FRASES PARA PENSAR.

SE DARÁ TIEMPO AL TIEMPO,
QUE SUELE DAR DULCE SALIDA A MUCHAS AMARGAS DIFICULTADES.

Cervantes en el Quijote.

viernes, 8 de diciembre de 2023

Actualización fin de semana del 9-10 de diciembre de 2023.

Tras los dos litritos caídos esta pasada noche, una buena ventolera de poniente se ha encargado de secarlo todo rápidamente, aparte de subir las temperaturas. Y el fin de semana sigue con la misma tónica.

Ha empezado hoy pues un absurdo ascenso que hará que los termómetros alcancen los 26 o 27 grados a mediados de la semana próxima. De momento mañana se situarán entre 8 y 21, y el domingo entre 12 y 23. Seguirá el poniente, más fuerte el sábado, tendiendo a amainar hacia el domingo. El cielo, con nubes y claros.

En resumen, seguimos igual, igual de mal.

89 días sin llover. Solo 8 litros.

miércoles, 6 de diciembre de 2023

Honor.


 

HONOR.

1. m. Cualidad moral que lleva al cumplimiento de los propios deberes respecto del prójimo y de uno mismo.

Sin.: honra, honestidad, honradez, dignidad, respetabilidad, integridad, nobleza, decencia, rectitud, entereza, lealtad, pundonor.

            Empiezo esta entrada, hoy, día de la Constitución, con la palabra honor, tal y como la establece la RAE. Y lo hago así porque es una palabra que me parece caída en desuso, sino ella, su verdadero significado. Cualidad moral que lleva al cumplimiento del deber, no solo con uno mismo, sino con los demás. Y destaco lo de cualidad moral y cumplimiento del deber.

            Hoy celebramos el día en que los españoles dijimos que sí a unas reglas del juego para todos a las que se llegó, no con poco esfuerzo, tras una guerra y una dictadura. Vencedores y vencidos, verdugos y víctimas fueron capaces, apoyándose en lo que les unía más que en lo que les separaba, de mirar el futuro y regalarnos una joya, una joya de incalculable valor.

Recuerdo aún la ilusión con la que viví aquellos acontecimientos a mis 23 años. Hoy, con 68, de aquella ilusión no queda nada, habiendo crecido en su lugar, la decepción y el miedo.

Porque si hay unas reglas del juego, y las hay, son para todos y están para cumplirse. Y es obligación de aquellos a los que elegimos democráticamente, hacer que así sea. Deben pues cumplir con el deber de respetarla. Pero para ello hay que tener esa cualidad moral que llamamos honor.

Manipularla, tergiversarla, ignorarla es de ser gente sin honor. También podemos utilizar los sinónimos que la RAE nos regala para definir esa conducta. Y además es jugar con fuego porque la base de nuestra convivencia en paz es precisamente la Constitución.

Y si hubiere que cambiarla, cámbiese, pero utilizando los mecanismos que la propia Constitución tiene establecidos para ello, se tarde lo que se tarde, pues así y solo así podremos seguir progresando. Porque estoy convencido de que el progreso no está en un partido o en otro, sino en el respeto de todos a la Constitución.

Pues eso.

¡Feliz día de la Constitución!


87 días sin llover. Solo 8 litros.

martes, 5 de diciembre de 2023

Llueve sobre el campo verde, de J.R.J.


 

Aunque este poema de Juan Ramón Jiménez habla de noviembre, como me he encontrado con él hace un momento, voy a compartirlo aunque sea por poner algo de lluvia, literaria claro, a este mes que nos ha dejado sin regalarnos ni una sola gota.

 

Llueve sobre el campo verde...

¡Qué paz! El agua se abre

y la hierba de noviembre

es de pálidos diamantes.

 

Se apaga el sol; de la choza

de la huerta se ve el valle

más verde, más oloroso,

más idílico que antes.

 

Llueve; los álamos blancos

se ennegrecen; los pinares

se alejan; todo está gris

melancólico y fragante.

 

Y en el ocaso doliente

surgen vagas claridades

malvas, rosas, amarillas,

de sedas y de cristales...

