FRASES PARA PENSAR.

SE DARÁ TIEMPO AL TIEMPO,
QUE SUELE DAR DULCE SALIDA A MUCHAS AMARGAS DIFICULTADES.

Cervantes en el Quijote.

jueves, 8 de marzo de 2018

Hoy me callo. Por respeto.



Por respeto a las mujeres y su justa causa, sólo diré unas breves palabras y me callaré. Como cuando hay una gran desgracia; sólo tiene sentido el silencio. Silencio ante un manifiesto sectario y excluyente. Silencio ante la palabrería, la algarabía, la confusión, la manipulación, las tonterías, las “posturitas”, los intereses ocultos, las verdades a medias, las mentiras descaradas, los excesos… ¡Silencio!
Por respeto a la mujer, a todas las mujeres, a todas las mujeres de mi vida a las que tanto debo y tanto quiero, hoy me callo. Ya he dicho bastante.

miércoles, 7 de marzo de 2018

Estas rachas de marzo en los desvanes...



Ya compartí este poema en el blog, pero no me resisto a compartirlo de nuevo impulsado por "estas rachas de marzo en los desvanes, hacia la mar…"
Antonio Machado estuvo desde noviembre del 36 a abril del 38 aquí en Valencia, en un chaletito de Rocafort llamado Villa Amparo. Iba ya camino del exilio y le quedaba poco tiempo de vida.
Venía de Madrid, luego iría a Barcelona y de allí a Collioure… Y un hombre, un andaluz enamorado de España hasta las cachas, la deja atrás para morir muy cerca de ella, pero no en ella. En sus últimos versos, "Este cielo sin nubes y este sol de la infancia", se encierra una intensa, una profunda, una dolorosa nostalgia de su patria. El patio de Sevilla, Soria y su Leonor, Baeza, ese pueblo entre andaluz y manchego, Madrid y el ancho Guadarrama…
¡Qué triste que en un momento del soneto diga el poeta "como eras", en vez de como eres! Valencia en guerra no es ni sombra de lo que era. ¡Qué triste decir "feliz quiero cantarte como eras"…!
¡Qué triste que la historia atraque en puertos como aquel del 36, y qué triste que hoy siga habiendo tanta gente amarrada a aquel puerto, incapaz de salir a mar abierto, libres al fin!
Aquí está el poema.

Estas rachas de marzo, en los desvanes
—hacia la mar— del tiempo; la paloma
de pluma tornasol, los tulipanes
gigantes del jardín, y el sol que asoma,

bola de fuego entre dorada bruma,
a iluminar la tierra valentina...
¡Hervor de leche y plata, añil y espuma,
y velas blancas en la mar latina!

Valencia de fecundas primaveras,
de floridas almunias y arrozales,
feliz quiero cantarte, como eras,

domando a un ancho río en tus canales,
al dios marino con tus albuferas,
al centauro de amor con tus rosales.

sábado, 3 de marzo de 2018

La "inclusividad" excluyente.



Cuando ponen de moda una palabrita consiguen que acabe resultando estúpida, tanto en su forma como en su fondo. Al menos para mí. Hay muchas, pero una de las que nos viene castigando con más insistencia y menos sentido es la palabra “inclusividad”, que por cierto aún no está en el diccionario. Tendrá la RAE que darse prisa en incluirla si no se quiere ver excluida de la sociedad por los “inclusivistas” que suelen ser los más excluyentes.
Todo ha de ser inclusivo ahora. Absolutamente todo y ya. Y además por real decreto. Y debes asumirlo y defenderlo, so pena de que te tilden de pérfido fascista facineroso y retrógrado. Es decir, so pena de que los inclusivos te excluyan.
Y lo curioso del asunto es que la palabreja en cuestión ya no significa nada. Apareció con un significado que ha perdido en un tiempo record. Veamos ejemplos.
Resulta muy inclusivo el proceso independentista de Cataluña, dicen ellos, y hay quien se lo cree aun estando fuera del delirio en el que parte de la sociedad catalana se ha instalado.
Resulta muy inclusiva una ley de memoria histórica que excluye sistemáticamente "a los que no son de los míos, de los que perdimos la guerra". Como los otros eran los malos está justificado excluirlos.
Resulta muy inclusivo complicar cada vez más el acceso al centro de  las ciudades a los que tienen problemas de movilidad, o son dependientes, o simplemente no les sale de las narices ir en bici. Porque lo del transporte público no es tan accesible para todos como quieren vendernos.
Resulta muy inclusivo que los profesores no puedan sacar a los niños con dificultades, temporalmente, del aula, para atenderlos mejor. Así todo el mundo ve más clara su diversidad (otra palabreja), y se trabaja peor, pero lo dicho, eso es muy inclusivo.
Resulta muy inclusivo excluir casi totalmente el castellano de los colegios en las autonomías con lengua propia, complicando la vida a quienes por los motivos que sean han de ir de aquí para allá, y más si tienen hijos. Y privando además a miles de niños de una de las herramientas más ricas y eficaces que pueden tener, el conocimiento real y profundo del castellano.
Y más, hay muchas más “inclusividades”, pero valga esto como botón de muestra. Y como ejemplo de que esto es verdad, estoy seguro de que más de uno de los que lean esta entrada me excluirá ipso facto del bando de los progresistas, correctos políticamente y buenos de narices, y me incluirá en el de los reaccionarios perversos y retrógrados, como he dicho al principio. Y ahí está su “inclusividad” inclusiva y excluyente de los que no piensan como ahora es obligatorio pensar.
¿Qué es pues eso de la “inclusividad”? Pues no lo sé. Me huele a patraña políticamente correcta sin contenido alguno, pero muy útil para manipular al personal y hacerle creer que progresamos, que progresamos mucho… ¿Si? ¿Hacia dónde?
Y es que vamos en la dirección contraria de la que decimos que vamos. Ese es el problema. Por eso me irrita ese palabro. Porque es mentira y hace que mucha gente crea que es verdad. Acoger, integrar, incluir nada tiene que ver con eso que llaman "inclusividad".

