FRASES PARA PENSAR.

SE DARÁ TIEMPO AL TIEMPO,
QUE SUELE DAR DULCE SALIDA A MUCHAS AMARGAS DIFICULTADES.

Cervantes en el Quijote.

miércoles, 29 de noviembre de 2023

Ángel con grandes alas de cadenas, de Blas de Otero.


 

En 1950 publica Blas de Otero su libro de poemas Ángel fieramente humano. En él está este breve pero impresionante poema que ha sido siempre para mí una de las más acertadas descripciones de lo que es el ser humano, el hombre. Y así lo titula, hombre.

 

Luchando, cuerpo a cuerpo, con la muerte,

al borde del abismo, estoy clamando

a Dios. Y su silencio, retumbando,

ahoga mi voz en el vacío inerte.

 

Oh Dios. Si he de morir, quiero tenerte

despierto. Y, noche a noche, no sé cuándo

oirás mi voz. Oh Dios. Estoy hablando

solo. Arañando sombras para verte.

 

Alzo la mano, y tú me la cercenas.

Abro los ojos: me los sajas vivos.

Sed tengo, y sal se vuelven tus arenas.

 

Esto es ser hombre: horror a manos llenas.

Ser -y no ser- eternos, fugitivos.

¡Ángel con grandes alas de cadenas!

 

Es un poema duro, durísimo. Y además muy claro. Es en realidad una oración desesperada y desesperanzada. Un diálogo del autor con Dios, eso es orar, en el que, desde lo más hondo de su ser, desde su sufrimiento, clama, le llama, grita, y encuentra el silencio como respuesta.

Las palabras duras se prodigan en el poema llenándolo de esa carga que destila sufrimiento. Lucha, muerte, abismo, vacío, arañando, sombra, solo, noche, cercenar, sajar, horror…

El silencio de Dios ante el mal en el mundo es un tema profusamente tratado en la literatura. Y no es de extrañar, pues es la gran pregunta de todo creyente, y Blas de Otero tuvo siempre una gran inquietud religiosa y una profunda preocupación por el hombre y el sentido de la vida.

Pero lo que siempre me ha impactado de este poema es la preciosa e impresionante metáfora con la que concluye. ¿Qué es ser hombre? Horror a manos llenas, dice. Una tensión brutal y constante entre ser y no ser, entre vida y muerte.

Y concluye, el hombre es un ángel, con grandes alas de cadenas. Imagen rotunda y clarificadora de la condición humana. Ángel, sí, pero con grandes alas de cadenas. Una contradicción esencial que solo desde la fe puede encontrar un sentido.

martes, 28 de noviembre de 2023

Impresionante espectáculo.

Lo único bueno que tiene este poniente desesperante  y hasta angustioso ya, que nos ha robado el otoño, el climatológico acaba el jueves, es el lubricán, tanto el de la mañana como el de la tarde. No el atardecer, sino este rato breve que hay desde la puesta de sol hasta la noche, o desde las primeras luces hasta que despunta por el horizonte.

El de ayer por la tarde fue magnífico, soberbio. Lo vi venir, tal como estaba el cielo vespertino, y fui a su encuentro en la sierra. No me defraudó. Pero es que aún hubo más, la salida de una luna, casi llena, que iluminó la noche de tal forma que se distinguían incluso los colores. El juego de luces y sombras en el bosque, aunque inquietante, tenía también una gran belleza.

Fue una tarde que si bien no justifica el desastre de casi tres meses de poniente, al menos le quita un poco el sabor amargo que a los que amamos la naturaleza nos está dejando en la boca.

A continuación unas fotos y un vídeo.





















lunes, 27 de noviembre de 2023

Felicidades José Luis.


 

Hace un año que nuestro amigo José Luis enfermó. Era el primer domingo de adviento y acababa de celebrar la eucaristía. Por este motivo ha publicado en su blog, Umbral de zona, esta entrada que trascribo al mío y comparto con la alegría de poder celebrar, cosa que haremos pronto, su primer cumpleaños que es hoy.

¡¡¡Felicidades José Luis!!!

