FRASES PARA PENSAR.

SE DARÁ TIEMPO AL TIEMPO,
QUE SUELE DAR DULCE SALIDA A MUCHAS AMARGAS DIFICULTADES.

Cervantes en el Quijote.

lunes, 30 de mayo de 2016

Cena en honor a don Miguel de Cervantes.

Fue idea de nuestro amigo José Luis organizar una cena cervantina. Y así se hizo. Este sábado pasado degustamos manjares manchegos, con vajilla de barro y cuchara de madera, buen vino y postre de la época.
Antes de cenar, sentados ya en la mesa y debidamente ataviados, escuchamos un fragmento del Quijote.
Estuvieron presentes el autor homenajeado, don Miguel de Cervantes, taberneras, damas finas de aquel tiempo, una gitanilla, un fraile, un cura, el bachiller Sansón Carrasco, Sancho, don Quijote y otros comensales que vinieron vestidos del siglo XXI.
Aquí el menú:

Entrantes:
-Queso manchego.
-Jamón serrano.
-Duelos y quebrantos.
-Oreja con setas.
-Aceitunas.
-Ajoarriero.
Plato fuerte:
-Gazpacho manchego.
Postre.
-Magdalenas franciscanas.
-Membrillo.
-Torta de almendras.

Vinos exquisitos, café, copa y cava. Esto último igual no era tan cervantino, pero tocaba.


¡Honor y gloria literaria a don Miguel de Cervantes y Saavedra!

Sí, soy yo, transmutado en el Caballero de la Triste Figura.
Y esto la mesa, lista para recibir los manjares y a los comensales.

sábado, 28 de mayo de 2016

Recorte de 30.000.000 euros para el medio ambiente.

Era todo un precioso y extenso pinar hasta donde llega la vista y más. Ardió el 2012: 25.000 hectáreas.
Me ha sorprendido escuchar por la radio, de la boca de la mismísima “consellera” de Medio Ambiente, que ha asumido, de modo "muy responsable", el recorte de 30.000.000 euros al presupuesto de su departamento, pues entiende que es prioritaria la sanidad, la educación y la asistencia social, y el dinero no llega para todo, por decirlo de algún modo.
La señora “consellera” tiene razón. Son prioritarias la sanidad, la educación y la asistencia social. Pero, ¿no había otro sitio de dónde recortar? No lo sé. La verdad es que no lo sé. Yo, ciudadano de a pie, esas cosas no las sé.
Lo que sí sé es que el medio ambiente de la Comunidad Valenciana, parques naturales incluidos, está al borde del desastre. La sequía, las altas temperaturas, las plagas, el abandono de caminos, campos y pinares, la regeneración sin control de amplias zonas quemadas…
La combinación de un ecosistema frágil, como es el mediterráneo, con el cambio climático y el abandono del medio rural, nos llevará inevitablemente a una catástrofe medioambiental sin precedentes. Y no es catastrofismo. No hay más que salir al monte para verlo.
Sin embargo, parece ser que esto no les asusta demasiado, o que ni lo ven. De ahí la mansa aceptación del recorte y el silencio de los ecologistas, curioso por cierto. Esta es mi lectura de las palabras de la “consellera”. Ni conocen la realidad medioambiental, ni les importa. Tienen otras prioridades. Por eso se acepta tranquilamente y responsablemente un recorte de 30.000.000 de euros. Esto es lo que me decepcionó y me preocupó. Esa mansedumbre sin alternativas.
Porque, en verdad, pienso que ese recorte no es el problema, pues la solución no la va a dar el dinero, por mucho que inviertan. La solución está en alcanzar un consenso político, para trazar un plan de gestión medioambiental a largo plazo, que tenga como eje la revitalización del mundo rural y la “productividad” del medio natural.
Convertir la naturaleza en un inmenso parque para el disfrute de los urbanitas en vacaciones y fines de semana es económicamente inviable. La naturaleza tiene que ser “rentable”, como era antaño. Sólo así podremos conservarla. La no intervención en el medio natural, como preconizan ciertas corrientes ecologistas, es el camino más directo a su destrucción.
No, no es cuestión de más o menos dinero. Es algo mucho más complejo. Hay que conocer de verdad la realidad, ponerse de acuerdo, mirar a largo plazo, desechar prejuicios, ser creativos, escuchar a los técnicos…y luego ya hablaremos del dinero.
Pero de momento, para este verano, ni una cosa ni la otra. ¿Cómo lo veis? Y para hoy sábado ya dan 33ºC de máxima, y viento.

jueves, 26 de mayo de 2016

Hoy han venido a clase Bécquer y Miguel Hernández.


