FRASES PARA PENSAR.

SE DARÁ TIEMPO AL TIEMPO,
QUE SUELE DAR DULCE SALIDA A MUCHAS AMARGAS DIFICULTADES.

Cervantes en el Quijote.

domingo, 19 de abril de 2026

Progreso y progresistas.


A la hora de comunicarnos las personas es muy importante conocer el significado de las palabras que utilizamos. El no conocerlo o, peor aún, conocerlo parcialmente es motivo de confusiones y si lo hacemos deliberadamente una forma de manipulación intolerable.

Viene esto a cuento de la palabra progreso y progresista, sustantivo y adjetivo que de entrada suenan muy bien y se ven como algo siempre positivo, algo bueno, algo deseable.

Y es verdad, el progreso es positivo, bueno y deseable. Pero ahora viene la pregunta. ¿Qué decimos cuando hablamos de progreso y progresistas? ¿Qué significan exactamente estas palabras? ¿Qué queremos decir cuando hablamos de progreso en educación, en sanidad, en medio ambiente, en migración, en justicia, en cultura…?

Nadie lo sabe realmente; además para cada persona puede tener, y tiene de hecho, un significado diferente. Y esto nos lleva a la conclusión de que en realidad son hoy en día palabras vacías de contenido, o sea que  significan todo y nada a la vez. Solo son bonitas y suenan bien porque designan algo deseable, pero ese algo deseable es humo, nada tangible, nada concreto ni evaluable. Y por supuesto nada consensuado a nivel social.

Apropiarse de una palabra así usándola como bandera de una ideología es a todas luces una vergonzosa y hasta burda manipulación que bloquea el verdadero progreso, al que solo se llega a través del diálogo y el consenso.

Se puede admitir que exista una ideología llamada izquierdas, término este más que discutible hoy en día, pero identificarlo con progreso, progresistas, es una falacia, una falsedad que no resistiría un mínimo análisis semántico serio y objetivo.

El hecho de hablar de derechas e izquierdas es una simplificación de la realidad falsa y maniquea, pero muy útil para manipular a la ciudadanía y alcanzar o mantenerse en el poder, impidiendo así el verdadero progreso social. Pero el identificar izquierdas con progreso y progresistas, es el colmo de la manipulación porque son las tres palabras vacías de contenido, huecas, que para nada describen la rica y compleja realidad social.

Estoy convencido que la gran mayoría de los ciudadanos, sobre los temas más importantes y candentes que vivimos en estos momentos, pensarían lo mismo o muy parecido, y si les preguntáramos luego si son de derechas o de izquierdas se decantarán a un lado o al otro por partes iguales.

Y ahí estaría el progreso de verdad. En lo que pensarían si les fuera posible pensar en libertad, sin el corsé lamentable, y trasnochado de derechas fascistas e izquierdas progresistas.

Pero como dice la triste y odiosa frasecita, es lo que hay. Sí, es lo que hay. Una inmensa mentira, una gigantesca construcción donde nada es lo que parece. Y donde la verdadera comunicación es imposible.

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