Hoy, día 27, hace un año que estoy hospitalizado. Ocurrió en domingo, después de celebrar la misa en la parroquia de San Francisco de Asís de Llíria donde empezaba a actuar como adscrito o ayudante. Me acuerdo que aquella vez sentí un cierto malestar a la hora de distribuir la comunión por lo que pedí al sacristán, que era también ministro de la eucaristía, que la repartiera por mí. Después de acabar la misa y a punto de salir del templo, el malestar se repitió con más virulencia, me senté en el último banco del templo, me desmayé y… no recuerdo nada más. Me desperté dos o tres meses después en la UCI del hospital de Llíria donde me habían transportado mis hermanos.

Después vinieron incontables días que parecían interminables noches, estado de coma, operaciones, entubaciones, un purgatorio sin plazo fijado… y acabé siendo trasladado al hospital del Dr. Moliner, en Portacoeli, cuyo emplazamiento en la montaña y en medio del bosque es envidiable…, si tuviera salud para disfrutarlo. Allí una urgente operación de corazón para colocarme un marcapasos marcó, por así decirlo, el despegue para mi lenta rehabilitación, que fue cada día a más.

Ahora ya tengo fecha puesta para mi alta del hospital y espero (toco madera pero más me invoco a Dios) que antes de Navidad me pueda incorporar a la vida  cotidiana a mi casa de Llíria, con las limitaciones de salud y movilidad que he heredado.

De este año de encierro forzoso recuerdo agradecido a mis hermanos y familiares que han estado siempre a mi lado, los médicos y enfermeras del hospital de Llíria, a los magníficos médicos, rehabilitadores, enfermeras, y sencillas  auxiliares del hospital doctor Moliner y a tantos amigos que me ha visitado y se han preocupado por mi salud.

domingo, 26 de noviembre de 2023

Tampoco nos trae lo que necesitamos.

Esta semana tampoco nos trae lo que necesitamos. Más bien al contrario, sigue haciendo leña del árbol caído. Continúa el poniente, se refuerza hacia el jueves, suben las temperaturas y tampoco llueve. ¡Qué más se puede pedir! ¿Qué nos caiga un meteorito?

No os dejéis engañar por el centralismo rabioso de los partes a nivel nacional. Hablan de lluvia abundante, nieve y frío en toda España. Debe ser que para ellos no somos España.

Acabará noviembre sin una gota, a lo sumo alguna llovizna el jueves, y octubre solo nos dejó tres litros. El poniente y las temperaturas muy superiores a lo normal han sido la tónica general casi todos los días de un otoño para olvidar en lo que a lo meteorológico se refiere y a otros asuntos que no vienen a cuento.

Hasta el jueves las máximas estarán entre 23 y 24 grados, y las mínimas, excepto mañana algo más baja, entre 13 y 15. ¡Una barbaridad! Hacia el fin de semana bajarán de golpe situándose por bajo de 20 las máximas y de 10 las mínimas, pero sin grandes fríos. Y el cielo, con paso de nubes inútiles del todo.

Y esto es lo que tenemos. Desde el día que nos regalaron en octubre esos tres litros hasta hoy, han pasado ya 42 días. Y suma y sigue. ¿Otoño?

La única esperanza, que es lo último que se pierde, es que se equivoquen, pero no creo. Sería demasiado bonito un otoño de verdad, de los de antes, aunque fuera ya hacia el final.


sábado, 25 de noviembre de 2023

Si te lo comes lo pagas, y punto.


 

Asistí un día de estos a una curiosa discusión de esas en la que apetece meter baza, por lo absurda. Pero claro, no lo hice aunque me quedé con las ganas.

Había almorzado muy bien en un bar restaurante de un pueblo de la sierra. A la hora de pagar, en la barra, entró una señora de mediana edad y la que parecía ser la dueña del establecimiento le saludó y le dijo que tenía ganas de escuchar su versión de lo ocurrido, tras confesarle que su marido estaba muy afectado por el disgusto que cogió el domingo.