Ha sido bonito. Un momento realmente bonito. Y en educación, hoy en día, no hay tantos momentos que valga la pena compartir con la alegría de haber pasado un buen ratito.
En segundo de secundaria, en literatura, hemos estudiado a Bécquer y, entre otras tareas, debían aprenderse una rima y recitarla a los compañeros. Y lo han hecho, lo han hecho muy bien. Han vencido el apuro de plantarse delante de la clase y recitar un poemita de memoria. Hemos pasado un buen rato.
Y al final, como habíamos estudiado también qué es una elegía, para acabar “el recital”, les he leído ese poema maravilloso que Miguel Hernández dedicó a su amigo Ramón Sijé cuando murió.
Previamente les he hablado del poeta de Orihuela, de su ansia de saber, de su pobreza, de quién fue para él Ramón Sijé, de su vida breve, de su muerte injusta, como tantas otras en aquellos años terribles. Les he hablado también de los dos recitales que con compañeros suyos hicimos en el “cole”, hace ya mucho tiempo, y en los que recitaron también el poema.
Y he empezado: "En Orihuela, su pueblo y el mío, se me ha muerto como del rayo Ramón Sijé, con quien tanto quería".
Recitaba yo despacio, con sentimiento de lo que decía. Y ha sucedido “el milagro”. El silencio era absoluto. Y era un silencio natural, no impuesto por autoridad alguna. He percibido cómo, de algún modo, era el propio Miguel Hernández, el pastor poeta, el que ha entrado en clase y, a través de mí, les hablaba de su dolor por el amigo perdido. Sí, miraban y escuchaban de verdad. Y era para mí un placer infinito sentirme en ese momento entre mis alumnos, como cuando momentos antes recitaban ellos a Bécquer.
Y al final, cuando Miguel Hernández llama a Ramón Sijé diciéndole, "a las desalentadas amapolas del almendro de nata te requiero, que tenemos que hablar de muchas cosas, compañero del alma, compañero", ha seguido un silencio breve, roto por un aplauso espontáneo, discreto, contenido.

Sí, ha sido muy bonito. Aquí tenéis el poema entero. 


Yo quiero ser llorando el hortelano
de la tierra que ocupas y estercolas,
compañero del alma, tan temprano.

Alimentando lluvias, caracolas
y órganos mi dolor sin instrumento
a las desalentadas amapolas

daré tu corazón por alimento.
Tanto dolor se agrupa en mi costado,
que por doler me duele hasta el aliento.

Un manotazo duro, un golpe helado,
un hachazo invisible y homicida,
un empujón brutal te ha derribado.

No hay extensión más grande que mi herida,
lloro mi desventura y sus conjuntos
y siento más tu muerte que mi vida.

Ando sobre rastrojos de difuntos,
y sin calor de nadie y sin consuelo
voy de mi corazón a mis asuntos.

Temprano levantó la muerte el vuelo,
temprano madrugó la madrugada,
temprano estás rodando por el suelo.

No perdono a la muerte enamorada,
no perdono a la vida desatenta,
no perdono a la tierra ni a la nada.

En mis manos levanto una tormenta
de piedras, rayos y hachas estridentes
sedienta de catástrofes y hambrienta.

Quiero escarbar la tierra con los dientes,
quiero apartar la tierra parte a parte
a dentelladas secas y calientes.

Quiero minar la tierra hasta encontrarte
y besarte la noble calavera
y desamordazarte y regresarte.

Volverás a mi huerto y a mi higuera;
por los altos andamios de las flores
pajareará tu alma colmenera

de angelicales ceras y labores.
Volverás al arrullo de las rejas
de los enamorados labradores.

