FRASES PARA PENSAR.

SE DARÁ TIEMPO AL TIEMPO,
QUE SUELE DAR DULCE SALIDA A MUCHAS AMARGAS DIFICULTADES.

Cervantes en el Quijote.

jueves, 18 de agosto de 2016

Carta abierta a Pedro Sánchez.

Fernando VII, "el Deseado".
Todos le estamos mirando sr. Sánchez, esperando su decisión, por eso voy a contarle una historia, por si le ayuda a tomarla. (Ya sé que nunca la leerá)
A principios del siglo XIX hubo un reino que fue capaz de ganar una guerra y a la vez crear una constitución avanzadísima para su tiempo. Después, cuando volvió el rey, "el Deseado" le llamaban, rompió el sueño de progreso y libertad partiendo el reino en dos bandos enfrentados.
Los nombres de estos bandos cambiaron al paso de los años, en el fondo sólo los nombres, porque la semilla de la división y el enfrentamiento estaba echada, y germinó hasta dar su fruto más terrible ya en el siglo XX, una guerra civil.
En este reino, desde aquel infausto rey, hubo dos clases de políticos. Los que buscaban curar aquel desgarro y los que lo mantenían abierto y hurgaban impúdicamente en él.
¿Conoce la historia?¿Le suena de algo ese reino?
¿Qué clase de político es usted? Con su actitud ante el partido que ha ganado dos veces consecutivas las elecciones veo que se alinea en el bando de los que hurgan en la vieja herida. Actualiza aquel viejo desgarro. ¡Qué pena!
Le han ofrecido entrar en el gobierno. No ha aceptado. Le han pedido, al menos, que se abstenga. Tampoco. Se empecina en el no, impidiendo así formar gobierno. Podría al menos poner condiciones, buscar puntos de encuentro, consensuar… Pero es no, no y no.
¿Y cuáles son los argumentos con los que justifica su inamovible no? Le he oído dos. Uno, el rollo de las derechas involucionistas y las izquierdas progresistas. Mire sr. Sánchez, eso ni usted se lo cree. Actualmente esos conceptos no explican la realidad económica y social. Y usted lo sabe. Utilizar esas palabritas es una burda simplificación muy útil para manipular a demasiada gente. Y usted también lo sabe.
El otro, la cantinela de la corrupción. Primero le diría que quien esté libre de pecado que tire la primera piedra. Y luego, que los corruptos no son los partidos, son las personas. Y a las personas corruptas hay que extirparlas de los partidos y llevarles ante la justicia. Y punto.
El más elemental sentido democrático sr. Sánchez le debería llevar a considerar la voluntad de la gente expresada dos veces en las urnas, permitir un gobierno en minoría presidido por el sr. Rajoy y desde una constructiva y eficaz oposición, colaborar en la salida definitiva de la crisis, y recuperar la credibilidad que en otros tiempos tuvo su partido ante la ciudadanía. Ante mí, también. Sr. Sánchez. El PSOE es necesario en nuestro país.
De verdad, no le entiendo. Y me preocupa su empecinamiento. Pienso que está haciendo daño a su partido, nos está haciendo daño a todos. Está urgando en la herida, en vez de curándola.
Afortunadamente no está la sociedad española tan dividida y enfrentada como con su actitud da a entender. ¿No es la función de los políticos sumar fuerzas, disolver enfrentamientos, como responsables de la sociedad a la que sirven? ¿Por qué hace justo lo contrario? ¿A dónde va? ¿A dónde nos lleva? 
Y para acabar, sr. Sánchez una cosita más. Si la situación fuera la inversa y estuviera el Sr. Rajoy impidiendo la formación de un gobierno presidido por usted, diría exactamente lo mismo que le estoy diciendo. Porque lo importante, y eso creo que se le ha olvidado, no son los partidos políticos. Es la democracia. Es la gente. Es esta tierra a la que la gran mayoría de los que vivimos en ella llamamos España. 

miércoles, 17 de agosto de 2016

Aterrizo hoy y...

Aterrizo hoy en el pueblo con más de 30 grados y una humedad de esas que te hacen sentir la piel permanentemente pringosa. Pero no me quejo, ¡faltaba más! Días y días de montañas y valles, casi siempre solitarios, bajo el cielo azul, alguna tormenta despistada, pueblos pequeños, tranquilidad, siempre buena compañía, ¿cómo me voy a quejar?
Además, desconexión total. Ni prensa, ni radio ni tele. Huía de ellos, cuando los tenía a mano, como de la peste. Sólo montaña. Meditación, contemplación compartida o en solitario. El 5 de agosto, bonita celebración a los pies del Midí d´Ossau, de los 24 años de nuestra ascensión, Isabel y yo, juntos, a esa magnífica cumbre. (Ver entrada anterior).
Y hoy, viniendo por la autovía he iniciado el aterrizaje escuchando un momento Radio 5, todo noticias. Sólo un momento. Y… ¡jo! Me ha dado ya mucho material para nuevas entradas. Pero hoy no. Hoy aterricemos en paz con el bonito recuerdo, muy vivo, de nuestros queridos Pirineos.

