FRASES PARA PENSAR.

SE DARÁ TIEMPO AL TIEMPO,
QUE SUELE DAR DULCE SALIDA A MUCHAS AMARGAS DIFICULTADES.

Cervantes en el Quijote.

martes, 20 de diciembre de 2016

Pasó el temporal.

Bueno, ya pasó. Un temporal de levante con todas las de la ley. Desde el viernes hasta el lunes, 131 litros, aquí, en el pluviómetro de casa. Y tras la tempestad, la calma. Hoy, el día ha sido espléndido, soberbio.
Hay que lamentar desgracias personales, daños en el campo y en las infraestructuras. Son las sombras del temporal. Sus luces, mucha agua al secano, a los montes, al subsuelo, para que vuelvan a brotar las fuentes. ¡Falta hacía! Los animales lo agradecerán también.
Pero que nadie piense que la sequía está acabada. No. Estará acabada si a partir de ahora empieza a llover con más frecuencia y más moderación. Lo que ha pasado es que en noviembre y diciembre, ha llovido más que en el resto de un año en el que no hemos llegado ni a los 450 litros. Tampoco ha sido pues tanto, sólo se ha normalizado un poco la situación, al menos por aquí.
Así es este clima nuestro. ¡Qué le vamos a hacer!

Por si a alguien le interesa, a continuación están los datos de precipitaciones medidos en la terraza de mi casa durante 18 años.


1999
2000
2001
2002
2003
2004
2005
2006
2007
2008
2009
2010
2011
2012
2013
2014
2015
2016
Meses
Litros
Litros
Litros
Litros
Litros
Litros
Litros
Litros
Litros
Litros
Litros
Litros
Litros
Litros
Litros
Litros
Litros
Litros
Enero
6
27
49
38
17
2
0
81
41
9
39
100
8
25
8
10
11
1
Febrero
3
0
25
0
66
50
65
39
35
57
24
52
7
0
50
21
12
3
Marzo
72
111
16
29
30
105
7
11
50
6
75
64
101
28
50
23
132
22
Abril
9
24
66
83
67
77
31
30
84
12
53
70
58
60
114
16
8
27
Mayo
6
30
67
137
117
108
36
38
28
160
4
88
75
0
39
7
14
45
Junio
0
13
8
6
6
13
25
4
30
83
0
46
8
17
11
21
81
3
Julio
57
3
1
81
8
11
29
2
1
3
14
5
11
5
11
28
23
0
Agosto
1
11
3
26
100
0
18
11
10
9
0
29
6
3
45
0
24
24
Septiembre
96
5
111
27
123
79
24
27
123
30
277
37
7
23
0
69
30
34
Octubre
58
297
86
25
63
21
8
19
157
181
20
56
44
182
7
13
42
30
Noviembre
13
1
36
13
22
6
108
165
0
30
4
19
118
54
4
101
75
104
Diciembre
10
28
63
35
17
101
11
15
71
40
77
27
9
0
12
37
0
148

325
523
482
462
619
571
362
361
589
611
548
493
444
397
351
346
452
441


lunes, 19 de diciembre de 2016

Eso es de ser un "maleducao", señor Zidane.


