FRASES PARA PENSAR.

SE DARÁ TIEMPO AL TIEMPO,
QUE SUELE DAR DULCE SALIDA A MUCHAS AMARGAS DIFICULTADES.

Cervantes en el Quijote.

domingo, 1 de marzo de 2020

¿Quién no desea dinero, fama y poder?



¿Quién no desea dinero, fama y poder? No lo sé. En realidad no es malo el dinero para vivir con dignidad, ni el prestigio entendido como buena fama merecida, ni el poder como servicio. No, esto no es malo.
Pero el dinero como centro de la vida, y cuanto más mejor; el prestigio y la fama como insaciable deseo de brillar ante el mundo; el poder como control de los demás para mi personal servicio, sí es algo malo. Tan malo como frecuente, como normal incluso, entendiendo la palabra normal desde el punto de vista estadístico.
Y así va el mundo. Así nos va en el mundo. Nuestros ídolos son aquellas personas que, rindiendo culto a estos tres dioses, son bendecidos por ellos. Y despiertan la envidia y admiración de los que deseando esas bendiciones no las consiguen. Y por eso su vida entera es una carrera loca hacia ninguna parte.
¿Por qué esta reflexión este domingo por la noche? Pues por el evangelio de hoy. Jesús es tentado diciéndole que convierta las piedras en pan, que se tire del alero del templo, que se postre ante el Mal, que le ofrece el mundo.
Yo veo ahí el dinero; las piedras se hacen pan. La fama; tirarse al vacío desde el lugar más sagrado de la ciudad sagrada, y que no le pase nada. El poder; todo esto, el mundo entero, será tuyo.
A cambio, póstrate ante mí, adórame, entrégame tu vida y obtendrás todo lo que quieras, dinero, fama y poder. Es decir, vive en función de obtener las bendiciones de estos tres dioses.
Y Jesús los rechaza. Y acaba en la cruz. Sin nada, ni ropa. Con la peor de las famas. En las antípodas de cualquier poder. Su negativa al Mal la paga cara. Con el fracaso más absoluto.
¿Y qué queréis que os diga? El Domingo de Pascua lo veo como la revancha de Dios Padre, del Bien, de lo Bueno. Por eso necesito la resurrección, porque es lo que da sentido al mundo, a la vida y a la historia. También por el futuro, por el más allá, pero de un modo muy urgente por el hoy, por el ahora.
No sin razón dice san Pablo que si Cristo no ha resucitado vana es nuestra fe.

¡Buenas noches!

Desagradable y muy peligroso.


NOTA DE LA SEMANA: 0,0,0,0……

Vaya por delante que la semana que empezamos tiene un cero, pero de los grandes. Un cero sin perdón, sin posible recuperación ni repesca ni nada que se le parezca, un cero “cum laude” si tal cosa existiera.
La ventolera de hoy no es más que un aperitivo de la de mañana, que será el plato fuerte, y que se continuará con el segundo, el postre, y el café y la copa, hasta el jueves. Y que no haya “resopó”.
Casi todo ponientes y fuertes. Ambiente muy seco. Temperaturas altas para la época del año; mínimas rondando los 10 y máximas por arriba de 20, o muy por arriba. De lluvia, nada de nada. El cielo, con paso de nubes y crepúsculos bonitos; algo es algo.
En fin, lo peor que podía pasar meteorológicamente hablando. Extremadamente peligroso para el monte, ya muy seco; y muy, muy molesto para las personas. Al menos hasta el jueves, como ya he dicho.
Esperemos que el viernes, como dicen algunos modelos, haya pasado este desagradable episodio protagonizado por Jorge (la borrasca) que, como casi siempre pasa con estas borrascas, bendice con agua y nieve casi toda España y a nosotros nos trae solo basura.


Actualización a 5 de marzo de 2019 a las 13,34 horas.

En la previsión del tiempo que hice el domingo hablaba de que este castigo del poniente podía acabarse hoy. Pues no, resulta que no. Seguirá mañana, con renovada fuerza, y el sábado, y el domingo. Y la semana que viene ya veremos; parece que seguirá soplando y pasaremos de los 30ºC de máxima.
¡Un desastre!

sábado, 29 de febrero de 2020

Como si tuviera luz propia.

