FRASES PARA PENSAR.

SE DARÁ TIEMPO AL TIEMPO,
QUE SUELE DAR DULCE SALIDA A MUCHAS AMARGAS DIFICULTADES.

Cervantes en el Quijote.

lunes, 9 de diciembre de 2019

La luna sobre los almendros.


Ver elevarse la luna, casi llena, sobre las copas de los almendros, ya desnudas, es un bonito espectáculo. Bonito y discreto, porque no se te impone, espera a que lo descubras, como tantas cosas.



domingo, 8 de diciembre de 2019

"Ni chicha ni llimoná".


NOTA DE LA SEMANA: 4

Pues sí se mereció el diez la semana pasada, aunque podía haberse estirado un poquito más. Los cincuenta y ocho litros que cayeron quedaron cortos, pero como cayeron tan bien, poco a poco, durante cuatro días, una cosa compensa la otra.
Esta próxima semana no va a ser igual. Los vientos del noroeste y oeste volverán a la carga mañana mismo, y aunque no serán muy fuertes, ninguna falta nos hacen. Las temperaturas serán suavecitas, no bajando de seis o siete y alcanzando los veinte.
Y de lluvia nada de nada, y mucho me temo que por este año se acabó, no habiendo llegado ni a los cuatrocientos litros, al menos en la terraza de mi casa.
Será esta lo que yo llamo una semana “pocagrasia”, “ni chicha ni llimoná”. El invierno meteorológico, que empezó con agua, de momento no lleva intención de enfriarse ni de regalarnos más agua.
¿Qué nota le pongo? Pues le voy a poner un 4, pues sobran los ponientes y sigue faltando que llueva y que haga frío. ¡Qué le vamos a hacer!

Actualización a las 22,15 del miércoles, 11 de diciembre de 2019.

          Decía yo, inocente de mí, que el poniente no será muy fuerte. Pues lo será. Se reforzará mañana, cogerá más fuerza aún el viernes siendo este un día muy desagradable, y el sábado irá aflojando muy poco a poco; o sea que el sábado también será desagradable. ¡Qué divertido!

viernes, 6 de diciembre de 2019

Buen día para revisar cordones.




Me parece hoy un buen día para revisar eso de los cordones sanitarios. El asunto, demagogias aparte, lo veo muy sencillo. En el caso de que en una democracia haya que poner cordones sanitarios, cuestión esta que no veo nada clara, creo que habría que ponérselos a aquellos partidos que ignoran o desprecian la Constitución.
No a los que proponen reformarla respetando los instrumentos que la propia Constitución tiene establecidos para ello, sean cuales sean estas reformas, autonomías, referéndum, o lo que sea…
Y ya está. Lo veo muy sencillo. Lo demás es fascismo puro y duro, si entendemos por fascismo aislar, excluir y perseguir al que no piensa como el salvador de turno, planteamiento este que el comunismo ha compartido desde siempre, fervientemente, con su hermano gemelo el fascismo. El concepto totalitarismo engloba a ambos.
Y tanto unos como otros aman los cordones, tanto los sanitarios como los que se anudan a pies, manos, cuellos o pensamiento.

¡Feliz día de la Constitución! ¡Larga vida a la Constitución!

jueves, 5 de diciembre de 2019

Allí está eso, ¿qué es?, ¿quién es?...


Imaginaos andando, perdidos en la niebla, por un bosque sumiéndose ya en la noche. Cansados, desorientados, pasáis junto a un robusto roble y sentís una presencia, alguien os mira… y se os hiela la sangre en las venas cuando le veis, cuando le miráis cara a cara. Allí está eso, ¿qué es?, ¿quién es?, o quizá, ¿quién fue? Queremos movernos pero su mirada nos atrapa, y algo húmedo, quizá una rama agitada por el viento, nos roza la espalda, y parece empujarnos, leve pero firme, hacia esa mirada…
Podía ser el inicio de una historia de terror. El caso es que mi amigo José Luis se llevó la sorpresa el otro día, cuando viendo las fotos que hizo en un reciente viajecito a Cuenca, se encontró con que había fotografiado esa mirada, esa presencia… ¡Impresionante la foto! Una no está retocada, la otra un poco.