Será que soy ya mayor. Será que estoy “chapao a la antigua”. Será que no me adapto a los nuevos tiempos, pero lo que oí ayer en la televisión, esperando al tiempo, me dio vergüenza y me cabreó. ¡Qué queréis que os diga!
El señor Zidane soltó públicamente, no sé en qué momento, si en una entrevista, en una rueda de prensa, o vete tú a saber cuándo, que la temporada, no sé cuál ni me importa, había sido la hostia. Y se quedó tan pancho.
Cuando cada noche, estoicamente soporto los deportes del telediario, para no perderme “El tiempo”, lógicamente no hago ningún caso, pero el exabrupto me sorprendió, y miré. Me salió del alma decirle, imbécil, más que imbécil.
En primer lugar me parece una expresión de mal gusto, basta, soez, pobre, desagradable. Una expresión perfectamente sustituible por otras muchas, muchísimas, que indican lo mismo pero de un modo más normal, más elegante. Precisamente el castellano es extremadamente rico para expresar con él cualquier pensamiento de un modo correcto.
En segundo lugar, veo una fuerte carga antieducativa. Para muchos niños y jóvenes, desgraciadamente a mi parecer, las gentes del fútbol son modelos a imitar. Si ese individuo, delante de toda España, dice semejante expresión, ¿por qué el chiquillo no va a poder usarla en el ámbito privado? ¡Qué más da que papás y profesores peleemos por que tengan un lenguaje correcto, adecuado a las circunstancias! El taco, la expresión soez tiene su momento cuando hemos perdido los estribos o el impacto nos descoloca. No antes, no en cualquier sitio.
Y en tercer y último lugar, la expresión es una blasfemia. Claro que, hoy en día, parece que ya no existen las blasfemias. Hace tiempo dejaron de sonar mal a demasiada gente. Pero sigue habiendo personas a las que las blasfemias les molestan, les hieren, y están en su derecho. ¿O no? Entre liarse a tiros por una caricatura de Mahoma y blasfemar públicamente, ante millones de personas, sin recato alguno, creo que hay un término medio. El del respeto que todos merecemos.
Pero bueno, es lo que hay. El endiosamiento de las gentes del fútbol, impulsado, no por el deporte en sí, sino por las ingentes cantidades de dinero que mueven, los ha elevado por encima del bien y del mal. Ya no tienen límites. Hace tiempo les dijeron que eran dioses, y se lo han creído. Pero no lo son.

domingo, 18 de diciembre de 2016

Receta. Gazpacho manchego de la princesa Micomicona.

¡Con qué placer degustaría un gazpacho así, con su princesa Micomicona, el gallardo y gentil caballero!

Ya hace tiempo publiqué en el blog mi receta de gazpacho manchego. Tal y como sale siguiendo la receta está muy, pero que muy bueno, pero le he dado una vuelta más de tuerca al asunto. A la nueva receta le he llamado, gazpacho manchego de la princesa Micomicona, pues principesco y nobilísimo es el plato.
Los ingredientes son los mismos que en la receta anterior. Para 12 o 15 personas serían los siguientes:

Aceite de oliva.
1 pollo.
2 codornices.
1 conejo.
1 bote de tomate triturado de 1 Kg.
½ Kg. de rebollones o champiñones.
2 docenas de caracoles precocinados (optativo).
10 pastillas de caldo de carne.
2 docena de almendras.
2 cabezas de ajos.
1 bote de pebrella.
Perejil.
Laurel.
4 paquetes de torta de gazpacho.

Deposítese en una olla a presión, de 8 a 10 litros, toda la carne debidamente troceada, el laurel y las pastillas de caldo. Llénese de agua lo máximo posible y cuézase durante tres cuartos de hora desde que nos avise la válvula con su piiiiii, fffffff,ssssss,piiiiiiii.
Cuando se pueda abrir la olla sin que acontezca un cataclismo culinario, y se pueda manipular la carne sin quemarse los dedos, desmenúcese toda ella y resérvese. Apártese el hígado del conejo. El caldo resérvese también.
A continuación, en un caldero de dimensiones adecuadas, sofríase con aceite de oliva los rebollones o champiñones, el tomate y los ajos, y cuando ya esté bien sofritito, añádase la carne que teníamos reservada. Désele a todo varias vueltas para que se mezcle bien, y enseguida viértase el caldo al que se le añadirán los caracoles.
Déjese cocer todo, a fuego medio, una media hora larga. Luego añádanse los trozos de torta y remuévase todo bien. ¡Ojo a partir de ahora! Si se reduce demasiado el caldo, añádase más agua y en cualquier caso remuévase con frecuencia para que no se pegue.
Después de unos cinco minutos espárzase por encima del hervor una salsa hecha con el hígado del conejo, dos o tres ajos, las almendras y el perejil, todo bien picadito y disuelto en dos o tres cucharadas de caldo. Sígase removiendo y cuézase unos diez minutos más como máximo. Y ya está.
La pebrella yo la pongo en dos momentos. Primero al echar el caldo, dos cucharadas soperas, y luego, al echar la torta, otras dos.
El que salga caldoso o espesito va con gustos. A mí me gusta espesito. Esto se controla vigilando y rectificando, si es menester, la cantidad de caldo al echar la torta, ya  que absorbe mucho, aunque es mejor no tener que hacerlo.
Como habréis visto la primera parte la hago con olla a presión y con gas. La segunda, si es posible, prefiero hacerla con fuego de leña en un recipiente ancho para poder trabajar más cómodamente. Pero también se podría hacer con gas.
Y a comer a gusto. Hecho el gazpacho de esta manera, es como dicen por aquí, “figa mos”. No hay que preocuparse más que de disfrutar del plato y del buen vino que debe acompañarle. Y de la compañía, ¡claro!

