No me
resisto a escribir sobre una noticia que oí un día de estos. Hablaba de que
ante la iniciativa de la Generalitat de Catalunya de poner mossos d´esquadra en
los institutos más conflictivos, había habido una airada respuesta, con
manifestación incluida, de algunos padres, alumnos y profesores.
Sinceramente,
no lo entiendo.
Empezaré
por los padres. Los que se oponen a esto, en primer lugar desconocen la
realidad de un instituto hoy en día; hay que estar dentro para conocerla.
Además parten de la base falsa de que la policía es represión. No, primero es
servicio, y luego represión a quien lo hace mal. Portaba una madre la frase, “los
alumnos son personas, no delincuentes”. Falsa también, porque los delincuentes
también son personas, y el hecho de que haya alumnos delincuentes es innegable.
Siguiendo
con los profesores tampoco lo entiendo. Desde luego no son todos. Si un
instituto es conflictivo lo es en parte porque los profesores no han podido o
no han sabido evitarlo. Y es muy comprensible, porque no es fácil, nada fácil.
¿Por qué se niegan a aceptar una ayuda que bien empleada y debidamente
coordinada con el centro puede ser valiosísima? Es como el perro del hortelano,
ni come ni deja comer.
Y acabando
con los alumnos, es natural que para algunos, la presencia de la policía les
complicaría mucho los trapicheos, las agresiones, los acosos y demás lindezas
que están a la orden del día. Probablemente, los que van a estudiar de verdad, y
desean paz y libertad, les parecerá muy bien, a no ser que les hayan llenado la
cabeza de pajaritos.
Me
sorprendió también que se hiciera hincapié en el asunto de la ratio. Claro que
una disminución de la ratio aliviaría algo, pero no hay que engañarse, sería un
alivio; no más. Las causas de la situación que ha llevado a planteamientos como
este son mucho más profundas y complejas.
Si
está aumentando la conflictividad en la educación es porque está aumentando la
conflictividad en la sociedad. Familias desestructuradas, falta de valores,
manipulación mediática, internet mal utilizado, pobreza y un sinfín más de
causas que, debidamente entrelazadas, crean lo que tenemos. Por eso, reducir la
ratio, y conste que me parece urgente y necesario, solo aliviaría algo.
El
problema es mucho más hondo. Y acabo con el siguiente pensamiento, el que haya
habido una respuesta como la que habido ante esta iniciativa es la prueba más
clara de que sí hace falta en más de un instituto presencia policial, adecuada,
coordinada, pero presencia policial.
No
hemos de olvidar que es obligación de todo centro educativo del nivel que sea
atender y proteger a todo el alumnado, sin excepción; a los que van bien, sacan
buenas notas y quieren estudiar en paz, también.

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