FRASES PARA PENSAR.

SE DARÁ TIEMPO AL TIEMPO,
QUE SUELE DAR DULCE SALIDA A MUCHAS AMARGAS DIFICULTADES.

Cervantes en el Quijote.

martes, 1 de enero de 2013

Receta.Olla aranesa.


Ya se ha instaurado como tradición entre nuestros “amigos de Valencia” o “los del Movi”, como también decimos, quedar una noche en casa, poco antes de acabar el año, para degustar una olla aranesa en homenaje a nuestros muy queridos Pirineos y a nuestras barrigas, algunas de las cuales ya empiezan a marcar la curva de los años.
Este sábado pasado, 29 de diciembre, cenamos bien a gusto, una olla aranesa que estuvo tres horas largas cociendo con fuego de leña. Luego charlamos y  acabamos cantando aquellas canciones de nuestra juventud, cuando pensábamos que iba a cambiar el mundo, que íbamos a cambiar el mundo…Todo esto, envuelto por el ambiente grato y acogedor que sabe crear Isabel. Estuvo bien, creo yo.
Ahí va la receta de nuestra olla aranesa.

Ingredientes aproximados para 18 personas.

Dos huesos de ternera.
Un hueso de jamón.
Un espinazo de cerdo, no entero, claro.
Un rabo de cerdo.
Media gallina.
Medio pollo.
200 gr. de magro o solomillo de cerdo.
200 gr. de ternera para guisar.
Medio pato.
8 pelotas no muy grandes.
Medio repollo.
8 zanahorias.
1 bolsa de acelgas troceadas.
2 ramas de apio.
2 nabos.
2 puerros.
2 botes de alubias blancas.
2 botes de garbanzos.
400 gramos de fideos medianos.
200 gramos de arroz.
10 o 12 pastillas de caldo de carne.
Pimienta negra en polvo y sal.

            Sea el perol de considerables dimensiones para trabajar a gusto. Sofríanse todos los huesos y la carne, sin prisa, removiendo con frecuencia. Cuando ya estén sofrititos, llénese el perol de agua y añádanse entonces las hortalizas, las verduras, las pastillas de caldo y la pimienta. Déjese cocer el conjunto unas dos horas, removiendo de vez en cuando. Sucederá que el caldo habrá adquirido consistencia, y un exquisito aroma invadirá el lugar; entonces añádanse los garbanzos y las alubias. Siga removiéndose. Un cuarto de hora después añádase el arroz y los fideos. Siga removiéndose. Rectifíquese ahora, si procede, la cantidad de caldo y de sal. Y tras unos quince minutos más, sáquese la olla del fuego y déjese reposar.
Este plato llama al vino. Un buen tinto casa perfectamente con este manjar.
¡Qué aproveche!...y feliz año a todos.

lunes, 31 de diciembre de 2012

Feliz 2013.


Pasamos Isabel y yo, la nochevieja de 1991 acampados en el valle de Conangles, cerca del valle de Arán, a 2000 metros de altitud, solos. Una “torrá de chulles”, la bota de vino y dulces de postre. Luego, a la caída del sol, a la tienda hasta la media noche, cuando nos tomamos las doce “pasas”, pues las uvas se congelan en estas circunstancias.
Y el lujo de empezar el año bajo las estrellas del cielo pirenaico, y disfrutar de su primer día, envueltos por la luz de la alta montaña y el frío de la altura.
Desde este recuerdo, junto a otros muchos, y con la esperanza de repetir estas noches inolvidables,

Feliz año 2013


                    Isabel y Jesús.

La tienda en el valle de Conangles.
Isabel contempla la tienda.
"Les chulles" el pan y la bota junto al fuego.
Las montañas y el fuego. ¡Qué combinación!
El fuego, que nos permitió llegar a la noche.
Al día siguiente, 1 de enero de 1992 el día es frío y azul. ¡Un espectáculo!
Y si quieres ver y escuchar un vídeo bonito, pulsa a continuación. La música ya la he puesto en la entrada Aquella noche en Ansó, pero el montajito me ha gustado; tiene "su aquel". Ahí va para felicitaros el año desde el Pirineo y...en aragonés.

jueves, 27 de diciembre de 2012

Felices fiestas, Sra. Consellera de Medio Ambiente.


Yo no me olvido de las tierras quemadas, Sra. Consellera; espero que usted tampoco, porque supongo que sabrá que los incendios se apagan en invierno.

Felices fiestas.






martes, 25 de diciembre de 2012

Un cuento de Navidad.