Esta está un poco retocada.

Esta no.



Ya.



Hoy hace veintiún días de mi última clase. Una clase muy especial, en la que mis alumnos de 4º de filosofía me leyeron el texto que hoy comparto; un hermoso regalo.
Y si lo que querían era hacerme recordar con emoción y nostalgia tantas y tantas clases que en aquel momento empezaban a ser pasado, desde luego que lo consiguieron.
No quiero hacer más comentarios, pues creo que el texto se sobra y se basta para decir mucho de lo que ha sido mi vida con mis alumnos durante treinta y siete años.

Hola Jesús, Hola don Jesús, como te llamaban tus alumnos cuando dabas clases en la EGB:
Hoy te jubilas. Esta es tu última clase y queremos que sea diferente y especial. Para nosotros es un honor y un privilegio del destino que esta sea tu despedida como maestro, nuestro maestro.
Esta clase de filosofía va a ser más parecida a una clase de literatura y tú serás un alumno más. Ya ves, tu última clase como profesor y sentado entre  nosotros…
Vamos a recordar, juntos, esos maravillosos libros de lectura "obligatoria" que hemos leído tantas generaciones y que tanto nos han hecho disfrutar. No solo de su lectura, sino de tus reflexiones y comentarios que nos han llevado a emocionarnos.
 Vamos a recrearnos con algunos fragmentos de tus libros preferidos, de nuestros libros preferidos. Empezamos con Cipi.

En cuanto los hermanos de Cipi aprendieron a volar, mamá gorriona acompañó a sus hijitos.
Primero fueron al ciruelo alto del huerto, en el que todas las noches, antes de dormir, los gorriones del tejado se contaban los sucesos del día.
Aquel vuelo fue fácil para Cipi, en cambio a los hermanos les latía fuerte el corazón, pero todo marchó bien. Cipi voló a lo alto del árbol nada más llegar y desde allí empezó a explorar el mundo.
-Mami, ven a ver, ¿qué es lo que hay aquí?, ¿qué hay allí?
-Ahora iremos a ver todo
Respondió la mamá. Y continuó el vuelo.
En cuanto entraron en el gran árbol florido se posaron sobre una rama y una vocecita dijo:
-¡Ay, me haces daño!
E inmediatamente una florecita se desprendió y cayó al suelo.
-¡Adiós!
Susurraron las otras florecillas.
-¿Quiénes son Mami?
Preguntó Cipi.
Y la mamá:
-Son copos blancos que Bola de Fuego irá transformando poquito a poco en bolitas rojas y exquisitas.
De pronto se oyó una música ligera que vibraba por toda la planta.
-Mami, y esto ¿qué es?
-Las abejas. Cantan canciones a las florecitas. Durante estos días es su fiesta.
        Respondió sonriendo su mamá.

Esto es justamente lo que nos has ayudado a hacer; a descubrir el mundo, con tu infinita paciencia para contestar nuestras preguntas y explicarnos las cosas de manera clara y divertida.
Y, como tú escribiste un día, "el último párrafo es un auténtico programa de vida y además me parece precioso. Dice así:

También Cipi y Gorrioncita fueron felices y tuvieron muchos hijos a los que enseñaron las cosas aprendidas de la vida:
- A ser trabajadores para mantenerse honestos.
- A ser buenos para ser amados.
- A abrir bien los ojos para distinguir lo verdadero de lo falso.
- A ser valerosos para defender la libertad.