viernes, 2 de marzo de 2018

¿Tiene razón o no?



Me he levantado esta mañana “histórico” y, no sé por qué, igual lo he soñado, he sentido en la paz del hogar (sin güijas ni nada de eso) la presencia de Manuel Azaña, último presidente de la II República.
Como toda persona, y subrayo lo de toda (eso ahora no está muy claro), tuvo sus luces y sus sombras. Y este hombre tuvo muchas luces, pero acabó absorbido por las sombras. Pienso que no se le escuchó. Estoy convencido de que no hubiera pasado lo que pasó si le hubieran dejado gobernar. Y como muestra de esto que digo, comparto a continuación algunas palabras suyas de absoluta actualidad.

– El museo del Prado es lo más importante para España, más que la Monarquía y la República juntas. La cultura como valor fundamental.

– No me importa que un político no sepa hablar, lo que me preocupa es que no sepa de lo que habla. Algo muy actual.

– No quiero ser presidente de una República de asesinos. Esto ahora queda feo decirlo, y más con la ley de la memoria histórica.

– Os permito, tolero, admito, que no os importe la República, pero no que no os importe España. El sentido de la Patria no es un mito. Auténtico sentido de estado.

– Si los españoles hablásemos sólo de lo que sabemos, se generaría un inmenso silencio, que podríamos aprovechar para el estudio. Más estudio y menos palabrería.

– Siempre, es una palabra que no tiene valor en la historia y, por consiguiente, que no tiene valor en la política. Nada es para siempre, nada.

– Vendría a ser, sin duda, el pueblo catalán un personaje peregrinando por las rutas de la historia en busca de un Canaán que él solo se ha prometido a sí mismo y que nunca ha de encontrar. Y siguen su peregrinación.

– Y si esas gentes van a descuartizar a España, prefiero a Franco. Con Franco ya nos entenderíamos nosotros, o nuestros hijos, o quien fuere, pero estos hombres son inaguantables. Acabarían por dar la razón a Franco. (atribuyéndoselo a Negrín). Sigue habiendo gente lista para descuartizar a España, dándole así "la razón" a Franco.

           ¿Tiene razón o no?


jueves, 1 de marzo de 2018

Sobre las nubes el cielo siempre es azul.


Les gustaba a muchos de mis alumnos el cielo bajo y gris, la niebla, el ambiente húmedo y frío de esta mañana. Así lo decían al entrar en el aula. Les he dicho que a mí también, y que de no ser porque tenía clase, me hubiera ido a cualquiera de las montañas que nos rodean y posiblemente hubiera podido contemplar la otra cara de este día gris, un inmenso mar de nubes a mis pies, brillando bajo un cielo limpio. Y les he dicho también que de esto he aprendido que por encima de las nubes, el cielo siempre es azul.
Es este un fenómeno poco frecuente por estas tierras, pero habitual en las montañas. Y es de los más hermosos que conozco. Lo he disfrutado muchas veces, pero nunca me cansa.
De las muchas en que he vivido por encima de las nubes he recordado hoy, no sé por qué, aquel atardecer a 3289 metros, en el Pic del Clot de la Hount, en el macizo del Vignemale. Era un 2 de julio y habíamos acampado en el collado de Cerbillona, a 3196 metros, lo que nos permitió subir a la cima después de cenar.
Ni las palabras, ni las fotos, pueden describir la absoluta belleza del momento. Frío; silencio; soledad absoluta; esa sensación de desamparo, de saberte en manos de la montaña, sensación que hace que te sientas fuerte y débil a la vez, y que al creyente le hace saberse en manos de Dios.
Las montañas emergían sobre un inmenso mar de nubes, y el sol se puso tiñéndolas de rojo, rosa y malva luego… En fin, mirad las fotos. Y por cierto, creo que ya hice otra entrada sobre este atardecer, me he dado cuenta a la vez que escribía, pero da igual. Fue tan hermoso, es el recuerdo tan hondo y tan bello, que no molesta retozar en él una y mil veces.


