Fue un auténtico privilegio poder disfrutar del
eclipse de sol, el último día del invierno, en el equinoccio de primavera, ascendiendo a una montaña en los
Pirineos, el Castillo Mayor, de 2020 metros.
La capa de nubes altas, que avanzaban desde el sur,
facilitó mucho el que lo pudiera contemplar y fotografiar a placer. Si hubiese estado despejado o cubierto, no hubiese podido hacerlo con mi camarita.
La ascensión fue mágica; le dedicaré una próxima
entrada porque bien lo merece. De momento ahí van algunas de las fotos que le hice al sol.
Nunca en mi vida había subido una montaña acompañado por un eclipse. ¡Fue una experiencia única!
FOTOS HECHAS DIRECTAMENTE AL SOL.
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FOTOS HECHAS A TRAVÉS DE LAS GAFAS DE SOL.
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