Alegrarás la sombra de mis cejas,
y en tu sangre se irán a cada lado
disputando tu novia y las abejas.

Tu corazón, ya terciopelo ajado,
llama a un campo de almendras espumosas
mi avariciosa voz de enamorado.

A las aladas almas de las rosas
del almendro de nata le requiero,
que tenemos que hablar de muchas cosas,
compañero del alma, compañero.

miércoles, 25 de mayo de 2016

Problema 9. Tres años sin exámenes de septiembre.

¡No tienes septiembre, chaval! ¡Jo...róbate!
Voy a ir analizando, en sucesivas entradas, uno a uno, los diez problemas que enumeré en la reciente Carta abierta al "Conseller" de Educación, Vicent Marzà; y voy a empezar por uno de ellos, el número 9 de la citada carta, por la rabiosa actualidad que va a adquirir este próximo mes de junio. La desaparición de la convocatoria de septiembre que perjudica, precisamente, a los alumnos más “débiles”.

Sí, es el tema de los exámenes de septiembre. Albergaba la esperanza de que la nueva “Consellería” nos los devolviera lo antes posible. Pero no, eso no lo han hecho. Parece ser que se han dedicado en cuerpo y alma a sus obsesiones ideológicas, y las cuestiones pedagógicas han quedado relegadas a un segundo plano.
Ahora bien, en honor a la verdad hay que decir que han justificado la decisión. El argumento es que, según sus datos, han concluido que no hay diferencia significativa en los resultados obtenidos por los alumnos entre hacer los exámenes extraordinarios en junio o en septiembre…
¡Claro! Los números son los mismos. Eso lo sabe cualquiera que conozca el percal y no sea lelo. Pero eso no significa que un alumno que apruebe en septiembre, pueda aprobar igual en junio. No. Eso significa que el alumno en cuestión, aprobará en junio, sí, pero aprobará sabiendo menos, bastante menos.
Parece que los sesudos señores que llegan a estas conclusiones desconocen que los criterios organizativos prevalecen demasiadas veces sobre los criterios pedagógicos, a menudo diferentes, a veces contrapuestos. También desconocen las consecuencias de esta fea realidad, como es el alto precio de una repetición evitable si hubiera habido convocatoria en septiembre, o el sufrimiento a medio y largo plazo de un niño o un adolescente que ha promocionado sin estar preparado para ello, aunque sus “papis” y él mismo se hayan quedado tan contentos. Y por supuesto, desconocen también el impacto negativo global para el nivel educativo de esta decisión. ¿O es que lo buscan por algún oscuro motivo?
Me he dado cuenta, ya hace mucho tiempo, que en cuestiones educativas no hay color político; pasa como con la corrupción. Están todos de acuerdo en reventar el sistema, bueno, en seguir reventándolo; aunque unos más que otros, desde luego.
De hecho, este siniestro acuerdo implícito y del que igual ni son conscientes, es demostrable viendo cómo los peregrinos argumentos con los que la “consellera saliente” justificó la aberración, habrán sido plenamente asumidos por el “conseller entrante”, bueno, entrado. Es la única explicación para que a estas alturas no haya corregido el despropósito.
Por eso nos encontramos en la difícil tesitura de aprobar a los alumnos sin que hayan alcanzado el nivel mínimo ni lejanamente, o provocar una saturación de repetidores, muchos evitables si tuvieran más tiempo para prepararse, que el sistema no podría soportar.
Hoy hasta aquí. Los argumentos que, a modo de perlas preciosas, la señora Catalá nos regaló, que ya publiqué en este blog, y que el señor Marzá, por lo que se ve, habrá recogido secretamente agradecido, fueron contenido de otra entrada.* Amontonar tanta estupidez y tan grandes desatinos en ésta podría resultar indigesto.

* Ver entrada del 17 de junio de 2014. Exámenes de junio, exámenes de julio.

martes, 24 de mayo de 2016

Tan ufanos de sí mismos.