¿Cómo lo veis? Y, a propósito de esto, hablamos de que el ser trabajador permite poder llevar una vida honrada. De que quien sabe amar y respetar genera amor y respeto a su alrededor. De que hay que tener capacidad crítica, pensar, analizar las cosas, para que no nos manipulen. De que hay que ser valientes para ser de verdad libres y crear espacios de libertad a nuestro alrededor".
Y así aprendemos lengua y de paso a vivir de una manera digna, limpia. Aprendemos a ser hombres de bien, buenas personas, gente honrada, buena, crítica y libre”.
           Y otro trocito más de ternura. No podía faltar en esta clase especial de literatura un recuerdo a Platero…

En el arroyo grande, que la lluvia había dilatado hasta la viña, nos encontramos, atascada, una vieja carretilla, perdida toda bajo su carga de hierba y de naranjas.
Una niña, rota y sucia, lloraba sobre una rueda, queriendo ayudar con el empuje de su pechillo en flor al borricuelo, más pequeño, ¡ay!, y más flaco que Platero.
Y el borriquillo se despechaba contra el viento, intentando, inútilmente, arrancar del fango la carreta, al grito sollozante de la chiquilla.
Era vano su esfuerzo, como el de los niños valientes, como el vuelo de esas brisas cansadas del verano que se caen, en un desmayo, entre las flores.
Acaricié a Platero y, como pude, lo enganché a la carretilla, delante del borrico miserable. Lo obligué entonces, con un cariñoso imperio, y Platero, de un tirón, sacó carretilla y rucio del atolladero, y les subió la cuesta.
¡Qué sonreír el de la chiquilla! Fue como si el sol de la tarde, que se quebraba, al ponerse entre las nubes de agua, en amarillos cristales, le encendiese una aurora tras sus tiznadas lágrimas.
Con su llorosa alegría, me ofreció dos escogidas naranjas, finas, pesadas, redondas. Las tomé, agradecido, y le di una al borriquillo débil, como dulce consuelo; otra, a Platero, como premio áureo.

En este ejercicio tú nos pedías: “Piensa en alguna ocasión en que hayas ayudado a alguien y cuéntalo”.
Nosotros queremos darte las gracias por la ayuda que tú nos has brindado; como profesor, orientador, compañero y amigo. Pero, sobre todo, por hacernos pensar en la ayuda.
¡Cuánto camino recorrido juntos! Sabemos que la lectura de la obra que vamos a recordar a continuación es de las que más te han emocionado…

Don José, el cura, que era un gran santo, le dio buenos consejos y le deseó los mayores éxitos. A la legua se advertía que don José tenía pena por perderle. Y Daniel, el Mochuelo, recordó su sermón del día de la Virgen. Don José, el cura, dijo entonces que cada cual tenía un camino marcado en la vida y que se podía renegar de ese camino por ambición y sensualidad y que un mendigo podía ser más rico que un millonario en su palacio, cargado de mármoles y criados.

Jesús, sabemos que tu camino como profesor ha sido bonito y, a la vez, difícil. Gracias por no haber renegado de tu camino como maestro y habernos acompañado en el nuestro. Nosotros, ahora, te deseamos un feliz nuevo camino.
Jesús, te vemos como mitad Machado, mitad Quijote…y así, con palabras de don Antonio, vamos a recordar a otro de tus autores preferidos, que además también fue maestro:

Caminante, son tus huellas
el camino, y nada más;
caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.
Al andar se hace camino,
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.
Caminante, no hay camino,
sino estelas en la mar.

Más que un hombre al uso que sabe su doctrina,
soy, en el buen sentido de la palabra, bueno.

Y cuando llegue el día del último viaje,
y esté al partir la nave que nunca ha de tornar,
me encontraréis a bordo ligero de equipaje,
casi desnudo, como los hijos de la mar.

Y con palabras que Cervantes puso en boca de Don Quijote, vamos a poner punto final a esta última clase de tu camino junto a nosotros:

Al bien hacer jamás le falta premio.
Bien predica quien bien vive.
El que lee mucho y anda mucho, ve mucho y sabe mucho.
Don Quijote soy, y mi profesión la de andante caballería. Son mis leyes, el deshacer entuertos, prodigar el bien y evitar el mal. Huyo de la vida regalada, de la ambición y la hipocresía, y busco para mi propia gloria la senda más angosta y difícil. ¿Es eso de tonto y mentecato?
Donde una puerta se cierra, otra se abre.
No huye el que se retira.
Ya.