Érase una vez un país muy lejano. En un pueblo de aquel lejano país, vivía un niño llamado Eric. Se acercaban la Navidad y Eric estaba triste, porque sus papás estaban separados y, no sabía muy bien por qué, hacía mucho tiempo que no veía a papá. Bueno, en realidad no lo sabía, ni muy bien ni muy mal. No lo sabía. "¿Es que papá ya no me quiere, por qué no me coge el teléfono cuando llamo, o es que mamá hace trampas y no me deja verlo?" Cada día pensaba una cosa. Y era un lío, porque Eric quería de verdad a los dos. 
El último día de “cole”, ya casi a la hora de salir, entró en su clase un señor a hablar con su “seño”. Algo le dijo que ese señor, al que había visto alguna vez por el "cole" podía hacer algo por él, podía ayudarle. Se levantó de su sitio, se le acercó y le dijo: “señor, ¿puedes hablar con mi mamá para que pueda ver a mi papá?”.
La mirada triste de Eric se cruzó durante un instante, que le pareció eterno, con la mirada de aquel hombre, que también se puso muy triste. Y entonces sucedió algo inexplicable. Todos se quedaron quietos, la “seño” también, muy quietos. Sólo se movía aquel hombre, que empezó a sonreir y que, cogiéndole de la mano, lo sacó de la clase.
Pero el pasillo ya no era el pasillo de su “cole”, ni la calle era la calle, ni el paisaje era el paisaje cotidiano. Andaban solos por un hermoso camino, a través de campos muy verdes, con árboles, flores y sembrados, bajo un cielo muy azul. No hacía frío y soplaba una brisa tibia y suave. El sol brillaba en lo alto.
Eric no tenía miedo, se sentía bien y le preguntó al hombre: “señor, ¿a dónde vamos?” El hombre, mirándolo, le dijo: “a buscar a tus papás”. Eric se dejó llevar. Se sentía seguro. ¿Será Papá Noel?, ¿será algún Rey Mago?, ¿será Jesús? Le daba igual. Se fiaba. Se sentía extrañamente acogido.
Un ratito después, tras una curva del camino, llegaron a una casa con jardín. A Eric le sonaba, pero no sabía de qué. El hombre no dijo nada. Le dejó a Eric mirar. Se veía una casa triste, muy triste y oscura y, aunque era casi Navidad, no tenía ni un solo adorno, y lo peor era… aquella horrible alambrada de espinos que la partía en dos de arriba abajo.
El hombre le dijo: “vamos”, y apretándole fuerte la mano, entró en el jardín. Eric dio un salto. El jardín estaba habitado, a ambos lados de la alambrada, por seres monstruosos, de auténtica película de terror. El hombre le dijo: “no les tengas miedo, tú eres más fuerte”. Aquellos seres no les miraban, miraban al porche de la casa y entre ellos...
“¿Quiénes son?” dijo Eric. “Pregúntaselo tú”,”grita fuerte”. Eric se soltó de la mano del hombre, y haciendo cuenco con sus manitas gritó: “¿Quiénes sois, monstruos?” Entonces, todos se volvieron hacia él, y sintió frío en lo más hondo de su alma, y sintió miedo, y giró sobre sus talones para salir corriendo de aquel horrible sitio, y lo hubiera hecho, si no hubiera sido porque el hombre lo cogió firme por los hombros, y mirándole a los ojos, con una infinita dulzura, y una sonrisa como él jamás había visto, le repitió “no les tengas miedo, tú eres más fuerte”.
Y ya sin miedo, Eric se volvió de nuevo, y vio en el porche de la casa, separados por la alambrada, a sus papás. Estaban sentados, muy tristes. Cada uno miraba a una parte distinta, pero en realidad no miraban nada.
Eric entonces gritó: “¡papá, mamá, os quiero, os quiero a los dos!”. Ellos parecían no escuchar. Y Eric, echó a correr hacia ellos, mientras los monstruos le gritaban: “soy el odio, soy la rabia, soy la desconfianza, soy la venganza, soy el despecho, soy el egoísmo, soy la mentira, soy la manipulación, soy el miedo…”y aullaban y gruñían; y Eric, en medio de aquella algarabía, seguía corriendo hacia sus papás, y quería abrazar a los dos, refugiarse en ellos, pero no podía, pues la alambrada los separaba y él no quería sólo a uno, quería a los dos.
Ya estaba cerca. No tenía muy claro si estaba en el lado de papá o de mamá. Repitió: “os quiero a los dos, a los dos, ¿no lo entendéis?”, y ya casi junto a ellos, les miró a los ojos y  se abalanzó contra la horrible alambrada, y cuando esperaba sentir el dolor de las aceradas púas clavándose en su cuerpo, se vio de rodillas frente a ellos, frente a sus papás, llorando como no había llorado nunca; pero sintió que no era de pena. No había monstruos, y la valla ya no estaba. Se encendieron las luces de Navidad, y papá y mamá juntos, se sonrieron y le sonrieron…
“Mira, aquí están tus papás Eric, han venido a por ti”, dijo la “seño”. Y Eric se volvió y vio a sus papás en la puerta de la clase, mirándole, y los vio comentar algo y sonreir. Salió como un rayo y los abrazó a los dos, a los dos a la vez, como pudo, con sus bracitos…
Y el señor al que le había preguntado: “señor, ¿puedes hablar con mi mamá para que pueda ver a mi papá?”, le sonrió también y le guiñó un ojo.
Y Eric se fue con sus papás, porque aunque no vivían juntos, eran sus papás y los quería a los dos con todo su corazón. ¡Ahora sí era  Navidad!

lunes, 24 de diciembre de 2012

Feliz Navidad



Estando allí, le llegó el tiempo del parto, y dio a luz a su hijo primogénito; lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no encontraron sitio en la posada.
Lc. 2, 7

Así de simple, así de sencillo. Así de humilde y discreto. Que Dios nos de la luz necesaria para entender la grandeza de este sencillo acontecimiento, la profundidad insondable de sus consecuencias, y el gozo de saber que ese nacimiento nos abrió, y nos sigue abriendo, el camino hacia la vida, hacia la paz y hacia la luz. Porque, aunque a veces parezca intransitable…se puede pasar. Él pasó.

