Sr. Mazón:
No sé
muy bien cómo decir lo que creo que debo decir sin ofender a nadie ni herir
ninguna sensibilidad sr. Mazón, porque hay mucha gente muy herida. Pero vaya por delante que no le deseo a nadie,
a ningún político, sea del signo que sea, estar en su piel.
Creo
que, si por usted hubiera sido, habría dimitido mucho antes, así lo ha dicho. Y debía hacerlo,
claro, pero no porque sea un asesino, sino porque no estuvo a la altura de las
circunstancias. Creo que su vida, como la de otros muchos, habrá sido un
infierno desde aquel fatídico 29 de octubre. Y creo que usted también ha sido una
víctima de la DANA.
Estoy
además convencido de que hubiera estado quien hubiera estado en su puesto, las
cosas no habrían sido muy diferentes, porque a sus errores, que los hubo, hay
que añadir muchos más, técnicos y de toma de decisiones, cuyos responsables
nunca lo pagarán. Y porque las dimensiones de la catástrofe natural que
sufrimos superaron ampliamente todas las previsiones imaginables. Pero esta consideración no le exime de su responsabilidad.
También
he de decirle que desde el primer momento tuve claro lo qué iba a pasar con
usted, porque la desleal y vergonzosa manipulación política que se ha hecho de
esta tragedia desde el minuto cero, ha sido, es y será un prueba más de la
absoluta falta de moral de muchos de nuestros dirigentes. Y del fracaso esencial
de nuestra democracia. “Si necesitan ayuda que la pidan”.
Rodó
la cabeza del turco.
Y
ahora ¿qué?
Pues
nada, sr. Mazón. Ahora nada. Si vuelve una catástrofe como aquella volverá a
pasar lo mismo que pasó, palmo arriba, palmo abajo. Porque en vez de analizar
lo ocurrido serenamente, entre todos, políticos de aquí y de allá, técnicos,
fuerzas de seguridad, ejército, se ha reducido todo a un largo, farragoso y confuso
proceso judicial, y a una despiadada lucha política aprovechando la tragedia; y
no es la primera vez.
La naturaleza
volverá a golpearnos, o una bomba o un virus. Y lo pagará la gente, una vez
más. Y los medios de comunicación, según sus vergonzantes servidumbres,
volverán a dirigir a los ciudadanos consternados, horrorizados, indefensos,
contra las cabezas de turco que sus “amos” hayan designado, como lo ha sido
usted ahora.
Y nos
harán creer que el pueblo soberano es el que ha conseguido algo. Y no, serán
los políticos de turno, haciendo leña del árbol caído, los que realmente habrán
conseguido sus objetivos.
Mire
usted, sr. Mazón, no sigo las noticias desde hace mucho tiempo, por salud
mental. Hoy sí. He leído y escuchado más o menos a todos, y la conclusión ha
sido demoledora. Ha pasado todo lo que sabía que pasaría y de la forma que iba
a pasar hasta el día de hoy.
Imagino
que mucha gente creerá haber conseguido algo con su dimisión. No, con su
dimisión se ha conseguido su dimisión. Y punto. Todo lo que podríamos haber
conseguido desde el honesto reconocimiento de los errores, desde el análisis
sereno de lo ocurrido y desde la decisión de no utilizar la descomunal tragedia
como arma política, no se ha conseguido.
Decía
usted que ya no puedo más, con razón; el horror es demasiado grande, el dolor
demasiado intenso.
Creo
que estará de acuerdo conmigo en que el mejor homenaje que podríamos haber
hecho a las víctimas es la unidad de todos ante la naturaleza ciega y desatada.
No era posible que fuera así, todos lo sabíamos, usted el primero.
Y esta
es para mí la gran lección de todo esto, y es triste. Nuestra democracia no
funciona. Ustedes, los políticos deberían planteárselo. Su primera misión es
proteger a los ciudadanos su vida y su libertad. No ha sido el caso, ¿verdad?
La imprevisión y la mala gestión de la catástrofe costo muchas vidas. La
manipulación posterior, nos quita libertad. Pregúntese si hubieran estado “los
otros” en lugar de los suyos si estaría ahora pasando lo mismo. No lo sé, pero es muy
posible que sí. Y ese no es el camino.
¡Qué
más puedo decirle sr. Mazón!

No hay comentarios:
Publicar un comentario