FRASES PARA PENSAR.

SE DARÁ TIEMPO AL TIEMPO,
QUE SUELE DAR DULCE SALIDA A MUCHAS AMARGAS DIFICULTADES.

Cervantes en el Quijote.

sábado, 5 de diciembre de 2015

Parece un lugar lejano...


No hay que ir muy lejos para ver esto. Está a menos de cincuenta kilómetros de Ribarroja, hacia el oeste. Así estaba esta mañana: el pinar muy verde, el agua azul, el cielo algo gris y el ambiente un punto brumoso.
Es el embalse de Cortes de Pallás, desde una de las pistas forestales que llevan de la carretera de Cortes a Cofrentes.
Muy digno de contemplación, ¿verdad?

viernes, 4 de diciembre de 2015

¿A quién votaré en estas elecciones?


Con ocasión de las últimas elecciones, escribí un decálogo que bien puede utilizarse a modo de tests de cara a las próximas. ¿Para qué sirve? Pues para saber a quien voy a votar, porque votar hay que votar. No hacerlo, y más en los tiempos que corren, me parece una irresponsabilidad mayúscula.
Hagamos el test, sin más preámbulos, a lo largo de la campaña recién estrenada. Es fácil. En una hoja como la de arriba, ponemos en un lado los partidos, y en el otro, lo que le pedimos a un partido para fiarnos de él. Luego puntuamos de 0 a 10 el cumplimiento de cada uno de los criterios que hayamos establecido. El partido que más puntos obtenga es al que votaré. Mis criterios, a día de hoy, planteados en forma de petición, siguen siendo los siguientes, por si os sirven.

1 Pido que su prioridad sea la justicia social, que supone trabajo, educación, sanidad para todos, no desde perspectivas ideológicas ya caducas, sino desde una gestión de lo público prudente e inteligente.
2 Pido que busque un pacto por la educación para que, dejando de utilizarla como herramienta política, lleguemos a un sistema educativo estable y duradero donde el trabajo de alumnos y docentes pueda dar sus frutos algún día.
3 Pido capacidad para superar la historia, que no olvidarla, de cerrar de una vez por todas, la vieja herida, la brecha entre las dos Españas que tanto dolor ha causado, y que tan rentable a algunos ha sido, ya demasiadas veces, para perjuicio de todos.
4 Pido que no reduzcan el saludable juego parlamentario a un intercambio de insultos y descalificaciones entre unos y otros. Pido que entiendan el debate no como algo que se gana o se pierde, sino como un instrumento para buscar el consenso y el bien del ciudadano.
5 Pido que en las campañas electorales, los partidos se limiten a exponer sus programas, a decirnos que harán si ganas las elecciones, y que dejen a los rivales en paz. El espectáculo habitual en las campañas parece una pelea ruin y pueril. Ridícula. Me da mucha vergüenza.
6 Pido que no utilicen la corrupción como arma política. No hay partidos corruptos. Hay personas corruptas en todos los partidos. Y aquel partido que dice que en su seno no los hay, miente. Que los localicen y los expulsen. Y punto. Porque en esto, quien esté libre de pecado, que tire la primera piedra.
7 Pido sensibilidad y tolerancia hacia “los otros”. Hacia las otras formas de pensar, de ser, de vivir. Pido empatía social, tener la capacidad de ponerse en la piel de quien no piensa como tú y encima no manda. Nadie tiene la verdad absoluta, ni el gobierno, ni la oposición, ni los partidos minoritarios. Nadie.
8 Pido un sentido de la realidad. En el mundo complejo y globalizado en el que estamos, hay cosas que no se pueden hacer, aunque serían buenas en principio, pero sus efectos secundarios serían catastróficos. La prudencia y el realismo son imprescindibles. Lo otro es populismo suicida. No hay que olvidar que a veces es peor el remedio que la enfermedad.
9 Pido la necesaria y urgente superación, de una puñetera vez, de las palabras derecha e izquierda. Son palabras vacías de contenido hoy en día, y seguir interpretando la realidad según esta clave, es pura manipulación. Me da también vergüenza cada vez que escucho esta hueca cantinela.
10 Pido que tenga respeto a las reglas del juego democrático. El respeto a la Constitución, y el estar abierto a la posibilidad de reformarla siempre que se obtenga la mayoría parlamentaria suficiente para hacerlo, lo veo fundamental.