Descendía un día del “Alt del Pi”, en Serra, con el sol ya muy bajo, y me sorprendió esto que veis en la foto. La cruz de la cima del Oronet, reflejando las últimas luces del día, brillaba como si tuviera luz propia. Me senté un rato a contemplar.



viernes, 28 de febrero de 2020

Unos por otros la casa sin barrer.


¿Y por qué decía yo que no se pondrán los políticos de acuerdo?  Pues es muy sencillo. Primero que todo porque actúan en función de los votos, es decir, de lo que a la gente le importa, sea importante o no. Y a corto plazo, siempre a corto plazo, con un horizonte no más lejano que las próximas elecciones.
Y esto del medio ambiente, de la lenta muerte del mundo rural, a la gran mayoría le importa un bledo. De hecho, es muy significativo que de todas las entradas que subo al blog, las que menos visitas reciben, con mucho, son las referidas al medio ambiente. Y eso, lo reconozco, me indigna, me cabrea y me desmoraliza. Pero sé que no hay nada que hacer; la gente lee lo que le interesa, y punto.
Y claro, como ellos, los políticos, saben que al personal esto no le importa demasiado, aunque por postureo parezca lo contrario, ¿para qué meterse en líos y arriesgarse a perder votos por algo que si no lo tocan nadie va decir nada?
Porque abordar este tema es meterse en líos. Nunca lo han hecho. El PP por su miedo a que les tilden de capitalistas salvajes, fascistas retrógrados y demás simplezas, nunca planteará dejar a las empresas privadas entrar en nuestros montes, porque conocen los titulares que  saldrían en los periódicos. La derecha vende los montes a las grandes empresas. Los montes valencianos perdidos para el pueblo. Y otras majaderías tan falsas como eficaces para restar votos al adversario.
El PSOE es quien podría hacerlo, porque libre de toda sospecha de posibles malas intenciones por principio, y sin oposición del PP, que en esto no se le opondría, se debe a grupos minoritarios radicales de corte ecologista que confunden el ecosistema mediterráneo con la selva virgen, y que haciendo gala de una absoluta falta de objetividad y de un nulo conocimiento de la realidad, siguen apostando por la no intervención. Además todo lo que sea privatización les sigue dando grima, anclados todavía en planteamientos decimonónicos.
Y unos por otros, la casa sin barrer. Y ni comen ni dejan comer. Y pan para hoy y hambre para mañana… Sí, el refranero está lleno de pensamientos que ilustran lo que pasa.
Es lo que hay. Esta entrada tampoco tendrá muchas visitas, ni en el facebook la compartirá nadie o casi nadie, ni tendrá muchos “megustadeesos” que no me importan por mí, sino por lo que digo. Y mañana mismo empezará una “ponenta” que irá a más, y durará días y días. Y encontrará el monte seco otra vez… Y pasará lo que tenga que pasar.
Y la más alta autoridad de la Comunidad Valenciana, tendrá la osadía, la arrogancia, la desvergüenza de decir sobre las nuevas cenizas, cuando lleguen, que el monte no puede ser un jardín. Ya lo hizo sobre los pinares, aún  humeantes, de Alcublas, Altura y Segorbe, hace algún tiempo.
No señor, no. Nuestros montes, y con el cambio climático en marcha, o son un jardín o serán un desierto. Ya lo he dicho muchas veces, y estoy seguro de ello, porque conozco el monte, sé cómo está. Y pienso cómo debería estar.
Aunque a usted poco le importa, y a la gran mayoría, tampoco. Serán un desierto, y los que vengan detrás, que arreen.

...y es tan frágil...


Es bonito, ¿verdad? Está muy cerquita de aquí, y es tan frágil...

jueves, 27 de febrero de 2020

Un desastre en el que nadie piensa.


