FRASES PARA PENSAR.

SE DARÁ TIEMPO AL TIEMPO,
QUE SUELE DAR DULCE SALIDA A MUCHAS AMARGAS DIFICULTADES.

Cervantes en el Quijote.

domingo, 12 de diciembre de 2021

Se acabaron las ventoleras.

Por fin hoy se han acabado las ventoleras. Nos espera una semana bien diferente a la pasada. Vientos flojos variables alternando con calmas y temperaturas algo más bajas, pero sin excesos. Las mínimas rondarán los 6 o 7, y las máximas irán bajando, poco a poco, desde los 19 de mañana hasta los 13 o 14 del fin de semana.

El cielo estará despejado hasta el miércoles, y aquí viene la incógnita; a partir del jueves puede taparse y llover, pero no hay acuerdo entre los modelos si realmente lloverá y hasta cuándo.

Y esto es lo que hay. Días más agradables, aunque se tape el cielo y haga fresquete, gracias a que el agobiante poniente se ha acabado. 

sábado, 11 de diciembre de 2021

El hombre perdido.


 

Días de grandes nevadas. Es hermosa la nieve, pero traicionera. Es fácil perderse. Este es el tema del poema que podéis leer a continuación. Su estructura es la siguiente: siete cuartetos con rima consonante  ABBA, diferente en cada uno de ellos, de versos heptasílabos.

 

Perdido en la montaña

buscaba algún sendero,

en el cielo un lucero,

una humilde cabaña.

 

Veloz la luz huía

y del lobo el aullido

a aquel hombre perdido

la sangre helaría.

 

Y el viento, y aquel frío,

y la vasta soledad

de un espacio, en verdad

entregado al vacío.

 

Cerró la noche helada.

Y la nieve profunda

le arrebata, rotunda,

su esperanza quebrada.

 

Y vencido, se entrega.

Sí, el frío le ha de dar

dulce fin. Su vagar

acaba. Ella llega.

 

Un muy próximo aullido,

sentido ya lejano…

Sin esfuerzo, ya vano,

él se duerme, rendido.

 

Yace en la nieve quieto.

En lo alto no hay estrellas,

en la nieve no hay huellas.

Fue este su postrer reto.


J.Q.S.

viernes, 10 de diciembre de 2021

Actualización fin de semana del 12-13 de diciembre de 2021.

Un sábado, con algunas nubecillas de paso, todavía ventoso, aunque menos que estos días, y un domingo espléndido. Así se presenta el fin de semana. Las temperaturas bajarán el domingo pero, al no haber viento, la sensación de frío será menor; incluso hacia mediodía, al sol, hará calorcete.

En resumen, parece que este fin de semana acaba el largo y desagradable período de ponientes que hemos sufrido, mientras en el norte la nieve y el agua están dejando huella. Pero cuando pasen las consecuencias de los excesos, allí les quedará la tierra bien regadita, y las montañas blanquitas, y aquí nos quedará todo bien reseco. ¡Qué le vamos a hacer!


El mensaje de la rumbera rapera.


Escuché el pasado ocho de diciembre, en la radio, una entrevista a una cantante. La verdad es que no la oí completa porque ya había empezado, y además porque intercalaban canciones de la entrevistada que, al resultarme insoportables, ponía el volumen a cero, y cuando volvía a subirlo ya continuaba la entrevista.

La individua en cuestión parecía muy joven y utilizaba el lenguaje característico de la juventud “hija de la LOGSE”; tíos y tías por doquier, muletillas constantes, expresiones vulgares… Bueno, lo normal.

Su estilo, eso sí lo oí de boca del entrevistador, es una mezcla de rumba catalana y rap, o sea para mí, insoportable hasta el límite de la “insoportabilidad”.

Pero nada de lo dicho hasta ahora es el problema. Porque cada uno puede hablar como le plazca y tener los gustos musicales que tenga. Yo ahí no entro. ¡Faltaba más! El problema está en una afirmación que la individua hizo a propósito de un disco que creo que acaba de publicar.