Bueno, esto es lo que pienso. Conozco y respeto otras formas de pensar que se plasmarían en otros criterios, o en valoraciones distintas a las mías de los criterios arriba expuestos. Es normal ¿no? Si hay respeto, la diversidad, el pluralismo no asusta, enriquece. Pero sólo si hay respeto.

NOTA:
Y puestos a pedir, pediría una vez más una cosita, menos importante que las anteriores, pero al menos para mí, muy significativa. ¡Que no hagan el tonto con el lenguaje!

jueves, 3 de diciembre de 2015

La luz de allá arriba.

Pude darme un garbeo por la sierra el martes pasado, que me llevó, ya por la tarde, al “Alt del Pi”. El espectáculo desde allí era soberbio, sublime hacia el sur.
Disfruté de un  buen rato de contemplación. Eso me reconstruye. Pone un  poquito las cosas en su sitio otra vez. Me recuerda lo que de verdad es importante.
Aquí tenéis una foto. Añadidle la luz, que ninguna foto es capaz de captar, el frío y el silencio…



martes, 1 de diciembre de 2015

En la plaza, de Vicente Aleixandre. Es largo, ¿te atreves?


Es un poema largo. Ante él, te pueden pasar cuatro cosas.
Que ni lo leas. ¡Quién dedica tiempo a leer hoy un poema! Y además un poema largo. No es ocurrente, no es gracioso, no es viral en la red… Pues no lo leas. ¡Total "pa" qué!
Que lo leas y te deje indiferente. Que digas, pues bueno, pues vale. Que no te diga nada de nada. ¡Feliz tú si un poema así no está escrito para ti! Sigue a tu marcha.
Que tras leerlo sientas que el poeta te está diciendo algo, te indica un camino que recorriste en algún tiempo pasado, o que has de recorrer ahora, o quizá mañana. Y lo vas a hacer. Te recuerda que lo debes hacer, y quieres y puedes. Te habrá gustado leerlo. Lo releerás.
Que te toque hondo, que te toque donde más te duele, y no teniendo otro alivio, habrás encontrado en Vicente Aleixandre alguien que te entiende. Y la belleza de sus palabras será un bálsamo que apaciguará el dolor hondo por no poder hacer lo que dice que hagas. Porque no introducirás tus pies en la espuma, aún sabiendo que no es bueno quedarte en la orilla. Ya no puedes bajar a la plaza.

Hermoso es, hermosamente humilde y confiante, vivificador y profundo,
sentirse bajo el sol, entre los demás, impelido,
llevado, conducido, mezclado, rumorosamente arrastrado.

No es bueno
quedarse en la orilla
como el malecón o como el molusco que quiere calcáreamente imitar a la roca.
Sino que es puro y sereno arrasarse en la dicha
de fluir y perderse,
encontrándose en el movimiento con que el gran corazón de los hombres palpita extendido.

Como ese que vive ahí, ignoro en qué piso,
y le he visto bajar por unas escaleras
y adentrarse valientemente entre la multitud y perderse.
La gran masa pasaba. Pero era reconocible el diminuto corazón afluido.
Allí, ¿quién lo reconocería? Allí con esperanza, con resolución o con fe, con temeroso denuedo,
con silenciosa humildad, allí él también
transcurría.

Era una gran plaza abierta, y había olor de existencia.
Un olor a gran sol descubierto, a viento rizándolo,
un gran viento que sobre las cabezas pasaba su mano,
su gran mano que rozaba las frentes unidas y las reconfortaba.

Y era el serpear que se movía
como un único ser, no sé si desvalido, no sé si poderoso,
pero existente y perceptible, pero cubridor de la tierra.

Allí cada uno puede mirarse y puede alegrarse y puede reconocerse.
Cuando, en la tarde caldeada, solo en tu gabinete,
con los ojos extraños y la interrogación en la boca,
quisieras algo preguntar a tu imagen,

no te busques en el espejo,
en un extinto diálogo en que no te oyes.
Baja, baja despacio y búscate entre los otros.
Allí están todos, y tú entre ellos.
Oh, desnúdate y fúndete, y reconócete.

Entra despacio, como el bañista que, temeroso, con mucho amor y recelo al agua,
introduce primero sus pies en la espuma,
y siente el agua subirle, y ya se atreve, y casi ya se decide.
Y ahora con el agua en la cintura todavía no se confía.
Pero él extiende sus brazos, abre al fin sus dos brazos y se entrega completo.
Y allí fuerte se reconoce, y se crece y se lanza,
y avanza y levanta espumas, y salta y confía,
y hiende y late en las aguas vivas, y canta, y es joven.

