FRASES PARA PENSAR.

SE DARÁ TIEMPO AL TIEMPO,
QUE SUELE DAR DULCE SALIDA A MUCHAS AMARGAS DIFICULTADES.

Cervantes en el Quijote.

domingo, 5 de enero de 2020

Una carta a los Reyes.



El seis de enero de 2013, casi recién estrenado el blog,  compartí una entrada con ocasión del día de Reyes. Voy a volverla a compartirla hoy porque creo que nos recuerda algo muy importante, y porque me ha trasladado releyéndola, a esos buenos ratos que he pasado con mis alumnos a lo largo de tantos años.

La última clase antes de las vacaciones, felicité las Navidades a mis alumnos de 2º de secundaria, y les pregunté sobre el sentido de la expresión con la que les había felicitado, “¡feliz Navidad!”. Quedó claro que lo que hacíamos con esta frase era desear que las personas a las que se lo decíamos fueran felices. Y entonces les dije: “pues eso, feliz Navidad, deseo que seáis felices”, y añadí, “pero, ¿qué necesitáis para ser felices?” Aquello se convirtió en una carta a los Reyes Magos. Fui anotando en la pizarra todo lo que decían que necesitaban para ser felices…cosas, muchas cosas, mil cosas, aunque hay que decir, en honor a la verdad, que hubo alguna que otra tímida excepción.
Luego pregunté, ¿de verdad, de verdad tener esto os hará felices…de verdad? ¿Y sabéis qué me dijeron?, que no, así de claro, que no. Pregunté entonces ¿qué necesitáis pues para ser felices, qué necesitamos para ser felices?, y alguien dijo, “el amor”. Ante tan lapidaria respuesta dije: “eso no vale, esa palabra, sin más, no significa nada; concreta, concreta más”. Y tanto que concretaron cuando alguien soltó, “que nos quieran”. Sí, eso dijeron mis alumnos de 2º. Les hace felices que les quieran y poder querer. Y hablaban en serio, sé que hablaban en serio.
Atención papás, escuchadles. Necesitan sentirse queridos, necesitan vuestra presencia, vuestra atención, vuestro tiempo. Necesitan poder quereros, necesitan veros queriéndoos y si eso no puede ser, al menos respetándoos…
Desde esta perspectiva sí podemos hablar del amor. Ellos necesitan ver a su alrededor y vivir la experiencia del amor, pero del amor no sólo como una emoción, un impulso, que surge y a duras penas controlamos, sino yendo más allá, como un acto libre y voluntario que me lleva a ser de verdad feliz, haciendo felices a los otros.
Y al acabar la clase les deseé, desde lo más hondo, ¡feliz Navidad! Y ellos sabían qué les estaba deseando. Y la carta a los Reyes Magos que había en la pizarra, encontró su verdadero lugar cuando alguien dijo: “bueno, eso no estaría mal, pero no es lo importante”.

Ejemplo de aplicación práctica.
Los Reyes le traen “la maquinita” al nene, y así él está contento y a nosotros deja de darnos la vara. Al nene le gusta, ¡claro!, pero también sabe que no es lo importante. Lo sabe.

          ¡¡¡Feliz Noche de Reyes!!!

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