Amanece, y el sol ilumina la montaña.

viernes, 5 de agosto de 2016

Midí d´Ossau. Veinticuatro años.


Una de las mil caras del Midí. Desde el Peyreget.
La conociste, la deseaste, esperaste el momento, y un 5 de agosto de 1992 llegaste a la cima. Hoy hace de eso 24 años.Y yo tuve el honor de acompañarte.
          Con el bonito y entrañable recuerdo compartido de aquel día,  te deseo, Isabel, muchos y venturosos días de montaña

sábado, 30 de julio de 2016

Su primer tresmil.



Es normal y bueno que aquello que nos gusta queramos compartirlo con la gente a la que queremos. Y parece que cuando lo hacemos nos guste más todavía.
Y además, si aquello que nos gusta sabemos que es bello, que es bueno, que tiene sentido de verdad para nosotros, la satisfacción de compartirlo es aún mayor.
Y esto es lo que le ha pasado a mi amigo Jose. A ti y a tu hijo va dedicada esta entrada que pensé escribir en cuanto enviaste a Isabel esas fotos de vuestra ascensión al Taillon. No he podido hacerlo antes. Mis “obligaciones” montañeras no me dejan un minuto libre.
Hace ya tiempo, tuve el privilegio de verte descubrir los Pirineos. Primero te impresionaron, incluso creo que te dieron algo de miedo. Luego fuiste entrando en ellos despacito, con humildad. Finalmente te entregaste entero, en cuerpo y alma.
Lo tuyo se pareció mucho a un bañista que se acerca a la orilla, contempla el mar y…

entra despacio,
temeroso, con mucho amor y recelo al agua,
introduce primero sus pies en la espuma,
y siente el agua subirle, y ya se atreve, y casi ya se decide.
Y ahora con el agua en la cintura todavía no se confía.
Pero él extiende sus brazos, abre al fin sus dos brazos y se entrega completo.
Y allí fuerte se reconoce, y se crece y se lanza,
y avanza y levanta espumas, y salta y confía,
y hiende y late en las aguas vivas, y canta, y es joven.

Eso te pasó a ti con las montañas. ¡Qué bien lo describe Vicente Aleixandre, en su poema En la plaza!
Y claro, el paso siguiente ha sido compartir esa experiencia con una de las personas que más quieres en el mundo, con tu hijo Fran. Le has llevado de la mano a ese mundo maravilloso que tanto amamos. Y has sido feliz viéndole a él feliz.
El Taillon, su primer tresmil con seis añitos. La marcha de aproximación, la noche en el refugio, el asalto a la cima. Mochila, cantimplora, algo de  comida, cuerda, crampones, piolet, la ropa de abrigo…
Y luego la victoria. La victoria sobre uno mismo, no sobre la montaña. La montaña es invencible, aunque la “conquistemos” mil veces. La victoria siempre es sobre nosotros. Y el goce de la contemplación del mundo desde allá arriba, de esa satisfacción íntima de haberlo logrado, de los “placeres mundanos” de regreso al valle, que también tienen su sitio.
Todo esto y más le has enseñado a Fran. Sigue enseñándole, acompañándole, ofrécele ser tu compañero de cordada, tu mejor compañero de cordada. Y pronto a Marta. Sea ella también tu mejor compañera de cordada. Y con lnma, los cuatro juntos, sed felices en las montañas largos años.
Toda una vida por delante. Yo ya tengo una vida por detrás digamos que considerable, por eso, y ahora te hablo a ti, Fran, ¡qué sana envidia me das! ¡Cuántas jornadas montañeras te esperan! Vívelas a tope, disfruta, sé feliz. ¡Ojalá esa semilla que tu padre ha sembrado en ti crezca vigorosa! Compártela con tu hermana y agradéceselo también a mamá, que es feliz, como papá, en las montañas.
¡Enhorabuena chaval! De verdad. ¡Enhorabuena a todos!

viernes, 15 de julio de 2016

¡Gracias, don José Ramón!