¡Que aproveche!


NOTA: La Princesa Micomicona es un personaje del Quijote inventado por el cura, el barbero y Dorotea para hacer regresar al Quijote a su pueblo e intentar que entre razón. Pienso que el bueno de don Quijote, si invitara a gazpacho a la susodicha princesa, le haría un gazpacho como éste, ya que, haciéndolo de este modo, no se vería obligada a separar la carne del hueso, tosca tarea ésta, pues ya lo habrían hecho por ella.

sábado, 17 de diciembre de 2016

Una cadena de solidaridad.


Pasó el otro día, y fue uno de esos momentos que te reconcilian con la humanidad. Un momento fugaz que surgió de un modo tan natural, tan espontáneo, que casi me da miedo describirlo por si, sin querer, lo estropeo de algún modo. Pero os lo voy a contar porque tampoco me parece justo disfrutarlo yo solo.
Andaba por el monte con un grupo de unos cincuenta chavalillos y chavalillas de unos doce o trece años. Junto a mí, iba alguien a quien sabíamos todos que la marcha de doce kilómetros le estaba costando más que a los demás, pero que la estaba haciendo con un esfuerzo, un valor y una alegría, admirables.
Llegados a un punto en que el camino se hacía escarpado, les dije que esperaran para adelantarme, ojearlo, y asegurarme de que era factible pasar por allí. Y lo era, así que les di paso.
Había que ascender un terraplén entre grandes bloques de roca. Enseguida me acordé de mi admirable acompañante que se había quedado, abajo, en el grupo. No tuve tiempo de bajar a ayudarle. Sus compañeros, de un modo rápido, sin que mediara orden alguna por mi parte, formaron un camino por el que ascendió sin ninguna dificultad, de brazo en brazo, de mano en mano, arropada por espontáneas palabras de ánimo.
Desde donde yo estaba la imagen era preciosa, conmovedora. Veía una cadena de solidaridad por la que el grupo se afianzaba como grupo. Yo les había dicho antes de salir, "vamos a andar, juntos, apoyándonos unos a otros, no dejando que nadie se sienta solo." Y lo estaban haciendo de un modo tan natural, tan elegante, tan rotundo... Y sé que no por obediencia al “profe”, no, sino por algo mucho más importante, mucho más profundo, mucho más hermoso. Además, no le dieron al magnífico gesto ninguna importancia. Habían hecho lo que tocaba hacer.
Cierto que les cuesta callar, atienden a días, y a veces hacen tonterías. Después de todo, cada uno es hijo de su padre y de su madre, y algunos llevan ya pesadas mochilas en el camino de su vida. Pero son capaces de hacer cosas tan grandes como éstas sin que nadie se las pida, sin que nadie se lo organice, sin deseo de espectáculo, ni de gratificación alguna. Simplemente porque es mi compañero, mi compañera y ahora me necesita.
Y como me necesita, ahí estoy yo, ahí estamos nosotros, ahí está el grupo. 

¡Gracias chavales!