Acampada en el collado de Cerbillona.

Panorama al noroeste desde la tienda.

Panorama al oeste. Destaca el Midí d´Ossau.

Atardece y el sol bajo tiñe de rosa y malva las nubes y las montañas.

Panorama al noroeste.

Panorama al oeste.

Panorama al norte.

Al este, la Pica Longa retiene las últimas luces.


miércoles, 28 de febrero de 2018

Panoramas de invierno.


Dicen que el Pirineo tiene la mayor acumulación de nieve del siglo, aunque la verdad es que el siglo aún lleva poco recorrido. Muy bien, me alegro. Eso es lo que debe ser.
Desde la distancia contemplo, en este puñado de fotos que comparto, ese mundo que surge en el otoño y se desvanece con la primavera. Las hice en febrero del 16, en Pineta y Gistaín.

Paseando bajo la nevada.

Montañas del macizo de Cotiella, en el valle de Gistaín.

El Circo de Pineta. Empezaba a cesar la nevada.

Ambiente brumoso y gélido en Espierba.

Murallas de Pineta desde Espierba.

Murallas de Pineta desde Espierba.

El macizo de Cotiella tiene cimas especialmente espectaculares cubiertas de nieve.

Al despejar el panorama es impresionante.

El circo de Pineta por la tarde,

La huella de un paseo por el bosque de hayas nevado.


martes, 27 de febrero de 2018

De Canales a Andilla. Lo que podría ser y no es.


Llueve, llueve con suavidad, poco a poco. Nieva en las montañas y hace frío. Se está gestando una primavera que puede ser espléndida, por eso voy a proponer otra excursión cerca de casa, pero en este caso “con mensaje”. El triste mensaje de que estamos dejando perder los rincones más hermosos y bravíos de nuestro entorno.
Deja la excursión pues un regusto agridulce porque sigue siendo muy bonita, pero nos daremos cuenta de cómo podría ser si parte de ella no hubiera sido arrasada por el fuego y después, como casi siempre, abandonada. Ahora ese abandono estará cubierto por un manto blanco sobre el que seguirá cayendo la nieve silenciosa…
Dejaremos el coche en Canales, situado a una hora de Ribarroja. De la plaza sale un camino en dirección noroeste marcado como GR que, tras una bifurcación a la izquierda, se convierte en un sendero que nos dejará en un collado. Descendemos desde él por otro sendero, tras abandonar el GR, que nos llevará hasta el precioso rincón de la fuente del Señor, con su cascada y su minúscula laguna. Desde este punto hay que hacer una visita a la espectacular vía ferrata que está a escasos minutos en un sorprendente cañón. De regreso a la fuente bajaremos a Andilla, primero por pista y luego por sendero y otra vez por pista.
Allí podemos comer en el bar de la plaza o en el hogar del jubilado. Se come bien. Luego salimos del pueblo por la pista que sube a Canales, pista que dejamos tras un kilómetro largo, tomando un sendero a la derecha que nos llevará hasta Peña Parda, cuya cima de casi 1300 metros ofrece un inmenso panorama. De allí a Canales se llega por una serie de pistas que mejor es seguir en el mapa si no llevamos GPS.
Todos estos montes han sufrido varios incendios. Por la mañana recorreremos una zona bastante regenerada pero abandonada a su suerte. Y por la tarde, como el incendio ha sido más reciente, la devastación es más impactante. También se ve el abandono absoluto.
En total son unos 18 kilómetros y casi 700 metros desnivel. El terreno, pistas y senderos. Se puede hacer en una mañana o una tarde, pero vale la pena tomárselo con más calma, y más si es primavera.
A continuación están el mapa, el perfil y algunas fotos.






Iglesia de Canales.

Pinos y enebros brillando a la luz de la mañana.

Paredes calizas en la cara sur de la sierra del Toro.

Detalle de las paredes.

El paraje donde está la vía ferrata.

Dos escaladores haciendo la vía.

Fuente del Señor. Agua buenísima.

Lagunilla y cascada junto a la fuente.

Andilla.

Pino centenario quemado en el sendero a Peña Parda.

Y otro.

Y otro.

Cima de Peña Parda. 

Imaginaos estos pinos verdes.

Vértice geodésico en la cima de Peña Parda.

Imaginaoslo verde.

Un superviviente.

En una vaguada se salvó un grupo de pinos. Nos permite imaginar cómo era antes.

Y llegando a Canales, los campos cultivados que empiezan a verdear.