Así, entra con pies desnudos. Entra en el hervor, en la plaza.
Entra en el torrente que te reclama y allí sé tú mismo.
¡Oh pequeño corazón diminuto, corazón que quiere latir
para ser él también el unánime corazón que le alcanza!


¿A cuál de las tres te apuntas? Porque a la primera, si has llegado aquí, no te has apuntado.

lunes, 30 de noviembre de 2015

Un testimonio sobre el cambio climático.

Tal día como hoy, cuando en París están unos trabajando y discutiendo sobre el cambio climático, otros exigiendo pacíficamente que los que pueden tomen medidas concretas y urgentes, y otros, como siempre, haciendo el gilipollas y manchando con su estupidez tan justas reivindicaciones, es un buen momento para publicar estas dos fotos que compré en Benasque este julio pasado.
En la primera podéis ver el glaciar del Aneto en verano, hace poco más de 50 años, y en la segunda, una grieta de dicho glaciar de unos 50 metros de profundidad.
Este verano pasado, el glaciar era una placa de hielo mínima en espesor y extensión. Era difícil reconocer allí al glaciar de las fotos, al glaciar que atravesé cuando el 20 de julio de 1984, solo, subí al Aneto por primera vez.
Es cierto, muy cierto que hay que tomarse en serio esto de cuidar la Tierra, porque no tenemos otra. ¡Y es tan hermosa!



Esto quedaba este mes de julio del glaciar del Aneto. No hace demasiado, se extendía por toda la ladera.

domingo, 29 de noviembre de 2015

¿Por qué está pasando?¿Qué hacemos?


Llevo días dándole vueltas a esto de los yihadistas y creo haber llegado a unas conclusiones que puedo exponer de un modo claro y breve. Al menos eso voy a intentar, ser claro y breve.
Esta aberración, que cada vez se perfila más como un monstruo desbocado, difícil de contener, me recuerda mucho a Saurón, el Señor Oscuro, el Mal, en El Señor de los anillos. Y esto es lo primero que hay que hacer, dejarse de ñoñeces políticamente correctas, e identificar al enemigo, porque hay un enemigo. Y ese enemigo viene del pasado, vive en la Edad Media, y se ha hecho fuerte con todos nuestros abusos, nuestras injusticias, nuestros atropellos y nuestra prepotencia.
Y este es el reto. No sólo hay que plantarles cara, sino regenerar nuestra propia civilización de la que tan orgullosos estamos. Es una ingente tarea a dos bandas.
Primero y ya, plantarles cara. Van a ser necesarias las fuerzas de seguridad, tanto militares como civiles, y vamos a tener que renunciar todos, en ocasiones, a ciertas libertades. Y va a haber muertos. Ya los está habiendo. Negar esto queda “muy mono”, pero es de una ingenuidad y de una simpleza alucinantes y peligrosas en las autoridades.
Y en segundo lugar vamos a mirarnos a nosotros mismos. Entonemos un “mea culpa” y pongamos enseguida manos a la obra. Es urgente también hacer las cosas de otro modo. Voy a hacerme cinco preguntas.
¿Por qué en aras de una libertad mal entendida hemos relativizado todo? ¿Por qué tan insensatamente hemos renunciado a lo absoluto, quizá pensando que no nos hace falta? Hay valores absolutos: la dignidad de todo ser humano, la justicia, la libertad, la vida… Y eso se enseña y se vive. ¡Ojo con la educación!¡Ojo con el entorno familiar en el que crecen los niños!
¿Por qué se monta la que se monta, y con motivo, por el atentado de París, y no pasó lo mismo por ejemplo, por el de Kenia? Eran también jóvenes, asesinaron a más de 150 en la universidad de Garissa. Pero aquello es África y eran negros, ¿no? Y como esto hay mucho, casi todos los días, pero lo dicho, como no pasa aquí…Tendremos que empezar a pensar en tener banderas a media asta casi todos los días...
¿Por qué hemos permitido durante años, y seguimos permitiendo los barrios marginales, los guetos, la segregación racial en nuestras ciudades? Jóvenes abocados al paro, a la delincuencia, a la droga, sin cultura, sin expectativas de una vida digna, sin futuro. Vidas sin sentido que seguirán a cualquier "pirao" que les de sentido... y dinero.
¿Por qué no exigimos el control del sistema económico capitalista para evitar crisis que lleven a millones de personas a la pobreza en nuestra opulenta Europa; para evitar que países enteros vivan postrados en una crisis permanente para que nosotros podamos seguir despilfarrando?
¿Por qué hemos convertido nuestra democracia en un ridículo enfrentamiento permanente entre gobierno y oposición? ¿Por qué en las campañas electorales, por ejemplo, no expone cada partido su programa y deja a los otros en paz? Se trata de servir al ciudadano, y si para servirle mejor hemos de trabajar juntos, pues…eso, trabajamos juntos. Actualmente la política es fea, nuestra democracia es fea, y no tendría por qué serlo.
La respuesta a estas preguntas, pienso que nos indica caminos que hemos de recorrer con urgencia y sin miedo. Son cuestiones éticas, económicas y políticas. Las cuestiones policial y militar, desgraciada, triste, inevitablemente, también van a ser caminos a recorrer con todas sus consecuencias.
Está en juego la civilización. Podemos volver a la Edad Media. Ellos están en la Edad Media y quieren que el mundo entero entre de nuevo en la Edad Media.
Y un apunte final. Recorrer estos caminos, en España, lo tenemos más difícil que en otros países del mundo. Tendremos que mirar de una vez por todas adelante y aprender a vivir juntos, sin hacernos daño unos a otros. ¿Seremos capaces?

