FRASES PARA PENSAR.

SE DARÁ TIEMPO AL TIEMPO,
QUE SUELE DAR DULCE SALIDA A MUCHAS AMARGAS DIFICULTADES.

Cervantes en el Quijote.

martes, 7 de enero de 2020

Volvemos a la casilla de salida.


Necesito alejarme un poco de los acontecimientos para entenderlos, verlos “desde lejos” para  captar su verdadera dimensión. Eso es lo que estoy haciendo estos días.
Y he visto nuestra historia como una especie de juego de la oca en el que hemos ido avanzando de casilla en casilla, según la suerte de los dados, con la única diferencia de que a menudo al azar se le añaden decisiones nada azarosas.
Así, desde esta perspectiva, he comprendido que tal día como hoy hemos vuelto a la casilla de salida de la última partida que empezó en los años 30. Y una honda tristeza y un escalofrío de miedo me han recorrido el cuerpo, digan lo que digan los demás, como canta Raphael.
Volvemos a empezar, porque parece ser que en esta España nuestra, eso de avanzar no sabemos lo que es. Y eso es responsabilidad de todos, y subrayo lo de todos. En la anterior partida, de una España dividida y enfrentada hasta la guerra, pasamos a una dictadura y, tras una transición modélica, entramos en un período democrático que nos ha permitido una larga época de paz y bienestar pese a los muchos problemas que ha habido que afrontar.
Pero poco a poco, aquel espíritu de la transición, de consenso, de respeto y juego limpio, lo han ido disolviendo entre todos, y creo que hoy, justamente hoy, podemos darlo por finiquitado.
Volvemos a la casilla de salida. Lo único que me da un poco de esperanza, un poco, muy poco, es que en esta partida hay variables nuevas, por lo que es posible que no volvamos a las mismas casillas por las que ya pasamos, aunque al ver actitudes y escuchar palabras de los que tiran los dados, parece que sí quieren volver a las mismas, de hecho llevan años regodeándose en ellas, como deseándolas…
Además está el problema de que esas variables nuevas están en declive. Europa, sin norte y en descomposición; una clase media fuerte, cada vez más débil; un mayor nivel cultural y educativo, pero en descenso y altamente manipulado; internet y las redes sociales, peligrosa arma de doble filo… Pero sí, hay diferencias entre los años 30 y estos años 20 recién estrenados.
Hagan juego señores, hagan juego. Muevan los dados que volvemos a empezar. Una vez más volvemos a empezar en este país de oportunidades perdidas. Porque esta vez sí teníamos la oportunidad de crear una España por fin reconciliada, en paz y libertad. Teníamos un futuro nuevo al alcance de las manos…, pero volvemos a empezar.
Quiera Dios que me equivoque.

lunes, 6 de enero de 2020

Perdón niños de España para vuestros mayores.



Curiosamente se ha hecho viral este día de Reyes este fragmento de un bonito poema de Unamuno.

"Agranda la puerta, Padre, porque no puedo pasar. 
La hiciste para los niños, yo he crecido, a mi pesar.
Si no me agrandas la puerta, achícame, por piedad; 
vuélveme a la edad aquella en que vivir es soñar."

Me parece bien, pero prefiero compartir, otra vez,* este otro texto, pronunciado por don Miguel, en Salamanca, en nombre del Presidente de la II República, Alcalá Zamora, tal día como hoy del año 1935. Estas palabras deberían resonar bien alto y llegar a cuanta más gente mejor de un modo muy especial estos días. Entenderéis por qué.