Por lo que entendí les habían servido un plato que no habían pedido, se lo comieron y luego, al acabar de comer, se negaron a pagarlo porque no lo habían pedido. Y se armó el pitote, parece ser que de un modo público y notorio. El restaurante está muy concurrido los domingos, de ahí el soponcio del marido.

La dueña le dijo que si no lo habían pedido le debían haber dicho al camarero que lo retirara, pero que si no dijeron nada y se lo comieron, tenían que pagarlo. Me pareció lógico.

La respuesta de la señora me sorprendió. Toda cargada de razón, e indignadísima, le replicó que si no lo había pedido no tenía por qué pagarlo, a lo que la dueña volvió a responder que si se lo habían comido tenían que pagarlo.

A partir de ahí entraron en bucle, repitiendo lo mismo pero cada vez más alto. La dueña, queriendo cortar, le dijo que creía conocerla y no se esperaba eso de ella, de hecho se tuteaban y conocían sus nombres, pero la señora seguía empecinada en que quienes lo habían hecho mal eran ellos por cobrarles el plato en cuestión.

Yo, que aparte de pagar estaba formalizando una reserva, escuchaba la absurda conversación con unas ganas inmensas de acercarme a la señora y decirle, que no tiene usted razón, leñe, que está como una regadera señora mía. Si se lo ha comido lo paga y si no, habérselo dicho al camarero cuando se lo sirvió.

Me fui, formalizada la reserva, pues me esperaban ocho horitas de marcha por la sierra, pero me quedé con ganas de decirle a la dueña que era ella la que tenía toda la razón y que no se merecía el disgusto que esa individua les había dado a su marido y a ella.

Y es que hay gente “pa to”, gente con cerebro tan extraño y retorcido que hasta lo más evidente y natural les parece lo raro, gente para la que dos más dos suman siete, porque yo lo digo. Y punto.

Actualización fin de semana del 25-26 de noviembre de 2023.

Este fin de semana se nos presenta tranquilo y fresco. Temperaturas entre 8 y 19 más o menos. Cielos despejados y vientos del noroeste flojos. Y poco más.

Aunque lo que haría falta es que lloviera y mucho, eso sería el buen tiempo por aquí, estos dos días resultarán, al menos, cómodos, no como la semana que viene en la que volverán, si las cosas no cambian, las ventoleras de poniente.


viernes, 24 de noviembre de 2023

Adiós a La Muralleta.


 

Es el rincón más bonito del pueblo y hay allí, por poco tiempo, un amable hotel restaurante llamado La Muralleta, regentado con acierto y dedicación por Lina que, con un buen equipo, había conseguido que fuera un lugar deseable por muchos, tanto el hotel como el restaurante, ideal para celebraciones familiares, fiestas, comidas o cenas de trabajo.

Es cierto que a su buen hacer se unía su excelente ubicación, junto al parque natural del Turia, en el casco antiguo, cerca del río, frente al castillo, a cuya sombra, en la terraza que allí se disponía, se contemplan las torres de la iglesia, ladera arriba.

Es pues, más bien era, un valor añadido en el pueblo. Un hotelito coqueto con un buen restaurante en un lugar ideal. Pero eso no ha importado. Manda el poderoso caballero, como siempre. Y una cadena hotelera se ha hecho con las instalaciones. Nada será lo mismo. Lina, con su equipo, se tienen que ir. La pela es la pela, como dicen. Todo lo demás no importa.

Sabemos que seguirán adelante en otro sitio, aquí en Ribarroja, y no dudo que les irá muy bien. Es un nuevo reto que aceptan con entusiasmo y arropados por numerosas muestras de solidaridad. Quien pierde es el pueblo.

Y ahora viene mi reflexión. Esto es consecuencia del libre mercado, del capitalismo puro y duro. ¡Qué feo! ¡Qué triste! Pero la alternativa ¿cuál es? ¿el comunismo? Peor todavía.

Y es que no tenemos arreglo. Aún no sabemos, después de varios miles de años, cómo organizarnos para que no sea el dinero el rey y señor del mundo. Hay otras cosas más importantes que el dinero.

Lina y compañía, ¡ánimo! Nos vemos pronto.