Con este “Ya” termina el Quijote y con este “Ya” termina esta clase especial de un maestro especial. Deseamos haberte emocionado, porque esto es lo que tú siempre has conseguido de nosotros.
Jesús, don Jesús, muchas gracias.

miércoles, 4 de diciembre de 2019

Comen ranas voladoras asadas...


Leyendo un libro muy recomendable para quien le guste el lenguaje, me encontré con una curiosa y divertida referencia a la primera descripción de extraterrestres que podemos encontrar en la literatura occidental.
Es el autor un griego llamado Luciano de Samósata, ciudad situada en la actual Turquía, parte entonces del Imperio Romano. Escribió en el siglo II d.C una novela que tituló Historia verdadera con la intención de ridiculizar las exageraciones y falsedades de los relatos de viajes.
Cuenta que fue arrebatado en un barco por una tromba de agua que lo elevó hasta la luna, y allí, ¡oh sorpresa!, se encontró con sus habitantes, los selenitas.
Dice de ellos que son seres sin ano. Que todos comen lo mismo, ranas asadas, ya que hay muchas en la luna, y además son voladoras; se beben el humo de las ranas que asan. Sus ojos son desmontables, es decir que se los pueden quitar y poner, por eso a veces los pierden y se los han de prestar entre ellos. Allí no existen las mujeres por lo que los hombres se unen entre sí y dan a luz a los selenititos; en el embarazo el feto lo alojan en el muslo. Se visten con vidrio los ricos y con metal los pobres…
En fin, ¿qué queréis que os diga? Interesante descripción de estos habitantes de la luna. Desbordante imaginación la de Luciano, el auténtico precursor de los relatos de ciencia ficción, aunque en este caso más de ficción que de ciencia.
Por lo visto eso de los extraterrestres, selenitas, marcianos o de otras galaxias, no es nada nuevo. El que sean verdes o negros, con o sin antenas, duros o pringosos, buenos o malos, feos o espantosos, es cuestión del humano que los haya visto. Dónde, cuándo y cómo los haya visto es otra cuestión.
El libro en el que he leído esto se titula Latin Lovers, de Emilio del Río, y está publicado por la editorial Espasa.

martes, 3 de diciembre de 2019

Receta. Paella de col y ajos.



Hoy, muy a mi pesar, he visto y oído en un "zaping" continuo (no era yo quien controlaba el mando) las informaciones en directo y las tertulias que a propósito de lo acaecido en el Congreso y el Senado estaban teniendo lugar. Y era como un caleidoscopio donde se sucedían palabras e imágenes tan patéticas como inquietantes. Acababa de almorzar y el espectáculo me ha resultado vomitivo.
Por eso, y para quitarme el mal cuerpo que se me ha quedado, he decidido hacer una paellita para comer con lo que tenía por casa. ¡Buenísima! Aquí está la receta.

Ingredientes para dos personas:

-400 gramos de col.
-Una cabeza de ajos.
-Medio bote pequeño de tomate triturado.
-Una cucharadita de pimentón.
-Aceite de oliva.
-Dos pastillas de caldo de carne.

Cortamos la col en trocitos pequeños, no en exceso, y pelamos los ajos partiéndolos por la mitad, o en tres partes si son grandes y lo freímos todo junto con el tomate.
Cuando esté bien fritito ponemos el pimentón y el arroz. Removemos el conjunto y en menos de un minuto añadimos el agua hirviendo con las pastillas de caldo.
Veinte minutos a fuego medio y ya está. Eso sí, como cualquier paella hay que vigilar que ni se queme ni se quede demasiado caldosa.
Barata, fácil, sana y buenísima. Y así, degustándola con un buen vino de Toro, se me han olvidado las mentecateces de la mañana.