“Hoy, el día en que se celebra en el mundo cristiano la Adoración del Niño Dios por los santos Magos —llamados después Reyes— Melchor, Gaspar y Baltasar—fiesta que viene de abuelos a abuelos y de nietos a nietos hace siglos—, venimos vuestros mayores —padres, tíos y abuelos— a regalaros juguetes de toda clase —menos pistolas— para que aprendáis a jugar en paz en la vida, a jugar en paz la vida. Y, sobre todo, venimos a que nos perdonéis. A que nos perdonéis muchos pecados contra vosotros y, sobre todo, el de que no siempre os dejemos jugar en paz…con este agasajo, con esta fiesta queremos ganar, más que vuestro agradecimiento, vuestro perdón. Perdón, niños de España para vuestros mayores.”
“Son muchos los padres que os mandan a la escuela para que no deis —dicen— guerra en casa, para que los dejéis en paz. ¿En paz? La guerra que dais jugando en casa ¡sí que es paz! La guerra condenada, la del demonio, es la que solemos daros nosotros, los mayores. Hay quien se queja de que vosotros, los niños de verdad —no esos chiquillos mal educados que juegan a la guerra civil—, ocupáis y tapáis la calle con vuestros juegos…Mejor es que nos echéis de la calle…Y sois vosotros los que tenéis que enseñarnos a jugar. A jugar sin preocuparnos de ganar o perder el juego, sino a jugar bien. Bien y en paz.”
        “Os hemos dado mal ejemplo, muy mal ejemplo, y estamos avergonzados de ello. No sé si también arrepentidos. Nos figuramos que nuestros juegos son más serios que los vuestros porque en los nuestros se matan los jugadores. Hay muchos de nosotros que quieren enseñaros nuestros juegos. ¡Decidles que no !…Decidles que las escuelas de España deben ser las verdaderas Casas del Pueblo, y que no queréis que entren en ellas nuestros malditos juegos de guerra civil.”

Y poniéndose después en lugar de un niño dice:

         “Si queréis que juguemos, que soseguemos vuestro remordimiento, renunciad a vuestros juegos de muerte. Y a vuestros juguetes de destrucción. Y no nos enseñéis a amenazarnos unos a otros. Enseñadnos a vivir en paz de trabajo en casa y en la plaza pública. Que España sea una casa de familia. Y entonces os perdonaremos.”

*Este texto ya lo publiqué el 6 de enero de 2016. Lo veía entonces urgente. ¡Cómo lo veré ahora!

domingo, 5 de enero de 2020

Una carta a los Reyes.



El seis de enero de 2013, casi recién estrenado el blog,  compartí una entrada con ocasión del día de Reyes. Voy a volver a compartirla hoy porque creo que nos recuerda algo muy importante, y porque me ha trasladado releyéndola, a esos buenos ratos que he pasado con mis alumnos a lo largo de tantos años.

La última clase antes de las vacaciones, felicité las Navidades a mis alumnos de 2º de secundaria, y les pregunté sobre el sentido de la expresión con la que les había felicitado, “¡feliz Navidad!”. Quedó claro que lo que hacíamos con esta frase era desear que las personas a las que se lo decíamos fueran felices. Y entonces les dije: “pues eso, feliz Navidad, deseo que seáis felices”, y añadí, “pero, ¿qué necesitáis para ser felices?” Aquello se convirtió en una carta a los Reyes Magos. Fui anotando en la pizarra todo lo que decían que necesitaban para ser felices…cosas, muchas cosas, mil cosas, aunque hay que decir, en honor a la verdad, que hubo alguna que otra tímida excepción.
Luego pregunté, ¿de verdad, de verdad tener esto os hará felices…de verdad? ¿Y sabéis qué me dijeron?, que no, así de claro, que no. Pregunté entonces ¿qué necesitáis pues para ser felices, qué necesitamos para ser felices?, y alguien dijo, “el amor”. Ante tan lapidaria respuesta dije: “eso no vale, esa palabra, sin más, no significa nada; concreta, concreta más”. Y tanto que concretaron cuando alguien soltó, “que nos quieran”. Sí, eso dijeron mis alumnos de 2º. Les hace felices que les quieran y poder querer. Y hablaban en serio, sé que hablaban en serio.
Atención papás, escuchadles. Necesitan sentirse queridos, necesitan vuestra presencia, vuestra atención, vuestro tiempo. Necesitan poder quereros, necesitan veros queriéndoos y si eso no puede ser, al menos respetándoos…
Desde esta perspectiva sí podemos hablar del amor. Ellos necesitan ver a su alrededor y vivir la experiencia del amor, pero del amor no sólo como una emoción, un impulso, que surge y a duras penas controlamos, sino yendo más allá, como un acto libre y voluntario que me lleva a ser de verdad feliz, haciendo felices a los otros.
Y al acabar la clase les deseé, desde lo más hondo, ¡feliz Navidad! Y ellos sabían qué les estaba deseando. Y la carta a los Reyes Magos que había en la pizarra, encontró su verdadero lugar cuando alguien dijo: “bueno, eso no estaría mal, pero no es lo importante”.