Por estos caminos, simplemente existo, no pienso... y descanso.
En uno de mis recorridos por la sierra, llegué, a la hora de comer, a la agradable terracita de un asador protegida del sol por un frondoso plátano y unas cuantas sombrillas. Comí muy bien. Buen servicio, comida excelente y precio razonable.
Seis “guiris”, dos señores de mediana edad y yo, que iba solo, éramos los comensales. Y como los primeros hablaban en un tono moderado y yo estaba cerca de los dos “caballeros españoles”, pude, sin voluntad alguna por mi parte, escuchar casi íntegramente su conversación.
Patético. El 40% de las palabras que utilizaron fueron, tío, nano, joder, hostia y puta. Palmo arriba, palmo abajo. El vocabulario utilizado era pobre y soez, eso es evidente, pero es que además, casaba perfectamente con la absoluta falta de valores que se desprendía de las “historietas” que se contaban. Su comportamiento al volante, sus relaciones sociales cotidianas, sus planteamientos laborales…
No eran unos pelagatos. Llevaban coches caros, muy caros. Hablaban de chalets, y de apartamentos en playa y montaña. Hablaban de sus mujeres y de los niños…
 Y yo pensaba, quizá por deformación profesional, mientras degustaba un delicioso solomillo de ternera a la brasa, poco hecho, qué estarán transmitiendo a sus hijos estos señores, tan ufanos de sus tristes hazañas, tan convencidos de su superioridad sobre el resto del mundo.
Me dije, dejando descansar la mirada en el carajillito que me acababan de traer que, ¡claro!, luego pasa lo que pasa. Y no quise pensar más. Me lo tomé, pagué y volví a internarme en la sierra.

domingo, 22 de mayo de 2016

Carta abierta al Conseller de Educación, Vicent Marzà.

Era una calurosa mañana de mayo, en Valencia, y salimos a la calle por la libertad.
Esta mañana hemos salido a la calle para recordarle a usted, y a todos los que piensan como usted, que existimos y tenemos el derecho constitucional de seguir existiendo. Para recordarle que no somos enemigos sino aliados en la dura tarea de educar a nuestros niños y jóvenes. Para recordarle que estamos en una democracia donde el pluralismo y la libertad deben ser bienes preciados a los que no podemos renunciar.
Para ayudarle a que vea la realidad, porque, señor Marzá, usted no la ve. Usted lleva puestas las gafas de los prejuicios ideológicos que le impiden verla. Prejuicios que le han inoculado aquellos incapaces de superar la historia y le impiden hacer un análisis objetivo y sereno de lo que es el mundo de hoy.
La existencia de la educación concertada no es un problema. Los problemas son otros y, por si a causa de esa visión sesgada de la realidad no los ha visto, le voy a decir algunos:
1º La utilización de la educación como arma política, lo que provoca una gravísima inestabilidad en el sistema.
2º La falta de medios en la atención a la diversidad, lo que impide la adecuada integración de muchos alumnos.
3º La manipulación ideológica de niños y jóvenes, que supone un gravísimo atentado contra el derecho a educar de los padres según sus propios valores.
4º Los crecientes conflictos familiares que afectan a muchos alumnos y que convierten a los centros en auténticos campos de batalla.
5º El desprecio y arrinconamiento del castellano que priva a muchos alumnos de una herramienta clave para su futuro desarrollo personal.
6º La indefensión de los profesores ante multitud de agresiones verbales y en ocasiones físicas, a menudo de baja intensidad, pero que acaban haciendo mella.
7º La burocracia cambiante y frecuentemente confusa que ahoga muchas veces nuestro trabajo, haciéndonos perder mucho tiempo.
8º Los “experimentos pedagógicos innovadores” sin reflexión previa, sin planificación, sin medios suficientes para hacerlos con garantías, que están teniendo graves consecuencias.
9º La desaparición de la convocatoria de septiembre que perjudica, precisamente, a los alumnos más “débiles”.
10º La ausencia de controles de calidad en el sistema educativo que impide un seguimiento real del mismo y, como consecuencia, la imposibilidad de su regeneración.
Todos estos problemas, y más, provocan que el sistema educativo del que usted es responsable en este momento, tenga un nivel muy bajo y siga en caída libre, sea incapaz de integrar satisfactoriamente la diversidad del alumnado y esté, discreta pero excesivamente, politizado. Y esto sí son problemas de verdad, problemas que compartimos todos los que educamos, estemos en la pública o en la concertada.
Dedíquese a resolverlos y nosotros colaboraremos como siempre hemos hecho. No somos sus enemigos, señor Marzá. No nos excluya.
Cuando esta calurosa mañana de mayo, en una plaza de la Virgen abarrotada, he oído a la gente cantar eso de "guárdate tu miedo y tu ira porque hay libertad", me ha emocionado y a la vez me ha dado pena, porque esa canción la cantábamos en la década de los 70, cuando creímos posible una España reconciliada. Usted no había nacido.
No contribuya a romper ese sueño al que muchos aún nos aferramos. Aquí cabemos todos. Quítese esas gafas que le han puesto y analice la realidad, que hay mucho trabajo y hemos de hacerlo juntos.
Pero temo que no se las quite. ¡Cuánto se parecen a eso contra lo que creen luchar! ¡Cuánto se parecen! Creo que tendremos que salir a la calle por la libertad, más veces, muchas más  veces. Ojalá me equivoque.