Muy sesudamente decía que su disco, cuyo tema es la pareja y sus relaciones, tiene mensaje y que todas las canciones tienen un hilo conductor a través del cual se llega a una conclusión. Me intrigó ese momento de la entrevista. ¿Cuál sería esa conclusión?

La vida en pareja no merece la pena. Lo importante es amarse uno a sí mismo. Amarse uno a sí mismo, eso es lo importante, esa es la conclusión. Y se quedó más ancha que larga, la chorba. Y el entrevistador tan contento y complaciente.

Y entonces, deformación profesional, he pensado en los niños y jóvenes a los que esa individua encandilará con sus canciones. Y me ha dado toda la rabia del mundo. Porque aun en el caso de tener padres y profesores responsables que traten de educar en valores, de enseñar unos principios, de formar personas libres y buenas, con todo lo que eso significa, muchos niños y jóvenes harán suyo antes ese mensaje perverso, engrandecido, no porque valga nada, sino porque da dinero, porque mueve dinero.

Cada vez más los hijos, los alumnos, no lo son de sus padres, de sus profesores, lo son de una sociedad cuyos verdaderos dirigentes nadie conoce y que cabalgan en lo oscuro sobre el dinero, el fin último, el criterio final.

¿Qué importa que esta moza rompa los principios morales más sagrados si eso da dinero? ¿Qué importa que enseñe a ser egoísta, egocéntrico, egolátrico, si eso da dinero?

Y tú papá, no podrás hacer nada, porque tu niño, tu niña, oirá esas canciones cuando le plazca en el móvil que le has regalado para la Primera Comunión.

Apunte final:

Nada más escribir esta entrada, leí en tuiter estas palabras del Papa.

En su humildad, María sabe que todo lo recibe de Dios. Por eso, está libre de sí misma, completamente orientada a Dios y a los demás. María Inmaculada no tiene ojos para sí misma. Aquí está la verdadera humildad: no tener ojos para uno mismo, sino para Dios y para los demás.

jueves, 9 de diciembre de 2021

Historia de un perro y un hombre.


Hace ya casi un año que, caminando por la sierra un amigo y yo, se nos unió un perro que no sabemos de dónde salió, y que nos acompañó todo el resto de la excursión, más de 20 kilómetros.

Bonito, de aspecto saludable, inquieto, vivaracho, fue un excelente compañero inesperado. Iba con nosotros como si fuera nuestro. No nos perdía de vista, no agobiaba, no ladraba. Una delicia de perro. Nos supo mal abandonarlo allí, al final de nuestra ruta, ya casi de noche, cuando llegamos al coche que habíamos dejado junto a un camino, lejos de donde se nos unió. ¿Pero qué podíamos hacer? Llevaba collar, era de alguien y se vino con nosotros porque quiso.

Hoy he vuelto a pasar por el mismo sitio donde se nos unió y ha vuelto a aparecer. No sé de dónde, pero corriendo y saltando, creo que de alegría, se ha venido conmigo. En esta ocasión iba yo solo.

Y ha sido como la primera vez, pero más. Pienso que igual que yo lo he reconocido, él me ha reconocido a mí, y hemos caminado juntos, desde el principio, como si fuera mi perro de toda la vida. Casi 30 kilómetros y más de 1.100 metros de desnivel sin perderme de vista.

En las bifurcaciones de caminos y senderos se paraba y me miraba, esperando que le dijera por dónde quería que ir. Un perro que nos ha salido por sorpresa de una caseta, ha reculado en cuanto ha visto a mi acompañante que se ha situado entre él y yo. He parado a comer, y él, sentado cerca, vigilaba atento en todas direcciones. No me pedía nada, he sido yo quien le he dicho ¿quieres? Y le he dado unas galletas que se ha comido la mar de a gusto.

Ya estaba asombrado, pero mi asombro ha ido a más cuando al empezar a regresar me he dado cuenta de que se ha situado delante de mí y me conducía. Ya no esperaba en las bifurcaciones, cogía la ruta que le devolvía al lugar donde le he encontrado. Se conoce a la perfección toda la red de pistas y senderos de la zona.

