FRASES PARA PENSAR.

SE DARÁ TIEMPO AL TIEMPO,
QUE SUELE DAR DULCE SALIDA A MUCHAS AMARGAS DIFICULTADES.

Cervantes en el Quijote.

lunes, 30 de diciembre de 2019

Receta. Peras al vino.



Unas peritas al vino, calentitas o frías, pueden ser un postre excelente, y no tiene ninguna dificultad prepararlo. No está pensado para conservar sino para consumir en el día, o unos pocos días después guardándolo en la nevera.
Ingredientes para cocinar cuatro peras:

Las cuatro peras.
Medio litro de vino tinto baratito.
150 gramos de azúcar.
Una rama de canela.
Dos clavos.
El zumo de una naranja.

Empezaremos por pelarlas respetando el rabito. Luego las cortaremos levemente por la base para que se tengan “de pie” con el rabito en alto. Las reservamos.
Por otro lado, en una cazuela donde quepan las cuatro peras, no cinco ni tres, pondremos el vino y, cuando empiece a hervir, añadiremos el azúcar, la canela, los clavos y el zumo de naranja.
Durante un par de minutos, a fuego medio, removeremos todo bien y entonces añadiremos las peras, que deberán cocerse durante una media hora larga, moviéndolas con frecuencia para que se cuezan por todas partes.
Pasada la media hora, lo normal será que el vino haya reducido y espesado formando un especie de almíbar oscuro, denso y aromático. Momento este para sacar las peras, ponerlas, con el rabito hacia arriba, en una fuente individual o colectiva, a ellas les da igual, y regarlas con el resto de vino que haya quedado, que ya no es en realidad vino.

NOTA:
Para hacer más cantidad es importante mantener las proporciones de los ingredientes, y que la cazuela en la que se cuezan permita cubrirlas al principio casi del todo.

domingo, 29 de diciembre de 2019

Bonitos días de invierno.


NOTA DE LA SEMANA: 6

No se merecía un tres la semana pasada, ¡pobrecita! Ha hecho más frío del previsto y los vientos han cesado, lo que ha permitido disfrutar de bonitos días de invierno. Merecía algo más que un tres.
Esta que viene se le parecerá. Vientos variables, siempre flojos, temperaturas bajitas, ¡por fin!, mínimas de cuatro o cinco, o menos, y máximas rondando los quince.
Los cielos, nubosos algún día, despejados casi todos o con nubes altas, y de lluvia, en principio nada de nada, aunque hay algunos modelos que dan alguna llovizna el jueves; no sé.
Parece pues que será una semana normal de invierno para estas tierras, por eso voy a ponerle un seis, porque para ponerle notable o sobresaliente tendría que llover y nevar en las montañas.
¡Un seis para unos bonitos días de invierno mediterráneo!

sábado, 28 de diciembre de 2019

Amo tanto las palabras...



He leído en un libro, que me regalaron hace poco unos amigos, un fragmento “troceado” de Pablo Neruda sobre el español, escrito en su obra Confieso que he vivido. Lo conocía, pero al volverlo a leer me ha vuelto a impactar, me ha parecido precioso, y muy necesario en los tiempos que corren. No le hacen falta comentarios.

Amo tanto las palabras… Qué buen idioma el mío, qué buena lengua heredamos de los conquistadores torvos… Estos andaban a zancadas por las tremendas cordilleras, por las Américas encrespadas, buscando patatas, butifarras, frijolitos, tabaco negro, oro, maíz, huevos fritos, con aquel apetito voraz que nunca más se ha visto en el mundo… Todo se lo tragaban… Pero a los bárbaros se les caían de la tierra de las barbas, de las herraduras, como piedrecitas, las palabras luminosas que se quedaron aquí resplandecientes… el idioma. Salimos perdiendo… Salimos ganando… Se llevaron el oro y nos dejaron el oro… Se lo llevaron todo y nos dejaron todo… Nos dejaron las palabras.

¡Qué bonito homenaje al castellano, al español!

viernes, 27 de diciembre de 2019

Vuelvo a publicar rutas cerca de casa.