Cuando hoy salía de la iglesia, entre aplausos, hacia la luz del sol de la tarde, el cuerpo, ya sin vida, de don José Ramón, he tenido un pensamiento que me ha dado paz.
Lo pensaba despidiéndose del pueblo, de la gente que le aplaudía, con su sonrisa, yendo feliz, libre de cualquier dolor, de cualquier sufrimiento, al encuentro del Padre. El tañer de las campanas, esa luz de tarde del verano, el calor de la gente, quedaban ya para él atrás, y era a la vida, a la Vida, a donde entraba. Y un Padre que ama, que perdona, que abraza, era quien le estaba esperando.
Esa es nuestra fe. ¡Y qué gran dicha creer de verdad que es el Amor, que es la Vida, quienes tienen la última palabra! Es muy distinto el paso de los años desde esta esperanza.
Y en esta esperanza creo que vivió toda su vida, y su muerte, don José Ramón. Y de esta esperanza creo que sacó su humildad, su discreción, su sencillez, su vida austera, entregada a su parroquia, a la gente, sin distinción alguna.
Desde que hace diez años le conocí, me llamó la atención, primero que todo, su forma pausada de hablar, me inspiraba paz. Después, su exquisito respeto hacia la gente; parecía como si le diera miedo molestar. Más tarde, no mucho más tarde, capté esa sencillez, esa humildad, esa vida austera a las que he aludido y que tan bien ha expresado Juan, hoy, al acabar la misa.
Y también quiero decir de don José Ramón, a don José Ramón, que abrió unas puertas en nuestra vida aquí en el pueblo, que en algún momento pasado se cerraron, por las que volvió a entrar el aire, un aire que nos vivificó, y de eso siempre, siempre le estaremos profundamente agradecidos.
Estábamos ayer en Roma, en la plaza de San Pedro, cuando nos enteramos de que su partida era inminente. Y esta mañana,  una mañana fresca, casi fría, y gris, nos hemos despertado con la noticia de que ya no estaba entre nosotros y con la del horror de lo ocurrido esta pasada noche en Niza.
Ha sido una mañana triste, como era el cielo romano hoy, un cielo que parecía acompañar a los acontecimientos. Y es entonces cuando buscas en la esperanza en el triunfo definitivo del amor y de la vida, la fuerza para poder seguir viviendo con alegría y en paz.
           ¡Gracias don José Ramón por su vida entre nosotros!

Por favor: ¡Existe, Dios!!

...he visto a mucha gente, muerta, en una calle de Niza...

miércoles, 13 de julio de 2016

Balaitús. Veinticinco años después.

La expedición al pleno.

Hoy, 13 de julio de 2016, desde Roma, recuerdo cómo hace 25 años sucedió en el Balaitús algo que podía haber acabado en la más absoluta de las tragedias.
Con unas palabras que escribí el año 2006, actualizadas, evoco uno de los días más duros de mi vida de montaña. Un día en que la vida, en unos segundos terribles, pareció desvanecerse.

Estábamos acampados en los lagos de Arriel y salimos muy temprano. El día era azul, sin una nube y agradablemente fresco. Objetivo: el Balaitus.
Por la Gran Diagonal llegamos, franqueando la Brecha de los Sarrios, a la última chimenea que nos conduciría a la cima. Serían las ocho de la mañana.
Era una trepada fácil, divertida. Subí el primero, y cuando ya en la antecima hice una foto a la chimenea por la que subían los chavales, un gran bloque de granito de lo alto se desprendió y rodó abajo.
Fue todo muy rápido. El grito de advertencia, la horrible sensación de que se los llevaba a todos, el ver a José Francisco desaparecer en un abismo de más de 400 metros, y a alguien diciendo "¡está hablando, está hablando…!".
Una cornisa, pocos metros más abajo, le había salvado la vida. Acabaron de subir todos, bajé a por él, y encordándolo llegamos donde todos. Le dolía el tobillo y llevaba heridas en la cara y los brazos. Ya juntos llegamos a lo alto del Balaitus.
La solidaridad de los que fueron llegando a la cumbre; el descenso directo con Toni a Sallent; la noche solos, allá arriba, de Juancho y Rubén, en las tiendas; el helicóptero subiendo por Aguas Limpias, alertado por una cordada francesa que llegó antes al refugio de la vertiente norte, más próximo que el pueblo; el viaje a Huesca, al hospital, con José Luis, a ver como estaba…No era nada grave.
Y luego el horror por lo que podía haber pasado. El miedo que queda en el cuerpo, y que va creciendo, creciendo…, y el deseo de vencerlo. Los amigos que arriman el hombro. Isabel lanzándome adelante, reconstruyéndome, diciéndome, ahora ve al Mont Blanc, aunque tengas miedo, ve al Mont Blanc… ¡Nunca le estaré suficientemente agradecido!
No. No me resulta agradable evocar aquel día. Pero no sería justo olvidarlo porque sé que aquella tremenda, de algún modo, nos hizo madurar a todos.
A mí, personalmente, aparte de salirme las primeras canas de mi vida, me cambio la forma de entender y vivir la montaña. La forma de entender y vivir la vida misma.
Hoy, quiero, en la eucaristía, darle gracias a Dios por todo lo que pasó. Por José Francisco, que casi se nos va; por José Luis; por Toni; por Juancho; por Rubén; por Isabel, que tanto me ayudó aquel verano y que sigue disfrutando conmigo de nuestros queridos Pirineos. Por todo y tanto, quiero hoy, desde Roma, darle gracias a Dios.

Las fotos de aquella ascensión puedes verlas pulsando Balaitús. Julio de 1991.