Ejemplo de aplicación práctica.
Los Reyes le traen “la maquinita” al nene, y así él está contento y a nosotros deja de darnos la vara. Al nene le gusta, ¡claro!, pero también sabe que no es lo importante. Lo sabe.

          ¡¡¡Feliz Noche de Reyes!!!

Igual que la pasada pero con una leve esperanza.


NOTA DE LA SEMANA: 6 (Ojalá 10)

Una semana muy parecida a la pasada es la que nos espera. Vientos flojos, turnándose los cuatro puntos cardinales con calmas. Temperaturas máximas rondando los quince y mínimas acercándose a los cero.
En cuanto al estado del cielo habrá de todo. Días sin una sola nube, como hoy, otros con nubes de adorno, y otros con el cielo totalmente cubierto. ¿Y la lluvia? ¿Aparecerá? Pues hay una ligera esperanza, a día de hoy, de que el viernes llueva algo y quizá el sábado, pero en esto no coinciden los modelos, o sea que a esperar acontecimientos.
En resumen será una semana también típica de invierno. De esas en las que nada destaca ni para bien ni para mal. Le pongo también un seis, que sería un diez si lloviera el viernes con las temperaturas previstas, lo que sería nieve en las montañas, en las nuestras. Pero la verdad, no creo que caiga esa breva.

viernes, 3 de enero de 2020

Vivimos bajo de estas brumas.

Vivimos bajo de estas brumas. Hoy, desde el Alto de la Bellida, no muy lejos de aquí, el atardecer era espectacular. Un viento muy suave, frío, silencio y soledad.






jueves, 2 de enero de 2020

Cuando se retiraba la niebla...



Las estrellitas de luz, las gotas de agua de distintos tamaños, los hilos de araña con sus diminutas perlitas colgadas como un collar… Todo esto y más se podía contemplar esta mañana en una ramita de enebro cuando se retiraba la niebla y un sol pálido iluminaba el paisaje.
Todo un espectáculo.

miércoles, 1 de enero de 2020

Argumentos y eslóganes.



La historia de las palabras, su etimología, aparte de asombrosa es muchas veces esclarecedora, y nos permite entender mejor el mundo en el que vivimos, muy difícil de entender, por cierto.
Fijaos. Las palabra argumento y argumentar vienen de la palabra latina argumentum que viene a significar literalmente, instrumento que nos permite sacar brillo a una idea, es decir, pulir, cuidar, perfeccionar una idea, con el lógico objetivo de exponerla sensata y convincentemente. Por otra parte, la palabra eslogan viene del celta, y significa literalmente grito de guerra.
¡Qué increíble y bonita reflexión nos permite contemplar la etimología de ambas palabras juntas! Y digo que la reflexión es bonita por lo clarificadora que es, no porque en sí misma sea bonita; más bien es terrible.
Ahora, como siempre, pero ahora de un modo mucho más general y contundente, pensamos y actuamos sobre eslóganes, tras los cuales no hay nada más que la vehemencia de un grito de guerra. Ningún análisis, ninguna reflexión, tan solo un grito tan alto como vacío. Un grito para asustar al adversario, amedrentarlo, ponerlo en fuga. Un grito de guerra.
No hay argumentos o son tan pobres y mal hilvanados que, en realidad, no son más que un triste conjunto de eslóganes. Los argumentos de verdad requieren tiempo, sabiduría, análisis concienzudo, apertura de miras. Es sacar brillo a la idea. El argumento es justo lo contrario al grito de guerra. El argumento permite el diálogo y busca el consenso. El eslogan, el enfrentamiento.
Me ha encantado descubrir a los “abuelos” de estas dos palabras que tanto nos dicen de sus descendientes, argumento y eslogan. Pero al igual que no escuchamos mucho a nuestros mayores, tampoco lo hacemos a los “mayores” de las palabras. Y así nos va.
Más argumentos y menos eslóganes sería un buen propósito para este nuevo año, pero mucho me temo que asistiremos a un auténtico festival de eslóganes y a una huida masiva de argumentos.

NOTA: Esta entrada la he escrito gracias al libro Latin Lovers, de Emilio del Rio, donde he encontrado, entre otras muchas reflexiones sobre las palabras de nuestra lengua, esta que hoy he compartido.