Y si queréis un villancicos aquí tenéis tres. El primero, muy simpático. El segundo y tercero, dos versiones de Noche de Paz.

Feliz Navidad.

                        Isabel y Jesús.


Y nos encontramos allá arriba...Salvaguardia. Agosto de 2011.

Macizo de la Maladeta desde el sendero al Port de la Picada. Benasque.
Señales en el Portillón de Benasque.
El Aneto desde la cima del Salvaguardia.

Fue el 4 de agosto del año 2011. Estábamos acampados Isabel y yo en el valle de Arán, en un precioso rinconcito, junto al río Garona, a los pies del bosque de la Baricauba.
El hijo de mi amigo Ramón, también amigo y también Ramón, estaba de acampada en el valle de Benasque con su grupo scout. Preparando el campamento, Ramón había pensado, que nos encontráramos un día en algún lugar entre ambos valles. Y así lo hicimos. El lugar elegido fue el Portillón de Benasque, enclave mítico en la historia del pirineísmo.
Ellos habían salido el día antes de su campamento, y yo salí esa misma madrugada de la Artiga de Lin. Como me sobró tiempo, subí primero al Salvaguardia. Luego, al bajar, nos encontramos en el punto previsto; ellos subían del valle, yo bajaba de la montaña. ¡Qué bonito!
Para mi fue mágico, por lo que tuvo de inmersión en mis propias y cada vez más lejanas raíces. Para ellos misterioso, al encontrarse allá arriba con un hombre, que no sabían de donde venía ni a donde iba…y que durante un rato les hablo de aquel mundo para ellos nuevo y para él ya viejo conocido.
Sí, durante un rato, sentados en el Portillón, les conté historias y leyendas, les respondí a sus preguntas, les descifré lo que estaban viendo. Volví muchos años atrás en mi vida. Fue como entonces…Luego, tras acompañarles un trechito, nos despedimos. Ellos volvieron a su campamento, en el valle de Benasque, y yo a mi tiendecita, donde me esperaba Isabel, en el valle de Arán.
Fue bonito el encuentro, y es bonito el recuerdo.
Gracias Ramón.

NOTA: Para ver las fotos pulsa en el enlace Nos encontramos allá arriba...Salvaguardia.. Si quieres el track de la ruta, pulsa a continuación Salvaguardia. 4 de agosto de 2011.¡Ojo! es un track de verano. Con nieve hay riesgo de aludes y dificultades, sobre todo en el Salvaguardia.

domingo, 23 de diciembre de 2012

Nuestra paga extra de Navidad.


Casualidades casuales. Coincide el primer año del gobierno de Rajoy, con la no-paga extra de Navidad de miles y miles de españoles, yo entre ellos; paga que a algunos nos servía para darnos alguna alegría y a otros muchos, tan sólo para poder seguir simplemente viviendo. Conozco gente que no sé cómo se lo va a montar.
No soy lo estúpido o lo cínico, o ambas cosas, que hay que ser, para exigir a Rajoy, que en un año arregle lo que Zapatero reventó en ocho. Es de sentido común. Y ya sé todos los "bla, bla" que los incondicionales del “antiguo régimen” dirán ante este planteamiento. Pero dos y dos son cuatro, aquí y en Madagascar.
Ahora bien, también sé que durante esos ocho años, todos, sin distinción de color, despilfarraron. Y despilfarraron lo que no era suyo, lo que era nuestro y ahora lógicamente no nos pueden dar.
Pienso en lo que costaría montar un Ministerio de Igualdad, para luego desmontarlo, claro, porque era una simpleza y una majadería; así no se llega a la igualdad. O cambiar todas las señales de máxima 120, para luego volverlas a cambiar. ¡Bonito experimento! PSOE
Pienso también en el aeropuerto de Castellón, donde sólo aterrizan los pájaros, la Ciudad de la Luz de Alicante o el Ágora de Valencia, instalaciones carísimas y poco útiles o inútiles del todo. PP.
Y hay más, mucho más que todos conocemos… y lo que no conocemos. Y claro, ahora no hay paga extra. ¿Cómo va a haberla? Pero ¡ojo!, a esto no se ha llegado en un año como he dicho antes; el estado del bienestar, que dicen, no se está destruyendo sólo en este último año.
Lo que más me irrita es que muchos de los responsables de todo esto sigan en sus cargos, en sus despachos, o en los despachos de sus amigos, sigan con sus conferencias, sigan viviendo como pachás, bien cebados por la sangre que nos han chupado a todos.