque no quería hacerlo con los sentimientos que me causó conocer la noticia.
He querido serenarme un poco.
Alguien,
más de uno, claro, la ha segado con una radial y la ha despeñado. Tras su
restauración llevaba solo unos meses en la cima. Esa cruz tiene un profundo
significado para mí. Cualquiera que me siga más o menos en el blog, o que me
conozca lo sabe. No hay más que teclear en el buscador las palabras cruz y Aneto
y saldrán todas las entradas que hacen referencia a ella.
La
última vez que la vi se elevaba sobre el valle llevada por un helicóptero de la
Guardia Civil para reponerla en la cima tras su restauración. Y yo estaba allí
viéndolo, sin esperarlo. También la llevé a hombros por Benasque, todo un
honor. Isabel llegó hasta ella en su primera ascensión pirenaica, el Aneto. Y
he visto más de una vez a gente abrazarla, y hasta llorar de alegría por lo que
ese gesto significaba en sus vidas.
Sinceramente,
la noticia me causo primero estupor, luego ira, una profunda ira, y rabia, e
indignación, y odio. Me da miedo pensar que si tuviera delante a quienes lo
hicieron y estuviera en mis manos desgraciarlos para siempre es posible que lo
hiciera. Sí, en caliente es posible que lo hiciera. .Por esto he tardado en
escribir.
Lo que
siento ahora, y por eso escribo ya, es algo bien diferente. Tristeza y lástima.
Tristeza que comparto con miles y miles de personas en cuyas vidas esa cruz
tiene un hermoso lugar. Y lástima por la gente que lo ha hecho. Solo una triste
amalgama de rencor, ignorancia, fanatismo, prejuicios, falta de respeto y otros
muchos turbios sentimientos es la fuerza siniestra que impulsa a hacer algo
así. Y eso me da lástima porque no son más que pobre gente que está en el mundo
sin conocer para nada lo que de verdad puede dar sentido a sus vidas. Son
enfermos de odio que dan pena y necesitan ayuda, porque el odio hace daño sobre todo
a quien lo tiene. .
La
cruz volverá a la cumbre, en lo más alto de mis queridos Pirineos, bajo el
cielo de Aragón. Tardará en hacerlo pero lo hará. Y si vuelven a segarla,
volverá de nuevo. Es la resistencia ante el fanatismo y la intolerancia el arma
más eficaz que tenemos.
Sí, la
cruz volverá a su sitio, a los 3404 metros del Aneto. Y quizá alguno de los que
han hecho esta infamia, y muchos de los que se habrán alegrado por ello, algún día
entenderán que a quien de verdad han hecho daño ha sido a ellos mismos.

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