 

¡Oh la lluvia sobre el campo

verde! ¡Qué paz! En el aire

vienen aromas mojados

de violetas otoñales.

 

Como veréis es un poema que no necesita muchas aclaraciones. Es la evocación del atardecer de un día de lluvia en el campo. Una descripción sencilla, casi una fotografía, pero qué buena tendría que ser para estar a la altura del texto.

Poemas como estos son los que utilizaba para enseñar a leer poesías a mis alumnos. No se leen haciendo pausas al acabar cada verso, sino leyendo, sin prisa, siempre sin prisa, como si fuera prosa. Entonces descubriremos la belleza del texto y el buen hacer del poeta. Se leería así.

Llueve sobre el campo verde...

¡Qué paz! El agua se abre y la hierba de noviembre es de pálidos diamantes. Se apaga el sol; de la choza de la huerta se ve el valle más verde, más oloroso, más idílico que antes. Llueve; los álamos blancos se ennegrecen; los pinares se alejan; todo está gris melancólico y fragante. Y en el ocaso doliente surgen vagas claridades malvas, rosas, amarillas, de sedas y de cristales... 

¡Oh la lluvia sobre el campo verde! ¡Qué paz! En el aire vienen aromas mojados de violetas otoñales.


86 días sin llover. Solo 8 litros.

lunes, 4 de diciembre de 2023

85 días sin llover. Y en otoño.


 

Si yo tengo en el balcón de mi casa dos macetitas con un pinito en cada una y digo que tengo un bosque es que soy… (Ponga cada uno el adjetivo que desee).

Pues bien, ese adjetivo es el que se puede aplicar a quien diga que esta noche ha llovido. No ha llegado, al menos en mi pluviómetro, ni a medio litro. Eso no es llover, como más lloviznar y un poquito, no más que un poquito.

Por eso puedo decir que con hoy llevamos 85 días sin llover de verdad. Y en otoño. Este año hemos recogido hasta hoy 307 litros, 200 por debajo de la media que es, desde el año 1999 hasta el 2022, de 507 litros por metro cuadrado.

De momento pues, y si no cambiaran mucho las cosas en diciembre, es este el año más seco del siglo XXI aquí en Ribarroja y alrededores, por lo menos.

El monte esta triste. Se nota. Sin agua, soportando ventolera tras ventolera seca y reseca, y con temperaturas excesivas para la época, se acerca a un  invierno sin otoño previo, y eso es malo. Como malo, muy malo será si tampoco tenemos invierno.

Y no es poesía eso de que el monte está triste. El suelo, duro y polvoriento; las fuentes, sin agua o con un hilillo; los árboles, arbustos y matorrales, cubiertos de polvo, flanquean los caminos; el romero y el tomillo amarillea y pierde la hoja; un verde apagado y mustio se extiende por los pinares; muchas plantas arrugan o enrollan sus hojas…

Es un desastre silencioso y discreto, pero desastre. Las grandes tormentas, las inundaciones, las granizadas, los huracanes hacen daño, mucho, pero ese daño se ve, es público y notorio. La gente lo habla, se preocupa, se asusta… Ahora no, es como si no estuviera pasando nada, y sí está pasando y no es menos grave.

El monte esta triste, sí. Está triste. Se cumple una frase que leí hace tiempo. Se acaba la vida, y empieza la supervivencia.

domingo, 3 de diciembre de 2023

Seguimos igual. ¡¡Exasperante!!

Ya quisiera poder dar buenas noticias, pero no. Seguimos básicamente igual. Si se cumplen los pronósticos de hoy tendremos una semana de nueva subida de temperaturas, de vientos del oeste y sin lluvia, o a lo sumo alguna llovizna ridícula.

Afinando un poco más, la semana se presenta con dos partes bien diferenciadas. De lunes a jueves, algo de frío, entre 8 y 16 grados y viento no excesivamente molesto, pero seco. De viernes a domingo, suben las temperaturas, entre 13 y 20, y el viento gana fuerza soplando entre 40 y 70 Km/h. y sigue seco, claro.