Entonces he pensado seguirle, pues la ruta que tenía pensada no volvía a pasar por donde nos habíamos encontrado. Por un lado porque temía que me siguiera hasta el pueblo, donde había dejado esta vez el coche, y eso quedaba muy lejos de donde imagino que tendrá su casa. Y por otro para ver qué hacía; si se quedaba o me seguía hasta el final. Y ha valido la pena, porque el desenlace de esta historia ha sido impresionante. Me ha emocionado.

Ya era casi de noche, y caminábamos juntos hacia el punto del camino donde me había encontrado por la mañana. Y en un momento determinado, me ha adelantado y se ha parado frente a mí, mirándome fijo. ¿Se está despidiendo? He pensado. No puede ser. Pero ha sido. Ha acercado la cabeza a mis piernas, rozándolas apenas. Y yo le he dicho, ¿te despides? Cerca está tu casa, ¿no? Gracias por tu compañía, amigo, mientras le acariciaba la cabeza.

Ha sido tan breve como intenso. El animalito, sin prisa, se ha separado de mí, y andando por el medio del camino se ha ido, mientras yo lo miraba perplejo, conmovido, feliz. Y así nos hemos separado. Él en una dirección, yo en la contraria.

Aunque parezca mentira esto es verdad. No es un cuento, aunque bien podría serlo. Es una historia preciosa del encuentro en la soledad del monte entre un perro y un hombre, y con un final que aún me cuesta de creer.

Se viene conmigo porque quiere, me cuida, me protege, no me pide nada a cambio, y se despide con una delicadeza y una ternura, conmovedoras.

 No sé si volveré a verlo, pero ese perro está ya para siempre en mi vida.

miércoles, 8 de diciembre de 2021

Sigue el ventorro.

Con el viento no se equivocan. Tal y como estaba previsto, semana de ventoleras frías y secas que continuarán hasta el sábado. Y no es que las temperaturas sean muy bajas, (7-8,19-20) es que el ventorro hace que tengamos más frío del que marca el termómetro. Y de lluvia, nada de nada.

Lo único bueno es lo ventilada que está la atmósfera y los cielos limpios, la visibilidad buenísima y las nubes, a ratos espectaculares, sobre todo en los crepúsculos.

Y poco más. A aguantar tres días más este asquerosito y largo episodio de ponientes. Y a ventilar aunque sea difícil.


martes, 7 de diciembre de 2021

Estamos avisados.


La DGT está recomendando vivamente a través de la prensa, radio, televisión y paneles de carretera, que se adelante el regreso del puente, sobre todo a quien tenga que circular por el norte o centro de España, para no encontrarse con el temporal de viento, lluvia y nieve que parece que se nos echa encima mañana mismo.

No sé qué pasará, porque a menudo las previsiones fallan y no era tan feroz el lobo como lo pintaban, pero las posibilidades de que el temporal sea duro, existen.

Lo que sí que sé es que, si se cumplen las previsiones y el personal se queda tirado en las carreteras, veremos en la tele, como siempre, a gente indignadísima diciendo cosas como:

-Nos ha pillado por sorpresa.

-No esperaba que fuera tanto.

-Aquí estamos sin que venga nadie a ayudarnos ya tres horas.

-No nos han traído ni un café con leche.

-¿Dónde está la Guardia Civil?

-Esto es un desastre.

-La culpa es del Gobierno…

¿A que sí? Y es que estamos cada vez más acostumbrados a que otros nos saquen las castañas del fuego, castañas que hemos metido nosotros en él. La culpa siempre la tienen los demás.

Recuerdo que una vez me fui a comer a un pueblecito de la sierra con aviso naranja por nevadas importantes. Me pilló y salí por pelos. Pero si me hubiera quedado atascado con el coche en la nieve, no se me hubiera ocurrido culpar a nadie ni exigir que me recataran ya, y además me trajeran un café con leche y unos churritos para entrar en calor. Estaba avisado y me metí en el tomate porque quise. La responsabilidad era mía y sólo mía.

En fin, pues eso. Veremos qué pasa mañana. En cualquier caso, mucho ánimo a la Guardia Civil, que les espera un día guapo.