Los días de poniente, cada vez más fuerte, que se avecinan, me hacen temer demasiado pronto, aún estamos en invierno, por nuestro montes, pero esto a nadie parece preocuparle lo más mínimo, pendientes de otros asuntos más en boga en estos momentos.
De todas formas, si bien lo miras, no hay nada que hacer, pues al abandono de miles y miles de hectáreas se le añade el cambio climático, aquí más que evidente.
Todos nuestros montes penden de un hilo. Las masas forestales antiguas, bien conservadas, son tan vulnerables como las quemadas y regeneradas de modo natural, es decir sin que nadie haya intervenido, lo que es un disparate y una irresponsabilidad. Y esto es así porque estas últimas son un auténtico polvorín, y es en estas zonas en las que el fuego puede empezar muy fácilmente y extenderse sin posible control. Además, si en febrero el poniente nos sube las temperaturas a 27ºC, ¿qué será en agosto? Todo está apunto para el desastre.
El ecosistema mediterráneo, el nuestro, ha llegado hasta nosotros gracias a la interacción permanente con el hombre. El éxodo rural provocó su  abandonó. Pronto llegó el fuego, y tras el fuego un segundo abandono, lo que permitió un crecimiento descontrolado de la vegetación. Esto rompió ya del todo el equilibrio entre hombre y naturaleza.
Nadie ha hecho nada por restablecerlo. Y el problema es que restablecerlo, limpiando el monte, controlando la regeneración natural, manteniendo buenos accesos, es una inversión imposible de asumir por ninguna administración pública, por bien que vaya la economía.
Y aquí está el problema. Sólo pasando la gestión de todas las masas forestales a empresas privadas especializadas, debidamente controladas, se podría hacer frente a la catástrofe que se nos avecina. Pero para ello habría que garantizar a estas empresas un largo período de explotación, para que les resultara rentable. Crearían puestos de trabajo, fijarían población, mantendrían los accesos en buen estado y el fuego sería un mal recuerdo. Y no nos costaría un duro.
Pero claro, para hacer esto, haría falta primero plantear una gestión a muy largo plazo; en segundo lugar tener claro que esto no es la selva, que en nuestros montes hay que intervenir y mucho para que sean sostenibles; y en tercer lugar tendrían que ponerse de acuerdo los políticos para hacer todo esto, y eso es imposible.
¿Imposible? Sí, imposible, imposible del todo. Pero esto lo explicaré en la siguiente entrada, para no hacer esta demasiado larga.
En esta comentaré la foto que hay a continuación. Todo esto lo quemaron, no me gusta decir se quemó, y con el tiempo han salido otra vez miles de pinos. Se ven en el segundo plano de la foto, tan apretados entre sí que no se hace grande ninguno, que no dejan crecer al sotobosque, y que crean un terreno totalmente intransitable que se convierte en un polvorín imposible de apagar y fácil de prender.
En el primer plano se ve una zona donde se ha intervenido dejando sólo pinos a una distancia adecuada unos de otros, y a su vez de otras especies como alcornoques, enebros o carrascas; los pinos han crecido claramente más; podrá salir sotobosque, romeros, tomillos, aliagas; será más difícil empezar un fuego y más fácil apagarlo; el terreno es transitable…
Pero esta intervención, que es la que habría que hacer en todo el terreno forestal, la hacen solo algunos metros a los lados de ciertas pistas forestales. No hay dinero para más, ¡claro!



miércoles, 26 de febrero de 2020

Que no sepa tu mano izquierda...


Una de las palabras de moda es visibilidad; a la vista está, es muy visible la palabra visibilidad porque todo, todo debe ser muy visible, bien para ser ensalzado, bien para ser condenado, pero muy visible.
Y ahí está el problema, que no todo debe ser visible, no todo requiere de espectadores. Hay cuestiones que sí, desde luego, cuestiones que deben ser muy visibles, cuestiones de las que todo el mundo debe enterarse.
¿Y a santo de qué viene esta reflexión a la hora de cenar? Pues al evangelio de hoy, ese que dice, entre otras, "que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu mano derecha" (Mateo). Siempre me han gustado estas palabras, y he intentado, e intento, en la medida de lo posible, ser fiel a ellas, aunque la carne es débil, y a todos nos gusta que el mundo vea nuestros brillos personales.
He tenido recientemente un buen baño de visibilidad, que agradezco profundamente a todos los que en él han participado, pero cuando hoy escuchaba en la iglesia esas palabras de Jesús, he sentido de un modo especialmente intenso la necesidad de la paz que me da la invisibilidad, que no el desprecio y el olvido; la paz que siento en la soledad de las montañas, en la tranquilidad compartida del hogar, en la conversación sosegada con el amigo…
Creo que en ese actuar con discreción, en hacer lo que hay que hacer porque hay que hacerlo y no porque nadie lo vea, en ser capaz de jugar un buen partido a puerta cerrada, aunque no haya virus por ahí sueltos, se esconde una paz interior, ¿cómo decirlo? deliciosa.
Porque después de todo, al fin, con toda la razón del mundo hemos de decir,"siervos inútiles somos, pues lo que debíamos hacer, hicimos" (Lucas).