Y la lluvia continúa desaparecida. Como he dicho, con mucha suerte puede haber alguna llovizna esta madrugada y el jueves o viernes, pero llovizna, no más. Lluvia, lo que se dice lluvia, no se ve por ninguna parte, de tal modo que, muy probablemente, acabará el otoño astronómico con tres miserables y tristes litros en mi pluviómetro.

Y por cierto, lo descubrí el otro día, tiene una hermosa telarañita. A su dueña la he dejado vivir allí en paz. Hoy por hoy es un “pisito” sin riesgo de inundación.


viernes, 1 de diciembre de 2023

Actualización fin de semana del 2-3 de diciembre de 2023.

De pesadilla sin fin, o de castigo bíblico, califican la situación que estamos sufriendo desde mediados de septiembre, algunos de los partes que consulto. Y tienen razón. La persistencia de los ponientes, nos acercamos ya a los tres meses, la ausencia de lluvias y las temperaturas muy altas para la época, están creando una situación insostenible para la salud medioambiental de nuestro entorno, agricultura incluida. Los ciclos biológicos de plantas, animales y cosechas están totalmente alterados, y el riesgo de incendios devastadores sigue estando muy presente, en ¡diciembre!

Es la Comunidad Valenciana la más afectada, diría que la única afectada tan gravemente, y en particular las comarcas próximas al golfo de Valencia. Y no se ve el final de este infierno por ninguna parte.

De momento, el fin de semana se presenta bien desagradable. Poniente fuerte mañana y noroeste el domingo, pero más moderado tendiendo a encalmar. Cielo despejado y pocas nubes. Sigue sin llover. Lo único normal es que las temperaturas descienden ajustándose al mes de diciembre. Las máximas pasando de los 18 a los 15 y las mínimas de los 7 a los 4. La sensación será de frío, pero no porque haga grandes fríos, sino por la combinación del viento y la temperatura.

Vamos, que seguimos igual, palmo arriba, palmo abajo. Al menos habrá que abrigarse. Algo es algo.


En ése pondré mis ojos...


 

A propósito de algo que sucedió hace unos días, escribo:

Desde que hay vida en la tierra, mucho antes de que existiera el hombre, hubo, hay y habrá una ley muy sencilla y clara que se puede formular de muchas formas. A mí me gusta enunciarla así, el pez grande se come al chico. Esto ya se cumplía aun cuando ni siquiera existían los peces, y eso que ya estaban aquí mucho tiempo antes que nosotros.

Y si bien lo meditas es lógico. Incluso mucha gente, a lo largo de la historia, ha creído que por lógico es lo que debe ser. Y otros muchos, aunque saben en su fuero interno que no es lo que debe ser, actúan acatando esta ley, y para ello maquillan su comportamiento y lo justifican de mil formas más o menos peregrinas.

Desde las aulas escolares hasta la política nacional e internacional, el panorama del mundo es un mar en el que unos se comen a otros. Es como una inmensa orgía caníbal.

Y la causa, la de siempre, mil veces lo he dicho ya en este blog, tener cada vez más poder, más dinero y más prestigio, “bienes” estos que suelen ir íntimamente unidos y por los que el ser humano ha mostrado siempre un apetito insaciable.

Pero ahora viene la sorpresa. Alguien, en un momento de nuestra historia, ya lejano, dijo, y sigue diciendo, tras recordarnos que “el cielo es su trono, y la tierra el estrado de sus pies” Is. 66,1.

“En ése pondré mis ojos: en el humilde y el abatido que se estremece ante mis palabras”. Is. 66,2.

Y mucho tiempo después, allá en Palestina, un tal Jesús, natural de Nazareth, añadió, “sabéis que los jefes de las naciones las dominan como señores absolutos, y los grandes las oprimen con su poder. No ha de ser así entre vosotros, sino que el que quiera llegar a ser grande entre vosotros, será vuestro servidor, y el que quiera ser el primero entre vosotros, será vuestro esclavo”. Mt. 20, 25.27.