Libertad para elegir y libertad para educar.
No a los recortes en la concertada.
Yo decido la educación para mis hijos. Educación de calidad, concertada.
Salvemos la concertada. Libertad y derecho a elegir. Nuestros hijos también son valencianos.
Los medios de comunicación observan. ¿Qué dirán?
Más de 250.000 familias ya saben a quién no votar.
Los medios de comunicación hacen parte de su faena. La otra parte es lo que dirán y cómo lo dirán.
La concertada no es enemiga de la pública.
¿Si os cuesta la mitad, por qué cerrarla?
Para educar todos somos necesarios. Marzá, no prescindas de ninguno

SEÑOR MARZÁ, GUÁRDESE SU MIEDO Y SU IRA PORQUE HAY LIBERTAD,Y... ¡ QUÍTESE LAS GAFAS, HOMBRE !

sábado, 21 de mayo de 2016

Debería ser sólo fútbol.


No lo entiendo. Y lo intento, de verdad que lo intento, pero no logro entenderlo. Y me indigno, y me enfado, y siento cómo una gran pena que se adueña de mí. Y después de la pena entra el miedo, lentamente, pero con pie firme.
Y esto me pasa demasiadas veces desde hace ya tiempo. Esta mañana, sin ir más lejos, cuando he oído al “Molt Honorable President de la Generalitat de Catalunya” decir muy contento que sí asistirá al partido de la Copa del Rey porque un juez ha autorizado a que los hinchas del Barça entren al estadio sus banderas, la mar de constitucionales ellas, y a renglón seguido ha cargado contra la delegada del gobierno porque al intentar prohibirlas ha conculcado derechos democráticos, pidiendo su cese inmediato; cuando le he oído decir esto, y me ha venido la imagen de cómo, la semana pasada, el "Molt Honorable..." avalaba públicamente la visita al Parlamento catalán de un asesino, con cuyo nombre no quiero ensuciar mi blog, me ha dado un "subidón” de indignación y un "bajadón" de pena y miedo que… flipas. Me ha parecido algo de un cinismo inaudito, de una incoherencia rayana en la demencia. Y eso es lo que me da pena y miedo, ese cinismo descomunal, esa incoherencia radical que nos aboca a la fractura social.
Si damos por sentado que lo que la señora Dancausa ha hecho es atentar contra la democracia y la libertad de expresión, creo que está bastante claro que el otro individuo atentó también contra la democracia, contra la libertad de expresión y además contra el primero de los derechos humanos, el de la vida, de mucha gente. Y su único lugar en la sociedad, ahora, si tuviera vergüenza y conciencia, debería ser un rincón de silencio y olvido. Por respeto a los que ya no pueden ver la luz del sol por culpa de su delirio. 
Y la una ha de ser cesada y el otro, que tiene la osadía de seguir en la vida pública,  todo el derecho a ser recibido en el Parlamento catalán. No lo entiendo. 
De verdad que no le entiendo señor Puigdemont. Sigan ustedes por ese camino. Están abriendo la caja de Pandora. ¡Qué pena y qué miedo!