viernes, 27 de noviembre de 2015

Fuente la Higuera vino a la fiesta con el vino.

El día de mi cumpleaños, este pasado 15 de noviembre, Isabel me organizó una bonita fiesta. La fiesta no era sorpresa, pero sí lo eran el dónde y el cómo. Como es habitual en ella, cuidó todos los detalles y realmente consiguió su objetivo. Fue divertida, amable y entrañable.
Pero de entre los muchos detalles que tuvo en cuenta hubo uno que me resultó especialmente evocador. Se ocupó de que el vino fuera de Fuente la Higuera. Icono, un tinto que me gusta mucho y además que es de ese pueblo que tan hondo tengo en mi memoria y del que tan gratísimos recuerdos  guardo.
Y de esa sabia manera, plantó en el centro de mis sesenta años recién cumplidos, los recuerdos más gratos de mi infancia.
Fuente la Higuera es mi Moguer particular. Cuando leo Platero y yo, uno de "mis libros de cabecera", me voy inevitablemente allí, y me dejo envolver por los recuerdos. Podría situar muchos capítulos del libro en lugares concretos, algunos de los cuales aún existen, otros ya no…
Porque el paisaje de Fuente la Higuera, debido a su estratégica situación geográfica, ha cambiado mucho, y sigue cambiando. Carreteras, autovías, vías férreas han troceado el terreno cuarteando esa extensión de campos y montes  que disfrutaba de niño desde Santa Bárbara, o mejor aún desde el Capurucho.
La Casa del Ángel, la Font de la Noguera, el Bobalar, el río Cáñoles, la vieja estación, el “tunelet” y el túnel de Mariaga, la entrañable “Balseta Pijirri” y tantos y tantos rincones…
Rincones que han ido cambiado con el tiempo, como yo, como todos, pero que si cierro los ojos, los veo tal cual eran hace más de medio siglo. Huelo el tomillo, el romero y el espliego. Los carros cargados de uva, y los sarmientos ardiendo en casa a la hora de la cena, para asar el embutido y las chuletas, son aromas que me llevan atrás en el tiempo y de los que me encanta seguir disfrutando.
Y la luz de septiembre, y el frío al salir de la novena, y ese calor y ese olor a casa de pueblo de entonces, que me parece aún hoy, el mejor de los perfumes. Y la música envolvente de la Dançà, con el tío Vicente corriendo de aquí para allá…
Por eso, ese vino, que regó la muy buena cena que el catering de Simó nos ofreció, estuvo  bien puesto allí. Con él vinieron a mí hondos y hermosos recuerdos, y con él brindamos por el pasado, el presente y el futuro.

La Balseta Pijirri.
Ermita de Santa Bárbara.
El pueblo desde las subida a la ermita.Delante mismo la autovía en construcción.
Atrio de la ermita.
La campana de la ermita.
Perspectiva de los campos desde santa Bárbara.
Otra bonita perspectiva.