Desde  el cinco de febrero de este año no he escrito ninguna entrada en la sección rutas cerca de casa. El motivo es muy sencillo. No quiero colaborar en la destrucción de la red de senderos de nuestros montes.
Caí en la cuenta porque un amigo me dijo, pero ¡qué haces!  ¿Por qué das a conocer esos senderos, esos rincones tan bonitos? Y tenía razón, desgraciadamente tenía razón.
No se me había ocurrido que las rutas que compartía pudieran ser utilizadas por las bicicletas de montaña que destrozan los senderos, o por los corredores que, atajando por donde se les antoja, los rompen también. Sólo pensaba en los que andan respetuosamente por el monte, pero de estos cada vez hay menos.
No obstante los hay y, aunque sólo sea por ellos, por esa buena gente que disfruta de la naturaleza de un modo digno y sostenible, sin intereses ajenos a ella, he pensado volver a compartir algunas de las muchas rutas que cerca de casa conozco.
Eso sí, serán rutas sólo por pistas y caminos, de tal modo que si alguien la sigue en bici o corriendo, no harán ningún daño. Las rutas por senderos las conservaré en mi base de datos compartiéndolas solo con quienes sé con seguridad que las recorrerán andando, y nada más que andando, o corriendo, si eso les place, pero por donde toca y como toca.
Aquí al lado están las Rodanas, cerquita la Calderona, la Serranía, la Hoya de Buñol y la sierra de Chiva, Dos Aguas y Martés. Más lejos, el valle de Cofrentes, Ademuz y el Javalambre…., y un sinfín más de rincones que esconden unos parajes asombrosos y una red de pistas y senderos extraordinarios.
Tengo cientos y cientos de rutas con su track y sus fotos que he ido haciendo a lo largo de los años y que, poco a poco, con las restricciones que he indicado, voy a volver a compartir. Porque además, estos meses de invierno y primavera son los ideales para hacerlas; también el otoño.
¡Ojalá pudiera publicarlas todas libremente! Pero desgraciadamente no puedo hacerlo, porque por ejemplo, aun prohibiendo explícitamente con un cartelito bien claro el paso de bicis por los senderos de las Rodanas, éstos están rotos y llenos de marcas de quien los rompe.
Para que luego hablen de medio ambiente, sostenibilidad y respeto por la naturaleza y la cultura. Yo me divierto, lo demás ¡qué me importa! ¡Y los que vengan detrás, que arreen! Esto es lo que pasa.
La próxima ruta que voy a compartir discurre por los montes de Liria, pero esto será en la próxima entrada.
         Y para acabar, aquí tenéis algunas fotos de senderos destrozados, en este caso, por las bicis de montaña.






jueves, 26 de diciembre de 2019

Son jóvenes. ¿Quién no lo ha sido?



Con permiso de Juan Ramón Jiménez voy a compartir un bonito texto sobre la Navidad, que está en Platero y yo, cambiándole el final. Haciéndolo más actual, más cierto, más nuestro.
El texto empieza describiéndonos una tradición de su tierra en la que, en la tarde de Nochebuena, encienden una hoguera a la que llaman candela.

¡La candela en el campo!... Es tarde de Nochebuena, y un sol opaco y débil clarea apenas en el cielo crudo, sin nubes, todo gris en vez de todo azul, con un indefinible amarillor en el horizonte de Poniente... De pronto, salta un estridente crujido de ramas verdes que empiezan a arder; luego, el humo apretado, blanco como armiño, y la llama, al fin, que limpia el humo y puebla el aire de puras lenguas momentáneas, que parecen lamerlo.
¡Oh la llama en el viento! Espíritus rosados, amarillos, malvas, azules, se pierden no sé dónde, taladrando un secreto cielo bajo; ¡y dejan un olor de ascua en el frío! ¡Campo, tibio ahora, de diciembre! ¡Invierno con cariño! ¡Nochebuena de los felices!
Las jaras vecinas se derriten. El paisaje, a través del aire caliente, tiembla y se purifica como si fuese de cristal errante.
Y luego la cena, la familia reunida come y ríe. Pero pronto, aún no han acabado, el chavalín, la chavalina, a menudo menor de edad, que estaba pero no estaba, se levanta, se despide, se viste de fiesta y se lanza a la calle con los suyos, a celebrar su Nochebuena.
Música le llaman, litronas, alcoholes varios, porros, pastillas, algún polvo si se tercia, y hasta que el cuerpo aguante. Volverá a casa rayando el alba. La mañana de Navidad es para dormir y cerrar así la fiesta.

Y todos tan contentos. Son jóvenes. ¿Quién no lo ha sido? ¡Qué le vamos a hacer! Es lo normal… ¡Qué triste!

miércoles, 25 de diciembre de 2019

Dejadlo al niño quieto.




No es un poemita navideño al uso. No es dulzón, ñoño, sensiblero… Ni habla de lucecitas, ni de arbolitos, ni de adornitos… Ni de ese espíritu navideño que nadie sabe muy bien qué diablos es y que a mí me resulta tan empalagoso como indigesto. Se titula dejadlo al niño quieto.
Es quizá el poema* que merecemos…

Alejaos...
Dejadlo al niño quieto
sobre el establo...
Tanta ternura y mentira
¡todo eso al diablo!
Dejadlo al niño quieto
sobre el establo...
Alejaos...
que al niño no le gusta
tanto regalo
que no quiere la Virgen
dinero falso...
Dejadlo
que está bien
sobre el establo...

*El autor es Víctor Manuel Arbeloa, sacerdote, escritor, historiador y político navarro. Fue el primer presidente del Parlamento Foral de Navarra, entre otros cargos importantes. Desde 1997 vive retirado de la política activa.