FRASES PARA PENSAR.

SE DARÁ TIEMPO AL TIEMPO,
QUE SUELE DAR DULCE SALIDA A MUCHAS AMARGAS DIFICULTADES.

Cervantes en el Quijote.

lunes, 3 de noviembre de 2025

Y rodó la cabeza de turco.


            Sr. Mazón:

No sé muy bien cómo decir lo que creo que debo decir sin ofender a nadie ni herir ninguna sensibilidad sr. Mazón, porque hay mucha gente muy herida. Pero vaya por delante que no le deseo a nadie, a ningún político, sea del signo que sea, estar en su piel.

Creo que, si por usted hubiera sido, habría dimitido mucho antes, así lo ha dicho. Y debía hacerlo, claro, pero no porque sea un asesino, sino porque no estuvo a la altura de las circunstancias. Creo que su vida, como la de otros muchos, habrá sido un infierno desde aquel fatídico 29 de octubre. Y creo que usted también ha sido una víctima de la DANA.

Estoy además convencido de que hubiera estado quien hubiera estado en su puesto, las cosas no habrían sido muy diferentes, porque a sus errores, que los hubo, hay que añadir muchos más, técnicos y de toma de decisiones, cuyos responsables nunca lo pagarán. Y porque las dimensiones de la catástrofe natural que sufrimos superaron ampliamente todas las previsiones imaginables. Pero esta consideración  no le exime de su responsabilidad.

También he de decirle que desde el primer momento tuve claro lo qué iba a pasar con usted, porque la desleal y vergonzosa manipulación política que se ha hecho de esta tragedia desde el minuto cero, ha sido, es y será un prueba más de la absoluta falta de moral de muchos de nuestros dirigentes. Y del fracaso esencial de nuestra democracia. “Si necesitan ayuda que la pidan”.

Rodó la cabeza del turco.

Y ahora ¿qué?

Pues nada, sr. Mazón. Ahora nada. Si vuelve una catástrofe como aquella volverá a pasar lo mismo que pasó, palmo arriba, palmo abajo. Porque en vez de analizar lo ocurrido serenamente, entre todos, políticos de aquí y de allá, técnicos, fuerzas de seguridad, ejército, se ha reducido todo a un largo, farragoso y confuso proceso judicial, y a una despiadada lucha política aprovechando la tragedia; y no es la primera vez.

La naturaleza volverá a golpearnos, o una bomba o un virus. Y lo pagará la gente, una vez más. Y los medios de comunicación, según sus vergonzantes servidumbres, volverán a dirigir a los ciudadanos consternados, horrorizados, indefensos, contra las cabezas de turco que sus “amos” hayan designado, como lo ha sido usted ahora.

Y nos harán creer que el pueblo soberano es el que ha conseguido algo. Y no, serán los políticos de turno, haciendo leña del árbol caído, los que realmente habrán conseguido sus objetivos.

Mire usted, sr. Mazón, no sigo las noticias desde hace mucho tiempo, por salud mental. Hoy sí. He leído y escuchado más o menos a todos, y la conclusión ha sido demoledora. Ha pasado todo lo que sabía que pasaría y de la forma que iba a pasar hasta el día de hoy.

Imagino que mucha gente creerá haber conseguido algo con su dimisión. No, con su dimisión se ha conseguido su dimisión. Y punto. Todo lo que podríamos haber conseguido desde el honesto reconocimiento de los errores, desde el análisis sereno de lo ocurrido y desde la decisión de no utilizar la descomunal tragedia como arma política, no se ha conseguido.

Decía usted que ya no puedo más, con razón; el horror es demasiado grande, el dolor demasiado intenso.

Creo que estará de acuerdo conmigo en que el mejor homenaje que podríamos haber hecho a las víctimas es la unidad de todos ante la naturaleza ciega y desatada. No era posible que fuera así, todos lo sabíamos, usted el primero.

Y esta es para mí la gran lección de todo esto, y es triste. Nuestra democracia no funciona. Ustedes, los políticos deberían planteárselo. Su primera misión es proteger a los ciudadanos su vida y su libertad. No ha sido el caso, ¿verdad? La imprevisión y la mala gestión de la catástrofe costo muchas vidas. La manipulación posterior, nos quita libertad. Pregúntese si hubieran estado “los otros” en lugar de los suyos si estaría ahora  pasando lo mismo. No lo sé, pero es muy posible que sí. Y ese no es el camino.

¡Qué más puedo decirle sr. Mazón!

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